John A. Rogers

El tatuaje que le medirá las constantes vitales

Ingenieros desarrollan una «piel electrónica» que puede revolucionar el diagnóstico médico

madrid Actualizado:

El último dispositivo electrónico que puede revolucionar el diagnóstico médico y el diálogo entre ordenadores y humanos es simplemente un parche. Un equipo internacional de ingenieros ha desarrollado un sistema ultrafino, similar a una calcomanía, que integra la tecnología más sofisticada en una lámina transparente sin cables. Como si fuera un tatuaje temporal, se pega sin pegamento a la piel y se adapta a todas las curvas e irregularidades de la epidermis sin desprenderse. Pese a su apariencia frágil, el soporte incorpora un complejo entramado de sensores, un sistema de luces LED, transistores, antenas inalámbricas y células solares para obtener la energía necesaria. Todos los componentes se montan sobre finas capas de caucho suave que se pueden doblar, retorcer y estirar sin perder su funcionalidad. Esta nueva “piel electrónica” se presenta en el último número de la revista “Science”.

El nuevo ingenio es un paso de gigante en los intentos de la electrónica para ser cada vez más portátil y convertirse en tecnología casi imperceptible e invisible para los usuarios. “Nuestro objetivo es que la técnica pueda conectarnos al mundo físico y al virtual de una forma casi natural y cómoda”, explica Todd Coleman, profesor de Ingeniería de la Universidad de Illinois, miembro del equipo internacional de ingenieros que ha desarrollado el nuevo dispositivo. Además de la de Illinois han participado otras universidades estadounidenses y centros de computación de China y Singapur.

Diagnóstico médico

Uno de los campos que más se puede beneficiar del nuevo parche electrónico es el diagnóstico médico, aunque las posibilidades son infinitas. El dispositivo incorpora sensores para medir el ritmo cardiaco y la actividad cerebral y muscular sin recurrir a sistemas aparatosos con cables y electrodos que inmovilizan a los pacientes. En este caso, bastaría con colocarlo sobre la piel de los pacientes. Los médicos podrían seguir a distancia a sus pacientes y recoger datos más fiables de los que podrían obtener en su laboratorio o en la consulta. Sin el estrés del hospital y con total libertad de movimiento, las pruebas del ritmo cardiaco o de la actividad cerebral durante el sueño se ajustarían más a la vida real. “Si queremos entender la función del cerebro en un entorno natural no lo conseguiremos nunca en un laboratorio”, recuerda Coleman.

Además de mejorar la precisión del diagnóstico, la nueva “piel electrónica” podría ayudar a enfermos con graves problemas de movilidad y comunicación. El ingenio sería muy útil en personas con trastornos musculares y neurológicos, como la esclerosis lateral amiotrófica, a las que ayudarían a comunicarse con ordenadores. Pegado a la garganta, el sistema de sensores puede distinguir los movimientos musculares de un lenguaje simple. Los investigadores también han utilizado la piel electrónica para controlar un videojuego, lo que demuestra su potencial para convertirse en un puente en el diálogo entre hombre-máquina.