Esta enorme llamarada emitida por el Sol en Agosto de 2012 es decenas de veces mayor que la Tierra, pero quedaría en nada al lado de la que se acaba de detectar, 10.000 millones de veces más potente
Esta enorme llamarada emitida por el Sol en Agosto de 2012 es decenas de veces mayor que la Tierra, pero quedaría en nada al lado de la que se acaba de detectar, 10.000 millones de veces más potente - NASA

Detectan una llamarada 10.000 millones de veces más potente que las del Sol

El hallazgo, calificado de «histórico», demuestra la violencia de que son capaces las estrellas durante sus primeras etapas de formación

MADRIDActualizado:

Si al Sol, nuestra estrella particular, le diera algún día por emitir una llamarada similar, la Tierra quedaría completamente esterilizada, sin vida posible en su carbonizada superficie.

Afortunadamente, que sepamos, el Sol jamás ha hecho algo aparecido. No así una joven estrella de la Nebulosa de Orión, sorprendida en una «rabieta juvenil» de una intensidad jamás observada hasta ahora.

Se trata, a todas luces, de un descubrimiento histórico. Utilizando el Telescopio James Clerk Maxwell (JCMT), en efecto, el astrónomo Steve Mairs y su equipo han conseguido descubrir una llamarada estelar que es, ni más ni menos, que 10.000 millones de veces más poderosa de las que emite el Sol. Se trata del «fogonazo» más intenso descubierto hasta ahora en ninguna estrella. Los investigadores creen que el hallazgo podría arrojar nueva luz sobre antiguas preguntas sobre el nacimiento y la evolución de las estrellas.

«Un descubrimiento de esta magnitud -explica Mairs- solo podía hacerse en Hawái. Aquí, en efecto, y utilizando el JCMT, estudiamos el nacimiento de estrellas cercanas como medio para comprender la historia de nuestro propio Sistema Solar. Observar llamaradas alrededor de las estrellas más jóvenes nos adentra en un nuevo y poco estudiado territorio, y nos está aportando información clave sobre las condiciones físicas de estos sistemas. Es una de las formas que tenemos para responder a las preguntas más perdurables sobre el espacio, el tiempo y el Universo que nos rodea».

No en vano, el James Clerk Maxwell, ubicado en la mismísima cima del Maunakea, en Hawái, es el mayor telescopio del hemisferio norte capaz de hacer observaciones en el rango submilimétrico y el único capaz de abordar esta clase de observaciones.

Operando el telescopio, el equipo de investigadores logró registrar una serie de destellos a 1.500 años luz de distancia. Para ello contaba con una vanguardista tecnología de radio de alta frecuencia y con toda una serie de nuevas técnicas para analizar las imágenes. Los datos recopilados por Mairs se obtuvieron gracias a la cámara superfría del JCMT, comocida como «SCUBA-2» y que se mantiene de forma permanente a una temperatura de menos 237,5 grados.

El origen de la llamarada

Los astrónomos creen que la inmensa llamarada fue causada por una súbita interrupción en el intenso campo magnético que canaliza los nuevos materiales hacia una joven estrella en pleno crecimiento, sistema que le permite ganar más y más masa. El evento, además, sucedió en una de las regiones de formación estelar más cercanas a la Tierra, la Nebulosa de Orión, y duró apenas unas cuantas horas.

La gigantesca llamarada se detectó en el transcurso de un programa de observación y seguimiento mensual de investigadores de todo el mundo, que utilizan el JCMT para observar el comportamiento de cerca de 1.000 estrellas cercanas durante las primeras etapas de su formación.