Rálido de garganta blanca - Charles J. Sharp

Un ave extinta hace 136.000 años volvió a la vida por un raro capricho de la evolución

El rálido de garganta blanca todavía habita un atolón aislado del Índico

MadridActualizado:

El rálido de garganta blanca, un ave no voladora del tamaño de un pollo originaria de Madagascar, en el suroeste del Océano Índico, se extinguió hace 136.000 años pero logró regresar de entre los muertos decenas de miles de años después gracias a un extraño y caprichoso proceso de la evolución.

La especie pudo colonizar con éxito en dos ocasiones un atolón aislado llamado Aldabra y posteriomente perder su capacidad de vuelo, según investigadores de la Universidad de Portsmouth y el Museo de Historia Natural. La última colonia superviviente de la especie todavía se encuentra en la isla hoy en día. Es la última ave no voladora que queda en el Índico.

Esta es la primera vez que la evolución iterativa (la evolución repetida de estructuras similares o paralelas del mismo ancestro, pero en diferentes momentos) se ha visto en rálidos, una familia de aves gruiformes que incluye numerosas especies de pequeño y mediano tamaño, conocidas como fochas, gallinetas, polluelas, rascones o calamones.

Los rálidos de garganta blanca eran colonizadores persistentes de islas aisladas, tenían frecuentes explosiones de población y migraban en gran número desde Madagascar. Muchos de los que fueron al norte o al sur se ahogaron en la extensión del océano y los que fueron al oeste aterrizaron en África, donde los depredadores los devoraron. De los que se dirigieron al este, algunos desembarcaron en las muchas islas oceánicas, como Mauricio, Reunión y Aldabra, esta última un atolón de coral con forma de anillo que se formó hace unos 400.000 años.

Con la ausencia de depredadores en el atolón, y al igual que el Dodo de Mauricio, los rálidos evolucionaron hasta perder la capacidad de volar. Sin embargo, Aldabra desapareció cubierta por el mar durante un gran evento de inundación hace unos 136.000 años. La fauna y la flora fueron eliminadas.

Los investigadores estudiaron evidencias fósiles de hace 100.000 años, cuando los niveles del mar cayeron durante la siguiente era glacial y el atolón fue recolonizado por rálidos no voladores. Los investigadores compararon los huesos de un pájaro fosilizado de antes del evento de inundación con los huesos de otro después del evento de inundación. Descubrieron que el hueso del ala mostraba un estado avanzado de ausencia de vuelo y que los huesos del tobillo mostraban distintas propiedades que evolucionaban también hacia la ausencia de vuelo.

Esto significa que una especie de Madagascar dio origen a dos especies diferentes de rálido no volador en Aldabra en el espacio de unos pocos miles de años.

Colonos de islas aisladas

Huesos del ala de fósiles de rálidos Dryolimnas voladores (derecha) y no voladores
Huesos del ala de fósiles de rálidos Dryolimnas voladores (derecha) y no voladores - Julian Hume

«Estos fósiles únicos proporcionan evidencia irrefutable de que un miembro de esta familia de aves colonizó el atolón, probablemente desde Madagascar, y perdió la capacidad de vuelo en cada ocasión», señala el investigador principal, Julian Hume, paleontólogo aviar e investigador del Museo de Historia Natural. «La evidencia fósil presentada aquí es única para los rálidos, y personifica la capacidad de estas aves para colonizar con éxito islas aisladas y perder la capacidad de vuelo en múltiples ocasiones», agrega.

«No conocemos ningún otro ejemplo en los rieles, o en las aves en general, que demuestre este fenómeno tan evidentemente. Sólo en Aldabra, que tiene el registro paleontológico más antiguo de cualquier isla oceánica dentro de la región del Océano Índico, existe una evidencia fósil disponible que demuestra los efectos del cambio en los niveles del mar en los eventos de extinción y recolonización», señala el coautor David Martill, de la Escuela de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Portsmouth.

«Las condiciones eran tales en Aldabra, siendo la más importante la ausencia de depredadores terrestres y mamíferos en competencia, que un rálido podía evolucionar de forma independiente en cada ocasión», señala.

La investigación aparece publicada en la revista Zoological Journal of the Linnean Society.