Hugh Herr muestra las prótesis biónicas que él mismo diseñó en su laboratorio
Hugh Herr muestra las prótesis biónicas que él mismo diseñó en su laboratorio - ABC

Hugh Herr: «La biónica nos hará cuestionarnos lo que significa ser humano»

El premio Princesa de Asturias de Ciencia y Tecnología responde a ABC en una entrevista exclusiva

corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Hugh Herr sabe bien lo que es el premio Princesa de Asturias porque ha sido nominado varios años. «Estoy eufórico», reconocía por teléfono a ABC poco después de conocer que por fin recibía el galardón. La noticia le sorprendió ayer en la sede de la NASA, en Houston. La agencia espacial estadounidense es uno de los inversores de sus estudios en biomecánica, un campo en el que Herr es una referencia mundial, y cuyas investigaciones sobre exoesqueletos tienen muchas posibilidades para el trabajo de los astronautas en el espacio. Pero el trabajo de Herr no es ciencia ficción, aunque a veces lo parezca. Loco por la montaña, perdió sus dos piernas por congelaciones tras perderse escalando en el monte Washington, en New Hampshire, en 1982. Tenía 17 años y, desde entonces, ha vivido para diseñar las extremidades biónicas más parecidas -y a veces mejoradas- a las que nos ha dado la Naturaleza. Herr ha puesto a correr y a bailar a cientos de personas condenadas al bastón o la silla de ruedas. Él ha seguido escalando montañas.

¿Hemos llegado a la era biónica?

Sí. Se está produciendo una fusión de campos clave relacionados con la biónica, como el aprendizaje de las máquinas, la ingeniería de tejidos o la robótica. Todas están convergiendo en este momento de la historia. Hay ejemplos de creaciones biónicas muy avanzadas, incluso Hollywood las etiquetaría como tales.

¿Qué es lo que ha cambiado?

Estamos en la edad en la que comenzamos a ver la integración de la tecnología en el cuerpo humano. Esos diseños son más que herramientas. Cuando implantamos una de nuestras piernas biónicas en los pacientes una reacción habitual es que digan “me han devuelto mi cuerpo, me han devuelto mi pierna”. Lo siento, pero cuando a alguien le das un martillo no piensa que le has devuelto su cuerpo.

¿Tiene que ver con la conexión con el aparato nervioso y con nuestros cerebros?

No es solo eso, también es mecánico. Las piernas artificiales que estamos desarrollando son mecánicamente similares a nuestros músculos, tendones y huesos. El resultado es que la estructura morfológica, unida a un control humano más profundo, da lugar a una integración de la electromecánica con la fisiología humana. Cuando uso mis piernas biónicas el movimiento es natural, decido andar más rápido o correr y las piernas responden, como si estuvieran hechas de carne y hueso.

Hay grandes avances en trasplantes de cara, mano e incluso pene. ¿Estamos en una carrera entre los transplantes y los implantes biónicos?

Es interesante preguntarse qué es mejor para un paciente, en lo que se refiere a funcionalidad: si un trasplante total o un implante biónico de última generación. Yo creo que incluso los cirujanos que realizan transplantes de miembros creen que las posibilidades de los avances biónicos son superiores. En 20 años, la biónica será muy superior a los transplantes.

Todas las respuestas a los diseños de la biónica, ¿están en la naturaleza?

Cuando hablamos de biónico simplemente nos referimos a diseños que podrían ser con tejidos biológicos o sintéticos, pero que emulan o parten de la fisiología humana. La naturaleza a veces es para nosotros como una caja de galletas, de la que extraemos principios biológicos que utilizamos para diseños electromecánicos.

¿El objetivo es imitar o mejorar la naturaleza?

Eso depende del deseo de cada individuo. Hay gente con una patología en una extremidad que quiere recuperar la normalidad. Y hay gente con una fisiología normal que quiere mejorar su capacidad con un exoesqueleto.

¿Hasta dónde mejoraremos nuestro cuerpo?

Nosotros fuimos los primeros en construir un exoesqueleto de una pierna para una persona que tenía todas sus extremidades, en 2014. Ya tenemos exoesqueletos que mejoran la capacidad humana. En los próximos años y décadas, veremos estructuras de este tipo con aplicaciones increíbles: nos permitirá correr más rápido, con menos gasto de energía, con menos desgaste de nuestro cuerpo… Es apasionante.

¿Esa dirección no acabará cuestionando nuestra propia humanidad?

A medida que nos adentremos en el siglo XXI, nos preguntaremos una y otra vez qué significa ser humano. Si reemplazas la cuatro extremidades de un humano con máquinas, ¿es esa persona todavía humana? Este siglo tendrá que enfrentarse a cuestiones filosóficas muy interesantes sobre la naturaleza de lo humano.

Usted ha dicho que sus piernas biónicas son «inmortales». ¿Ocurrirá algún día lo mismo con nuestros ojos, con nuestro corazón o cerebro?

La realidad es que la parte biónica de mi cuerpo mejora con el tiempo, mientras que la parte biológica se degrada, se degenera con la edad. Cada vez más, ganaremos control de todos los aspectos de nuestro cuerpo y seremos capaces de reemplazar o mejorar muchas partes. No solo será electromecánica, por supuesto. Será en parte también medicina regenerativa y el desarrollo de células y tejidos para reparar o construir órganos.

También se pueden implantar extremidades biónicas en personas que no las han perdido, pero que que tienen discapacidad o dolor.

Si eres alguien que cojea o que vive con dolor y enciendes la tele y ves a alguien bailar y correr con piernas biónicas, no hay una razón para mantener las extremidades biológicas que no funcionan.

¿Por qué sus implantes parecen máquinas y no imitan la apariencia real?

Como diseñador, quiero que el paciente tenga la posibilidad de elegir estéticamente. Puede decidir poner un calcetín encima de la pierna biónica y que parezca normal. Quiero diseños que no parezcan humanos, pero que tengan forma humana. Son máquinas bellas, como un teléfono inteligente. Pero el paciente puede elegir una noche celebrar la belleza humana y otra noche celebrar la belleza de la máquina.

¿En qué campos trabaja en la actualidad?

Estamos profundizando en el interfaz entre las máquinas y el cuerpo humano: conexiones eléctricas, neuronales. También en mejoras mecánicas sobre cómo se engarzan las prótesis al cuerpo de forma cómoda, cómo aplicar mucha fuerza y que se soporte entre el cuerpo y el apéndice biónico.

Todo esto empezó porque quería volver a la montaña. ¿Todavía escala?

Sí. El verano pasado estuve subiendo paredes en los Alpes y Dolomitas, en Italia. Y este verano espero hacer lo mismo.