Imagen del Arion 2, un cohete que incluso sería capaz de enviar cargas muy pequeñas al satélite - PLD SPACE

Arion, el cohete español capaz de alcanzar la Luna

La empresa ilicitana PLD Space trabaja en el desarrollo del primer cohete europeo reutilizable. Su misión será lanzar satélites muy pequeños al espacio

MADRIDActualizado:

En el hoy boyante aeropuerto de Teruel, aparte de las turbinas de los aviones que están siendo reparados o que son usados por las escuelas de vuelo, hay una zona donde rugen motores aún más potentes. En unas pequeñas instalaciones, la compañía española PLD Space (Payload Aerospace SL), con sede en Elche, hace pruebas con los motores de un lanzador espacial: el Arion 1. Es un prototipo de cohete de bajo coste especializado en lanzar al espacio satélites muy pequeños. De hecho, el Arion 1 está llamado a ser uno de los primeros cohetes europeos reutilizables y por ello un pilar clave para garantizar la competitividad de Europa en el espacio. Quizás por ese motivo, este mes la Comisión Europea entregó dos millones de euros a la compañía en el que ha sido el mayor respaldo público para una pyme a nivel europeo.

Banco de ensayos de la empresa en Teruel
Banco de ensayos de la empresa en Teruel- F. QUORUM

«Hace treinta años los satélites eran tan grandes como un coche o un autobús y hacían falta cohetes tan grandes como un edificio de 25 plantas para lanzarlos», explica a ABC Raúl Torres, cofundador de PLD Space. «Pero ahora hay satélites mucho más pequeños y una parte de la economía espacial se va a centrar en lanzarlos. Por eso nosotros queremos desarrollar un lanzador mucho más pequeño y barato».

Además, en su opinión el interés por los pequeños satélites va a aumentar: «El 70 por cien de los satélites que están en desarrollo son pequeños. Se espera que este mercado tenga en 2020 un tamaño de entre siete y 10 billones de dólares». De hecho, según datos de la Comisión Europea, entre 2016 y 2022 la industria privada querrá lanzar unos 3.000 satélites pequeños.

El auge de los «cubesats»

La miniaturización y la informática han hecho posible la existencia de auténticos minisatélites (según su tamaño, designados como micro o nanosatélites), caracterizados por su sencillez y su bajo coste. Esto sería una debilidad, sino fuera porque los minisatélites pueden formar «federaciones» y funcionar todos juntos, como un solo equipo. Una de las ventajas es que si uno de los satélites se estropea, el sistema puede tratar de compensar la pérdida y seguir funcionando. Si no se puede, lanzar un pequeño satélite de respuesto es mucho más barato que reemplazar un satélite de una tonelada.

Un investigador de la NASA sostiene un «cubesat», un tipo de nanosatélite
Un investigador de la NASA sostiene un «cubesat», un tipo de nanosatélite - NASA

Algunos de estos minisatélites son los «cubesat»: son aparatos divididos en bloques estandarizados. Por ejemplo, una unidad de «cubesat», llamado 1U, tiene una medida de 10x10x11 centímetros. Así, hay satélites de 1U, 2U, 3U (que pueden pesar unos 1,33 kilogramos) o incluso 6U (que ya pesan 12 o 14 kilogramos).

Según recoge el Informe del Estado de la Industria del Satélite de 2017, la industria espacial ha aumentado su interés por los pequeños satélites. Se han anunciado 20 sistemas para observación de la Tierra y cuatro para telecomunicaciones, algunos de los cuales tienen decenas o incluso miles de minisatélites. De hecho, el número de minisatélites lanzados cada año ha aumentado desde 2012, si bien en 2016 los problemas con el cohete Falcon 9, de Space X, paralizaron muchos lanzamientos y redujeron esta cifra, y si bien los datos de 2017 aún no se han publicado. En todo caso, en general se espera que en los próximos años la tercera parte de todos los países tenga al menos un satélite en operación. Muchos de estos serán los pequeños y baratos minisatélites.

Cohetes de «bajo coste»

Este interés se traduce en que, por el momento, hay al menos 33 proyectos de lanzadores (cohetes) muy pequeños para lanzar este tipo de cargas: en concreto, se caracterizan por llevar cargas menores a 500 kilogramos hasta LEO, la órbita baja de la Tierra, según el informe de la industria del satélite. De momento, el nivel de desarrollo los hace caros e inmaduros, pero puede que en los próximos años tengan un papel crucial.

Por todo esto, resulta fundamental para Europa y para cada uno de sus miembros tener capacidad de lanzamiento no solo de grandes satélites, sino también de pequeños. Es ahí donde resulta muy importante contar con un cohete que sea reutilizable, en la línea de grandes multinacionales como SpaceX o Blue Origin, para abaratar los costes de las futuras misiones espaciales. Por el momento, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha destinado fondos para pagar a empresas como PLD Space y diseñar cohetes para pequeñas cargas (por ejemplo a través de un programa denominado Liquid-Propulsion Stage Recovery o LPSR), y también está financiando el reutilizable Ariane 6 para cargas mayores.

Un cohete de tres etapas

Con estos objetivos en mente, PLD Space trabaja en un cohete, el Arion 2, para lanzar pequeños satélites al espacio. Está compuesto por tres fases: cada una de ellas está caracterizadas por tener motores y combustible para impulsar la carga en distintas etapas del viaje hacia el espacio. La primera de estas fases, que es la que hace despegar al cohete de la Tierra, será capaz de aterrizar de nuevo la superficie y además ser usado en más ocasiones. Este cohete Arion 2 medirá 20 metros de largo y tendrá 1,4 metros de diámetro y aún está en una etapa temprana del desarrollo.

El objetivo es que Arion 2 ponga en órbita entre 150 a 200 kilogramos de satélites a alturas de 400 a 1.200 kilómetros. Su potencia le permitiría incluso llevar cargas de 10 kilogramos a la órbita de la Luna.

Cohete Arion 1. Se aprecian los dos motores de sendas etapas
Cohete Arion 1. Se aprecian los dos motores de sendas etapas - PLD Space

Antes de lanzar el Arion 2, PLD Space pondrá a punto el Arion 1, una versión más pequeña que el Arion 2, que mide 12 metros de largo y 0,7 metros de diámetro, y capaz de lanzar cargas suborbitales de hasta 100 kilogramos. Este servirá, según explica Raúl Torres, para probar el 70 por ciento de la tecnología necesaria para el Arion 2, y también para probar la tecnología necesaria para reutilización de los lanzadores. Además, está previsto que este cohete porte cargas científicas.

Algunas de las tecnologías que podrían usarse para recuperar los cohetes
Algunas de las tecnologías que podrían usarse para recuperar los cohetes - PLD Space

Esperan hacer un primer lanzamiento del Arion 1 a mediados del año que viene (cosa que probablemente ocurrirá en la base de Arenosillo, en Huelva), y antes de 2021 para el Arion 2. Por otra parte, esperan que en torno a 2020 o 2021 el Arion 1 pueda entrar en el mercado para poner en órbita pequeñas cargas.

Beneficios para España

En la actualidad solo ocho países (y la ESA) tienen capacidad para poner sus propios satélites en órbita. Por eso, en opinión de Torres, conseguir esa capacidad de España crearía muchos puestos de trabajo y favorecería a universidades y centros de investigación. Además, cree que le daría más independencia a España frente a posibles vaivenes políticos.

Cuando Raúl Torres y Raúl Verdú fundaron PLD Space en 2011, la empresa tenía dos integrantes. Hoy, después de que la compañía firmase un contrato con la Agencia Espacial Europea (ESA), PLD Space tiene 36 empleados.

La empresa se ha hecho posible gracias a instituciones como el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), la Empresa Nacional de Innovación Sociedad Anónima (Enisa), SUMA Teruel o el Instituto Valenciano de Finanzas, y después gracias a la ESA y la Comisión Europea. En todo ese camino han sido claves una importante inversión de la multinacional GMV y al apoyo de una treintena de inversores españoles privados.

«Lograr todo esto ha sido especialmente difícil, sino más», explica Raúl Torres. «Hay un problema de base en nuestro país. No hay concienciación sobre la importancia de la ciencia y la tecnología. Tenemos una visión cortoplacista, pero lanzar un cohete o crear una vacuna para una enfermedad son proyectos a largo plazo que requieren mucho trabajo». El resultado, añade, es que «convencer a alguien que tiene dinero de que invierta en PLD Space y no en ladrillo es extremadamente complicado».

Los beneficios de abaratar el lanzamiento de satélites probablemente se verán a largo plazo. Quizás aparezcan nuevos servicios proporcionados desde el espacio que hoy resultan impensables. Todo dependerá de lo que se decida ahora.