natalia Larrea posa junto al casco espacial
natalia Larrea posa junto al casco espacial - MDRS Crew 205-Maria Grulich

La española que pasó dos semanas aislada en el desierto de Utah como si viviera en Marte

La ingeniera aeroespacial Natalia Larrea dirigió una simulación que contribuirá a la investigación para una futura exploración del planeta rojo

Madrid Actualizado: Guardar
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Suena el despertador a las 7.30 de la mañana. La comandante de la misión, la ingeniera aeroespacial Natalia Larrea, se despereza y se prepara. Desayuna con su equipo formado por otras siete personas entre quienes se encuentran un antiguo militar del ejército de Estados Unidos que ejerce de Oficial Ejecutivo de la misión, y la española Verónica Triviño, que desempeña el puesto de Ingeniera de Tripulación. Se designan las tareas para cada uno, desde la limpieza del módulo hasta la recogida de muestras científicas en el exterior. En el abanico de actividades se incluyen observaciones astronómicas, estudios sobre la producción de alimentos o videos de divulgación científica acerca de la exploración espacial.

Fuera de la estación espacial está el desierto de Utah (EE. UU.). Sin embargo, para ellos es, a todos los efectos, el infierno helado de Marte, por lo que se equipan con trajes espaciales simulados –no presurizados, eso sí– si salen del módulo, analizan datos de complejos experimentos o reparan ellos mismos los equipos que se estropean. Y no están allí por diversión: de esta aventura de dos semanas la humanidad aprenderá mucho de cara al viaje real al Planeta Rojo programado para la década de 2030. Es una simulación, pero no se trata de ninguna broma.

Base en el desierto de Utah en la que se alojó el equipo
Base en el desierto de Utah en la que se alojó el equipo - MDRS Crew 205-Maria Grulich

Elegidos por la Mars Society –una organización con fines científicos que colabora con las principales agencias espaciales y que está formada por investigadores, expertos y voluntarios dedicados a promover la exploración humana y la colonización de nuestro vecino cósmico– los ocho pasaron dos semanas en régimen de casi total aislamiento el pasado mes de febrero, solo comunicándose con el control para reportar sus avances o recibir aprobación para sus experimentos en el exterior. «La única posibilidad de salir de ahí es por una actividad extra-vehicular y te tienen que dar permiso desde el control de la misión», explica Larrea a ABC por teléfono desde Canadá, donde ahora trabaja como consultora en la industria espacial senior en Euroconsult, una empresa de consultoría internacional especializada en el sector espacial.

Apasionada del espacio

La comandante de la misión simulada a Marte no recuerda el momento justo en el que empezó a sentir interés por lo que hay más allá de la Tierra. Desde que tiene uso de razón estuvo entre sus principales inquietudes. «Mis padres son científicos. Yo recuerdo preguntarles acerca de qué es lo que tenía que estudiar para trabajar en el sector espacial ya desde pequeña», comenta. De hecho, sus pasos académicos se dirigieron primero hacia una Ingeniería superior de Telecomunicaciones en la Universidad Alfonso X El Sabio (Madrid) y, después -y gracias a una beca de la Caixa en 2011-, a un máster en Ingeniería Aeroespacial de la Universidad McGill en Montreal (Canadá), donde finalmente se quedó. También ha trabajado para la Agencia Espacial Europea (ESA) y fue la primera española en ser escogida por la NASA Academy, un proyecto donde se eligen a las jóvenes promesas llamadas a destacar en un sector que se ha puesto de moda gracias a nombres como los de Elon Musk o Jeff Bezos.

«Ellos fueron inspirados por el programa Apolo y las misiones que pudimos ver por la televisión. Ahora ellos, a su vez, están inspirando a muchos jóvenes que empiezan a interesarse por todo esto. Es un momento muy emocionante», dice Larrea, quien sigue a la zaga de estos grandes nombres gracias a reconocimientos como su entrada en 2018 en la prestigiosa lista «35 under 35», elaborada por el International Institute of Space Commerce, que viene a reconocer el talento joven como el suyo.

Para qué sirven las simulaciones

Mientras los telescopios espaciales y los radiotelescopios siguen encontrando miles de mundos más allá de nuestro vecindario cósmico, la humanidad se ha vuelto a fijar la meta de plantar sus pies de nuevo en un suelo que no sea terráqueo. De momento los exoplanetas se nos quedan lejos, pero hay otros candidatos más cercanos y conocidos para la exploración en primera persona. «La próxima década será en la que nos asentaremos en la Luna. El plan de la mayoría de las agencias espaciales y numerosas empresas del sector privado, es establecer una presencia estable allí como paso intermedio a futuras misiones tripuladas a Marte a partir de 2030», explica Larrea. Cuando eso ocurra, las simulaciones como la llevada a cabo por el grupo internacional liderado por esta madrileña serán fundamentales para entender cuáles son algunos de los desafíos y condiciones en este tipo de misiones.

El desierto de Utah comparte algunas similitudes con el suelo marciano. Tres de los ocho participantes en una de las misiones extra-vehiculares
El desierto de Utah comparte algunas similitudes con el suelo marciano. Tres de los ocho participantes en una de las misiones extra-vehiculares - MDRS Crew 205-Maria Grulich

«Los imprevistos pasan. Desde algo tan básico como que se estropee una radio y tener que arreglarla, a que la puerta del módulo no cierre bien en Marte, donde es necesaria la presurización -enumera-. Por ejemplo, en las actividades extravehiculares aquí en la Tierra ocurren cosas, como que se ponga a llover o a nevar, como nos pasó porque fuimos en invierno. Aunque sea el desierto de Utah y sean condiciones diferentes, se trata de una situación adversa, como puede ocurrir también en Marte. Por eso, nuestra experiencia puede servir para elaborar protocolos en respuesta a esos momentos, incluso aunque no sea el mismo grado de peligrosidad, obviamente».

Claro que los riesgos no son los mismos, pero se intenta imitar en la medida de lo posible el estilo de vida que se llevaría en el planeta rojo: los recursos son limitados, la comida es enlatada y deshidratada y la comunicación con el exterior se limita a la torre de control y con datos muy limitados. «No es comparable a los retos que supondrá Marte, pero la idea de la simulación es básica para preparar el gran viaje», apunta la ingeniera aeroespacial, que entre sus amigos siempre recalca que en realidad «toda la vida en la Tierra depende del espacio».

«Star Wars» y «Marte» para acabar el día

Cae la noche en el desierto y la tripulación termina su trabajo. Después de escribir sus informes y hablar con control, el equipo se junta para cenar. «Incluso en las misiones espaciales hay momentos de ocio», dice la comandante Larrea. Alguien saca un juego de mesa o propone una película para ver en grupo. ¿Qué escogen ocho apasionados del espacio?

«Vimos "Marte" -película de Ridley Scott protagonizada por Matt Damon en la que explorador espacial queda atrapado en el planeta rojo- y "Star Wars"», afirma divertida. «Al final, lo mejor de la experiencia ha sido compartirla con un gran equipo de profesionales», concluye. Unas personas que simulando un viaje a Marte pueden suponer una gran diferencia para aquellos que quizá en menos de dos décadas sean los primeros seres humanos en pisar el nuevo mundo.