Central nuclear de Vandellós, en Tarragona - Jordi Romeu

ChernobylLos motivos por los que Chernóbil no es posible en España

Tres expertos en energía nuclear destacan las enormes diferencias entre los antiguos reactores soviéticos y los presentes en nuestro territorio. Un accidente como el de Fukushima es posible en la península como mucho una vez cada 300 años

Seis falsos mitos sobre la radiación y Chernóbil

MADRIDActualizado:

A la 01.24 del 26 de abril de 1986 el reactor 4 de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, más conocida como Chernóbil, saltó por los aires. En solo un instante la central se convirtió en una potentísimo surtidor de radiación y muerte. La contaminación no solo arrasó los alrededores, sino que se extendió por Europa a causa del viento. Con el paso de los días, las semanas y los meses, la central emitió unas 400 veces más radiación que la liberada en la explosión nuclear de Hiroshima, en 1945. El accidente dañó gravemente al medio ambiente, mató a decenas de personas en el momento y, a largo plazo, según Naciones Unidas, provocó la aparición de miles de casos de cáncer.

Cabe preguntarse si algo así puede volver a ocurrir: si España podría sufrir su propia versión de Chernóbil. Tres expertos en energía nuclear consultados por ABC coinciden en emitir un rotundo no. Este accidente es resultado de una cadena de errores humanos y de circunstancias que no pueden volver a pasar. Pero eso no quiere decir que otro accidente nuclear grave no sea posible.

¿Podría pasar?

En España no podría ocurrir, fundamentalmente porque aquí «no hay centrales como las de Chernóbil», ha explicado a este periódico José Manuel Udías, experto en física nuclear de la Universidad Complutense de Madrid. «Chernóbil estaba diseñado para producir plutonio (para armas atómicas) y electricidad, y además para ser compacto y eficiente –no como en España, donde están diseñadas expresamente para producir electricidad–».

Estado de la central de Chernóbil días después del accidente
Estado de la central de Chernóbil días después del accidente - Sin firma

Y no solo eso. Según él, «en España, es poco probable que se dieran las circustancias que se dieron en Chernóbil, de mera incompetencia y desconocimiento del comportamiento del reactor. Además, no parece concedible que en nuestro país esté generalizada una política de ignorancia de las medidas de seguridad como se dio en Chernóbil», ha reflexionado, antes de puntualizar: «Pero hay que estar siempre vigilante».

En ese sentido ha coincidido Operador Nuclear, divulgador científico premiado por la Sociedad Nuclear Española y jefe de turno en la sala de control de una central nuclear, que prefiere mantenerse en el anonimato: «En el accidente de Chernóbil se dieron una serie de factores irrepetibles en los reactores activos en España, tanto en sus causas como en sus consecuencias. Cualquiera de esos factores causales habría evitado el accidente y, en el caso improbable de producirse, cualquiera de las medidas de seguridad actuales habrían minimizado las consecuencias».

¿Cuáles son esos factores irrepetibles? En opinión de Luis Enrique Herranz, director de la Unidad de Investigación en Seguridad Nuclear del CIEMAT, mientras que «los reactores nucleares en España son "intrínsecamente seguros"», en el caso de Chernóbil ocurría exactamente lo contrario.

1. ¿Se parecen los reactores españoles al de Chernóbil?

Vista de la torre de refrigeración de la central nuclear de Ascó, con los dos reactores Ascó I y Ascó II, uno a cada lado
Vista de la torre de refrigeración de la central nuclear de Ascó, con los dos reactores Ascó I y Ascó II, uno a cada lado - EFE

La central nuclear de Chernóbil contaba, en el momento de la explosión, con cuatro reactores RBMK, las iniciales de Reaktor Bolshoy Moshchnosti Kanalny, que significa «reactor de gran potencia de tipo canal». Estos reactores estaban pensados para producir plutonio para bombas atómicas y, en segundo término, para producir energía eléctrica. Son los únicos que usan grafito como moderador y agua como refrigerante.

Inseguro por diseño

Por diseño, el RBMK se caracterizaba por la existencia de coeficientes positivos, fenómenos que disparan las fisiones y la potencia en los reactores. Cuando existen, «un aumento de potencia del reactor se traduce en un aumento de temperatura que provoca, a su vez, un nuevo incremento de la potencia», ha explicado Operador Nuclear. Es decir, aparece una escalada imparable, la llamada excursión de potencia.

Esquema de un reactor RBMK, como el de Chernóbil. Se usan barras de control de grafito y un circuito refrigerante de agua ligera
Esquema de un reactor RBMK, como el de Chernóbil. Se usan barras de control de grafito y un circuito refrigerante de agua ligera - Wikipedia

¿Por qué? La clave está, según Udías, en que los RBMK tienen «un coeficiente de reactividad por vacío positivo. Es decir, al producirse vacíos (burbujas, agujeros) en el moderador, aumenta la reactividad (el número de fisiones por segundo), lo cual aumenta la potencia (excursión de potencia)». Este efecto domina en estos reactores operando a baja capacidad, «así que los reactores RBMK son especialmente inestables si se operan a bajas potencias». Exactamente como ocurrió en Chernóbil.

«Los RBMK son especialmente inestables si se operan a bajas potencias»

Además, según este experto, las dimensiones del reactor y la ineficacia y la complejidad de los sistemas de control «hacían que este tardase en "extinguir" la reacción de fisión que produce la energía nuclear (unas seis veces más que los españoles)», según José Manuel Udías.

Seguros por diseño

En España el escenario es completamente diferente. Nuestro país cuenta con siete reactores nucleares activos (Almaraz I, Almaraz II, Trillo, Cofrentes, Ascó I, Ascó II y Vandellós II), y ninguno de ellos es RBMK. Seis son de tecnología PWR, iniciales de Pressurized Water Reactor, que significa reactor de agua a presión, y uno (el de Cofrentes) es de tipo BWR, iniciales de Boiling Water Reactor, reactor de agua en ebullición.

Todos ellos fueron diseñados para la generación de energía eléctrica. Se consideran intrínsecamente seguros, porque un aumento de la temperatura lleva a una disminución de la potencia: tienen coeficientes negativos que facilitan su control y aumentan la seguridad.

«Cualquier perturbación fuera de la operación en condiciones normales lleva a que el sistema, sin acción alguna del operador, tienda a hacerla desaparecer», ha explicado Luis Enrique Herranz, experto del CIEMAT.

2. Contención y «accidente base de diseño»

Edificios de contención en la inacabada central nuclear de Lemóniz
Edificios de contención en la inacabada central nuclear de Lemóniz - Jose A. Solís

Los reactores RBMK como los de Chernóbil estaban diseñados para fabricar plutonio para bombas, y contaban con una enorme grúa para extraer el material. Por ello, resultaba muy caro fabricar un edificio de contención, estructuras de hormigón y acero que encierran los reactores y que están diseñadas para contener escapes radiactivos en caso de accidente. Así que el reactor de Chernóbil estaba alojado en un edificio industrial convencional, sin ningún tipo de contención.

Sin embargo, según Operador Nuclear: «Todas las centrales nucleares españolas disponen de edificios de contención diseñados para soportar todo tipo de accidentes en su interior así como agresiones exteriores, incluyendo el impacto de un avión de pasajeros».

«El diseño de nuestros reactores está basado en el denominado "accidente base de diseño"»

Según ha explicado Luis Enrique Herranz: «El diseño de nuestros reactores está basado en el denominado "accidente base de diseño"; es decir, están preparados para hacer frente a escenarios accidentales altamente improbables, sin sufrir consecuencia alguna más allá de los muros del edificio de contención. El sistema RMBK no tenía contención; así de sencillo».

De hecho, según ha aclarado Udías, «de haber existido –contención– las consecuencias del accidente habrían sido menores».

Vista de la central nuclear de Chernóbil días después del accidente. Carecía de edificio de contención, por lo que la explosión expulsó la radiación al exterior
Vista de la central nuclear de Chernóbil días después del accidente. Carecía de edificio de contención, por lo que la explosión expulsó la radiación al exterior - Sin firma

La seguridad en la actualidad

En todo caso, la seguridad nuclear se ha incrementado con el paso de las décadas y de los distintos accidentes graves: «El accidente de Three Miles Island demostró que los sistemas de seguridad son efectivos, especialmente el edificio de contención, que evitó la dispersión de la radiación», ha recordado Operador Nuclear. «Chernóbil demostró que si se desconectan los sistemas de seguridad, junto con otros factores, se puede producir un grave accidente –ha proseguido–. Por último, la experiencia de Fukushima demostró que es imposible identificar a priori todas las posibles causas de un accidente».

Según Operador Nuclear, el accidente de Chernóbil supuso la mejora de los planes de emergencia y, sobre todo, la creación de WANO ( World Association of Nuclear Operators), organización que engloba a todas las compañías propietarias de centrales nucleares, y que permite que compartan su experiencia y estándares de seguridad.

«La estrategia FLEX consiste en utilizar una serie medios materiales y humanos flexibles con capacidad de adaptación a cada situación»

¿En qué se tradujo todo esto? Según este experto, actualmente «la estrategia consiste en utilizar una serie medios materiales y humanos flexibles con capacidad de adaptación a cada situación: es lo que la industria nuclear ha denominado estrategia FLEX y que está completamente implementada en nuestras centrales».

Planes de emergencia y redundancia

Esto supone reforzar los sistemas de apoyo de los sistemas de apoyo y perfeccionar los protocolos de actuación en caso de emergencias. En España, se ha establecido un centro de emergencias en Madrid para asistir a las centrales en el plazo de 24 horas, y se han instalado helipuertos en cada central. Existen protocolos conjuntos con la Unidad Militar de Emergencias, para ayudar en el transporte de personas y equipos, y el personal cuenta con formación, protocolos y comunicaciones por satélite.

En los reactores se han instalado recombinadores de hidrógeno, que en caso de accidente evitarían la acumulación de este gas altamente explosivo: «Permiten combinar el hidrógeno con el oxígeno del aire produciendo agua sin necesidad de alimentación eléctrica», ha explicado Operador Nuclear.

Se han instalado baterías y preparado generadores portátiles para cada central, para dar soporte a los generadores diésel de emergencia, responsables de mantener funcionando los circuitos de refrigeración. También se han añadido sistemas de bombeo adicionales para rellenar las piscinas de los reactores.

Se ha previsto también el transporte de combustible para los generadores, por medio de camiones, y se han mejorado los márgenes de resistencia sísmica de los equipos contraincendios, entre otras medidas.

En la actualidad, siguen operativos 11 reactores RBMK en los países del este. La normativa internacional y las lecciones de Chernóbil han obligado a modificar los reactores y a mejorar el manejo y la seguridad en estas centrales nucleares.

3. El CSN, el árbitro de lo nuclear

Vista de la central nuclear de Trillo, en Guadalajara
Vista de la central nuclear de Trillo, en Guadalajara - ABC

Aparte del propio diseño de las centrales y los protocolos de manejo y de seguridad, otra de las claves de la seguridad nuclear está en los organismos reguladores, encargados de velar por el cumplimiento de las normas.

En la Unión Soviética existía la Gosatomenergonadzor (Comisión Estatal para la Supervisión de la Seguridad Nacional). Sin embargo, según José Manuel Udías: «No era un organismo independiente, sino que dependía del gobierno, lo que quiere decir que estaba sometida a los dictados de aquellos a los que debía regular».

En España, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) establece las normas y se asegura de su cumplimiento, con el fin de proteger a las personas y al medio ambiente de los riesgos de la radiación ionizante. El CSN es un organismo independiente, aunque su pleno es seleccionado por el gobierno y aprobado en el Congreso de los Diputados. Esta es la institución ante la que responde el CSN y ante la que presenta anualmente los resultados de seguridad.

Inspectores y revisiones

El CSN tiene tres modos principales de supervisar la seguridad de las centrales nucleares españolas, tal como ha explicado Luis Enrique Herranz, experto en el CIEMAT. El primero es el estudio del informe de las revisiones periódicas de seguridad, que las centrales llevan a cabo cada 10 años. Estas revisiones son tan minuciosas que su preparación por el propietario y su posterior revisión por el Cuerpo Técnico del CSN requiere muchos recursos y años para realizarse.

En segundo lugar, «el CSN establece un programa periódico de pruebas y revisiones de sistemas y componentes de seguridad, para lo cual establece un calendario que comunica a los operadores», según el experto del CIEMAT. Las pruebas que se realizan están completamente estandarizadas y se llevan a cabo en todos los reactores del mundo de la misma tecnología.

El CSN tiene uno o dos técnicos residentes por central, que tienen rango de agente de la autoridad

Además, como destaca Operador Nuclear: «Está absolutamente prohibido anular sistemas de seguridad para realizar una prueba si no existen medidas compensatorias de igual capacidad».

Aparte de las revisiones, el CSN tiene uno o dos técnicos residentes por central, que tienen rango de agente de la autoridad, y que pueden revisar cualquier sistema en cualquier momento, o bien exigir información sobre las operaciones que se vayan a llevar a cabo.

Por último, «el CSN dispone de una sala de emergencia que se halla siempre atendida (SALEM) por si en cualquier momento se produjera una emergencia», en palabras de Luis Enrique Herranz, experto en el CIEMAT.

4. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir?

Miembros de Tokyo Electric Power (TEPCO) y periodistas visitan en 2014 la sala de control de los reactores 1 y 2 de la planta de Daiichi en Fukushima (Japón)
Miembros de Tokyo Electric Power (TEPCO) y periodistas visitan en 2014 la sala de control de los reactores 1 y 2 de la planta de Daiichi en Fukushima (Japón) - EFE

Entonces, ¿qué es lo peor que puede ocurrir en las centrales nucleares españolas? En opinión de Luis Enrique Herranz: «El escenario más peligroso sería cualquier circunstancia que condujera a la ausencia de refrigeración del reactor, que a pesar de estar apagado (sin reacciones de fisión) ha de evacuar lo que se denomina calor residual (calor que procede de los productos de fisión producidos durante la operación)».

¿Por qué esto es preocupante? «La ausencia de refrigeración es siempre peligrosa», ha proseguido el experto. Se puede llegar de muchas formas a esa situación, pero, cuando ocurre, puede llevar a la fusión del núcleo y de los materiales estructurales y de control: «Como resultado se liberan los productos de fisión del núcleo. Si hay contención, se quedan ahí».

«La ausencia de refrigeración es siempre peligrosa»

Sin embargo, hay que tener en cuenta que en estos casos la energía contenida en el reactor se traslada a la contención, lo que provoca un gran aumento de la presión. Por eso, de hecho, los edificios de contención están equipados con sistemas para reducir esta presión sin que la radiación sea expulsada.

La probabilidad de un accidente

A pesar de todas las precauciones: ¿Puede ocurrir algo totalmente imprevisto que cause un accidente nuclear? «Es posible, pero la probabilidad es muy pequeña», ha explicado Herranz.

Tal como ha mencionado, según los cálculos estadísticos de seguridad realizados, la máxima probabilidad de que se dañe un núcleo es de aproximadamente una vez cada 20-25 años (teniendo en cuenta los cerca de 450 reactores que existen). Este daño no necesariamente supondría consecuencias al exterior de la central. De hecho, la probabilidad de que se produzca una liberación masiva de radiacion al ambiente es 10 veces menor: una vez cada 200-250 años.

Una persona es analizada en busca de radiación en febrero de 2012 después del accidente nuclear de Fukushima
Una persona es analizada en busca de radiación en febrero de 2012 después del accidente nuclear de Fukushima - Reuters

En el caso de España, cuya tecnología es la de reactores de agua ligera (al igual que los de Fukushima), el peor escenario posible catalogado por la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) sería el correspondiente al nivel 7 en la escala INES ( Escala Internacional de Eventos Nucleares).

Pues bien, según el experto del CIEMAT: «Un accidente de consecuencias análogas al de Fukushima en la península ibérica podría suceder cada más de 300 años». Sin embargo, tal como ha destacado, es necesario enfatizar que Fukushima no supuso ni ha supuesto hasta la fecha fallecimiento alguno como consecuencia de la radiación».

¿Y si ocurre lo inimaginable?

También es cierto que, en ocasiones ocurren cosas totalmente imprevistas, que pueden echar por tierra las medidas de seguridad. En este sentido, José Manuel Udías se ha preguntado: «¿Es una central nuclear (o cualquier otra cosa) resistente a un ataque alienígena o a una explosión de una bomba nuclear? La seguridad va de proteger contra los riesgos improbables hasta un orden razonable».

De hecho, ha reconocido que le «preocupa más saber si nuestras centrales están preparadas contra riesgos más normales».

«La creencia en la fiabilidad del sistema de redundancias puede haber llevado a una sensación de seguridad exagerada»

Este experto ha incidido en que «España no es ajena a catástrofes previsibles y evitables» y ha opinado que «la creencia en la fiabilidad del sistema de redundancias –por el cual los sistemas se replican para garantizar la seguridad si falla el primero– puede haber llevado a una sensación de seguridad exagerada, y a que confiemos demasiado en las salvaguardas tecnológicas».

Los aviones defectuosos llegan a volar

Ha puesto como ejemplo el caso de los aviones Boeing. A pesar de que un accidente solo ocurre si se suman varios factores, como defectos o errores humanos, a veces «llega a volar un avión con un defecto fundamental en su software, lo que causa dos accidentes (y otros varios incidentes). No nos podemos confiar».

Periodistas se preparan para visitar la central nuclear de Fukushima, en 2012
Periodistas se preparan para visitar la central nuclear de Fukushima, en 2012 - Reuters

Por eso, ha destacado la necesidad de no abandonar la cultura de la seguridad, a no dejar de tomar precauciones y a seguir haciendo ejercicios y simulacros: «No debemos bajar la guardia». En este sentido ha puesto como ejemplo lo que ocurre al coger el volante de un coche: «Si cada vez que lo hiciésemos recordásemos que un despite o una imprudencia nos puede llevar a un accidente mortal, ¿no disminuirían los accidentes de automóvil?».

La fusión del núcleo, el peor escenario

Entonces, ¿se puede decir que la energía nuclear es muy segura? Según Luis Enrique Herranz, «el riesgo que supone para la vida humana o el medio ambiente es despreciable». De hecho, recuerda que existen estudios detallados que demuestran que la energía nuclear «tiene récords de seguridad que muy pocas actividades industriales pueden demostrar» y que «hoy en día es la forma de producción masiva de electricidad más segura que existe».

«El riesgo que supone la energía nuclear para la vida humana o el medio ambiente es despreciable»

Según José Manuel Udías: «Las centrales nucleares españolas son mucho más seguras que Chernóbil, con estándares de seguridad homologables con las de los demás países occidentales». Sin embargo, ha puntualizado: «Hay diseños de centrales nucleares más seguras que las españolas, pero no están en funcionamiento en prácticamente ningún país occidental (...) Quizás deberíamos preguntar porqué es así».

Uno de los motivos puede ser el hecho de que los gobiernos no estén apostando por la energía nuclear. Para Luis Enrique Herranz, la clave podría estar en la mala imagen que tiene a causa de sus orígenes militares, «la comunicación pervertida por intereses ideológicos» y el mejorable papel de los medios de comunicación.