Los chimpancés aprenden muchos comportamientos esenciales para su supervivencia de sus mayores - Anna Preis/Taï Chimpanzee Project

El hombre está acabando con la cultura y las tradiciones de los chimpancés

Científicos constatan una drástica caída en la frecuencia de 31 comportamientos esenciales para la supervivencia de estos animales a causa de la caza y la destrucción de hábitats

MADRID Actualizado: Guardar
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Los chimpancés que viven en Guinea saben pescar algas del fondo de los estanques, usando un largo palo. Los que viven en Liberia saben usar piedras para partir nueces, a diferencia de los que viven en Gabón o en República Democrática del Congo, que saben usar palitos para coger termitas y comérselas. Por otra parte, los que viven en Guinea Bissau son los únicos de estos animales que lanzan piedras contras los árboles, por un motivo que se desconoce, pero que podría estar relacionado con la comunicación. En ocasiones, son capaces de usar palos para comer miel y hormigas.

Esta diversidad de comportamientos y de tradiciones es fruto de un proceso de transmisión cultural, en el que los chimpancés jóvenes aprenden de los mayores, básicamente por observación, tal como se ha constatado también en ballenas, elefantes o pájaros. No parece ser un asunto menor, puesto que le permite a estos animales adaptarse a su entorno gracias a su ingenio. Sin embargo, un artículo que se acaba de publicar en Science y que ha sido dirigido por científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), ha constatado que estos animales están perdiendo sus tradiciones y que lo están haciendo a causa de la presión del hombre. La caza y la destrucción de hábitats, entre otros factores, han provocado ya una pérdida del 88 por ciento de la diversidad de los comportamientos de los chimpancés.

«Hemos mostrado que el repertorio cultural de los chimpancés está afectado por el impacto humano», ha explicado a este periódico Hjalmar Kühl, primer autor del estudio. Esto es relevante porque, en opinión de este investigador, «normalmente, cuando se habla de la necesidad de proteger la biodiversidad se piensa en salvaguardar la variedad de especies y de genes. Pero el repertorio cultural también se ve afectado. Así que, si queremos proteger la biodiversidad, tenemos que considerar también este nivel».

Varios chimpancés se acicalan
Varios chimpancés se acicalan - Tobias Deschner/Loango Chimpanzee Project

Los investigadores llevaron a cabo una ambiciosa investigación en la que recopilaron información publicada por otros autores en relación con 31 comportamientos de chimpancés en 144 comunidades situadas en varios países. Además, realizaron una profunda investigación de campo en otros 46 lugares repartidos por 15 países y durante nueve años.

Los científicos midieron tres tipos de comportamientos: los basados en la extracción de comida, los relacionados con la comunicación y los vinculados con la regulación de temperatura. Sobre el terreno, recurrieron a cámaras activadas por sensores de presión para filmar y fotografiar a los animales, examinaron sus heces para estudiar su alimentación, hicieron análisis genéticos y bioquímicos e hicieron estudios ecológicos de sus hábitats para averiguar qué especies existen en cada lugar o qué presión humana afrontan.

Una madre partiendo semillas y compartiéndolas con su cría
Una madre partiendo semillas y compartiéndolas con su cría - Christophe Boesch

«Examinamos múltiples niveles de impacto humano, incluyendo densidad de población, carreteras, ríos y cobertura vegetal», ha dicho en un comunicado Kevin Langergraber, coautor del estudio e investigador en la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.). «Los análisis revelaron un robusto y fuerte patrón: la diversidad de comportamientos de los chimpancés se redujo en un 88 por ciento cuando el impacto humano era el más alto, en comparación con los lugares donde era menor».

Estos animales viven en la selva tropical y en la sabana africana, dos ambientes que cada vez más están siendo arrasados para construir granjas, plantaciones, asentamientos y carreteras, o bien para extraer recursos naturales. Además de la destrucción de hábitats, la caza y las enfermedades, muchas originadas en humanos, también están diezmando las comunidades de chimpancés. En función de estos factores, existen grandes poblaciones relativamente bien preservadas en Gabón o República del Congo, mientras que las de Costa de Marfil están más dañadas.

Panorama en un área ocupada por chimpancés
Panorama en un área ocupada por chimpancés - Hjalmar S. Kühl

¿Qué relación tiene esto con la pérdida de diversidad cultural? «Cuanto más pequeña es una población, menos rasgos culturales puede albergar», ha explicado Kühl. Aparte de esto, los investigadores sospechan que los chimpancés evitan ciertos comportamientos que pueden alertar a los cazadores de su presencia, como puede ser partir semillas. Además, la degradación de los hábitats donde viven y la escasez de recursos pueden reducir sus oportunidades de aprendizaje y su capacidad de transmitir sus conocimientos a la próxima generación.

El peligro de perder el modo de vida

¿Es esto relevante? «Esta pérdida es muy importante. Lo cierto es que no comprendemos qué efectos tiene esto a largo plazo, pero podemos asumir que los chimpancés no exhiben ese comportamiento por diversión», ha sentenciado el investigador. «Al final, esto afectará de una forma u otra a la supervivencia, al igual que cuando se reduce la diversidad genética las poblaciones pierden capacidad de respuesta frente a patógenos».

Agustín Fuentes, antropólogo en la Universidad de Notre Dame (EE.UU.) ha coincidido en este sentido: «Además de la amenaza de extinción de poblaciones, el peligro de perder “culturas” (o mejor dicho, tener caídas en frecuencia de mostrar varios comportamientos culturales) puede ser grave para la sobrevivencia de estas poblaciones. En muchos casos los comportamientos culturales forman parte del "modo de vivir" de cualquier comunidad de chimpancés». Por tanto, según Fuentes, la transmisión cultural es clave en su modo de negociar y combatir los retos ambientales.

Un macho de chimpancé de nombre Pandi cava el suelo en busca de miel
Un macho de chimpancé de nombre Pandi cava el suelo en busca de miel - Tobias Deschner/Loango Chimpanzee Project

Por ello, los autores de este estudio han propuesto la creación de lugares para la protección del patrimonio cultural de los chimpancés, con la finalidad «de reconocer y proteger la importancia de la diversidad cultural y de comportamiento» de estos animales.

«Los científicos solo podemos informar del fenómeno de la pérdida de diversidad cultural para que también se considere la importancia de los rasgos culturales de cada población», ha explicado Hjalmar Kühl. «Dado que no se puede proteger a todas las poblaciones, hay que plantearse si ciertos comportamientos deben ser especialmente preservados, en vez de solo tener en cuenta el tamaño de las poblaciones al adoptar estrategias de conservación». De hecho, los autores han sugerido extender este concepto a otros animales con altos niveles de diversidad cultural, como los orangutanes o las ballenas.

En opinión de Agustín Fuentes, es difícil lograrlo: «Varios grupos de humanos están usando las mismas zonas y tienen varios intereses económicos o políticos allí. No sé si es posible evitar la presión humana, pero ojalá podamos encontrar formas de crear algún tipo de convivencia entre nosotros y los chimpancés».