Representación artística de una superllamarada en una estrella
Representación artística de una superllamarada en una estrella - NASA, ESA y D. Player

El Sol puede lanzar un bombazo que deje «fritos» satélites y redes eléctricas en cien años

Científicos advierten de que nuestro tranquilo y viejo Sol es capaz de causar superllamaradas como las estrellas jóvenes, aunque lo haría una vez cada mil años

MadridActualizado:

En los bordes de la Vía Láctea se producen algunos de los espectáculos pirotécnicos más brillantes de la galaxia. Algunas estrellas jóvenes y activas, por razones que los científicos aún no comprenden, lanzan espectaculares ráfagas de energía que se pueden ver a cientos de años luz de distancia. Las llaman superllamaradas y tienen un poder arrasador, del orden de cientos a miles de veces superior a la más grande jamás registrada con instrumentos modernos en la Tierra

Hasta hace poco, los investigadores asumían que estas explosiones no podrían suceder en nuestro antiguo y tranquilo Sol. Pues bien, puede que sea ya un anciano, pero quizás han medido mal sus fuerzas. Un nuevo estudio, publicado en la revista «The Astrophysical Journal» a partir de datos de diferentes telescopios, afirma que el astro rey también tiene la capacidad de provocar erupciones de descomunales. Eso sí, lo haría más raramente, una vez cada pocos miles de años.

Si algo parecido se hubiera producido hace mil años las consecuencias se habrían reducido a una resplandeciente aurora en el cielo, pero en la actualidad, advierten los científicos, causaría estragos en las comunicaciones por satélite y las redes de energía en nuestro planeta. Una catástrofe a escala global.

Yuta Notsu, investigador en la Universidad de California en Boulder, es el autor principal del estudio, dado a conocer en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana en St Louis (EE.UU.). A su juicio, los resultados deberían ser una llamada de atención para la vida en nuestro planeta. Si una superllamarada brotara del Sol, la Tierra probablemente estaría en el camino de una onda de radiación de alta energía. Tal explosión podría interrumpir la electrónica en todo el mundo, causando apagones y cortocircuitos en los satélites de comunicación en órbita. «Nuestro estudio muestra que las superllamaradas son eventos raros -dice Notsu-, pero hay alguna posibilidad de que podamos experimentarlo en los próximos 100 años».

Lo que vio Kepler

Los científicos descubrieron por primera vez este fenómeno gracias al Telescopio Espacial Kepler. La nave espacial de la NASA, lanzada en 2009, busca planetas que giran alrededor de estrellas lejos de la Tierra. Pero también encontró algo extraño: en ocasiones, la luz de las estrellas distantes parecía volverse repentina y momentáneamente más brillante. Los investigadores llamaron a esas enormes explosiones de energía «superllamaradas».

Como explica Notsu, las llamaradas de tamaño normal son comunes en el Sol. Pero lo que mostraban los datos de Kepler las superaba hasta miles de veces. Y eso planteaba una pregunta obvia: ¿podría una superllamarada ocurrir también en nuestro propio Sol?

«Cuando nuestro Sol era joven, era muy activo porque giraba muy rápido y probablemente generaba llamaradas más potentes», dice el investigador. «Pero no sabíamos si se producen grandes llamaradas en el Sol moderno con una frecuencia muy baja».

La edad importa

Para averiguarlo, Notsu y un equipo internacional de investigadores recurrieron a los datos de la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) y del Observatorio Apache Point en Nuevo México. Durante una serie de estudios, el grupo usó esos instrumentos para delimitar una lista de superllamaradas que provenían de 43 estrellas que se parecían a nuestro Sol. Luego, los investigadores sometieron esos eventos raros a un análisis estadístico riguroso.

La conclusión: la edad importa. Según los cálculos del equipo, las estrellas más jóvenes tienden a producir la mayor cantidad de superbombazos. Pero las estrellas más viejas como nuestro Sol, ahora con unos respetables 4.600 millones de años, también dan lo suyo. «Las estrellas jóvenes tienen superllamaradas una vez por semana», dice Notsu. «El Sol lo hace una vez cada pocos miles de años en promedio».

Notsu está convencido de que este gran evento sucederá, aunque no puede decir cuándo. Sin embargo, eso podría darnos tiempo para prepararnos, protegiendo la electrónica sobre el terreno y en órbita de la radiación en el espacio. «Si ocurrió un superllamarada hace 1.000 años, probablemente no fue un gran problema. La gente pudo haber visto una gran aurora», señala el científico. «Ahora, es un problema mucho mayor debido a nuestra electrónica».