Medios de comunicación, la herramienta política de (el otro) Pablo Iglesias

El fundador del PSOE en 1879 no solo ha cedido su nombre al líder de Podemos, también su apego a la prensa para lanzar su carrera política

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El líder de Podemos, que ha dado la sorpresa en las última elecciones europeas al conseguir más de 1,2 millones de votos y cinco escaños para su formación, no se llama Pablo Iglesias por casualidad. Sus eran padres eran socialistas y le pusieron ese nombre en honor al histórico fundador del PSOE. Desde el pasado 25-M, algunos han querido encontrar semejanzas entre ambos políticos, pero lo cierto es que no las hay, a excepción de una: la utilización de los medios de comunicación para hacerse un hueco en la escena política española.

El líder de Podemos, un experto en comunicación política, ha reconocido que tuvo que suplir su escaso presupuesto (poco más de 100.000 euros) aprovechando sus apariciones en televisión, intencionada y estratégicamente. Más de 130 años antes, el fundador del PSOE, un experimentado tipógrafo, profesión ligada estrechamente con el mundo de la prensa, buscó desde muy joven colaborar en los periódicos de la época, hasta acabar fundando el suyo propio a los 36 años, la misma edad que tiene el actual Pablo Iglesias.

El nuevo eurodiputado –que ha conseguido adelantar en votos a Izquierda Unida en Madrid, a pesar de haber formado el partido solo cuatro meses antes–, creó sus propios programas de televisión, como «La Tuerka» o «Fort Apache», que divulgó a través de internet o de canales de TDT como Canal K y Canal 33. Fue en estos espacios de escasa audiencia donde Iglesias se formó como presentador, entrevistador y hombre de televisión, hasta que dio el salto a la televisión generalista (Cuatro, La Sexta e Intereconomía), convirtiéndose en la figura mediática que es hoy en día. Una ayuda para su carrera política, sin duda.

El socialista autodidacta

El camino del antiguo Pablo Iglesias (1850-1925) fue mucho más largo, lento y autodidacta, pero igualmente ligado a los medios de comunicación. Como gran comunicador que era, y con la facilidad que mostraba para mandar mensajes fácilmente comprensibles para la gente sencilla, comprendió muy pronto que los periódicos era una herramienta indispensable para extender sus mensajes. No olvidemos que esta era una época sin internet ni televisión.

Tras aprender el oficio de tipógrafo en el hospicio madrileño en el que tuvo que ingresar por la precaria situación económica de su familia, Iglesias comenzó a colaborar con tan solo 11 años en la elaboración de « La Iberia». Peregrinará después por varias imprentas y participará en la impresión de otros periódicos y boletines oficiales. Se convierte en todo un maestro, capaz de convertir un atajillo de cuartillas en un atractivo libro, sin cometer erratas, al tiempo que es elegido delegado al consejo local de la Asociación Internacional de Trabajadores. En 1871 aparece su primer escrito, publicado en el boletín «La Solidaridad». Bajo el título de «La Guerra», este alegato será uno de los primeros artículos críticos de la historia de España en el que se analicen las consecuencias que tenía la guerra para el Estado y los trabajadores.

Son años de persecución y violencia en los que comienza su carrera política y se forma de manera autodidacta. Un aprendizaje sorprendente en el que la prensa será, precisamente, su verdadera «universidad»: « El Imparcial», « El Heraldo», « El Liberal», « El Sol», «L’Egalité», « La Nación», « El Siglo Futuro» o ABC. Quizá encntremo aquí un punto en común con el actual líder de Podemos, que ha asegurado que comenzó aquellos primeros programas de televisión para «experimentar en la comunicación política desde el principal espacio de socialización política, que es la televisión».

Una labor periodística de por vida

Para el fundador del PSOE, todos esos periódicos le dieron la información nacional e internacional necesaria para forjar su cosmovisión, comprendiendo pronto que eran una herramienta fundamental para difundir sus ideas. De hecho, continuó colaborando con «La Solidaridad» y, un año después, en «La Emancipación». Iniciaba de esta forma una larga labor periodística, que desarrollaría hasta el final de su vida y que empleó para difundir el ideal socialista más allá de lo que no hubiera sido posible de otra manera.

Será el 2 de mayo de 1879 cuando Pablo Iglesias, con 28 años, funde el Partido Socialista Obrero Español, que presidiría hasta su muerte. Fue tal la persecución que sufrió desde entonces, que fue vetado en todos los periódicos en los que participaba, a pesar de lo cual, el PSOE experimentó un lento crecimiento que no le hizo alcanzar notoriedad alguna hasta 1886.

Ese cambió coincide con la fundación, el 12 de marzo de ese mismo año, de su propio periódico, «El Socialista», que se convertirá en el órgano de expresión del partido. De nuevo Iglesias hizo uso de la prensa para expandir el socialismo en España, y con muy buenos resultados. Durante la Restauración, el PSOE tenían sólo influencia importante en tres zonas: Madrid, Asturias y el País Vasco. Y disponía de poca presencia en Cataluña, uno de los principales focos industriales de aquella época en España. Pero desde la aparición de «El Socialista», y a pesar de que tener que enfrentarse a la oposición de la prensa de los partidos oficiales y al desprecio de los anarquistas, sus ideas comenzaron a llegar con mucha facilidad a los trabajadores.

Salvo por un corto periodo de tiempo, entre 1913 y 1915, Iglesias quedaría vinculado a esta publicación hasta el final de sus días, trabajando como su impresor, redactor y director. Él sabía que era importante estar ahí, como posiblemente hoy Pablo Iglesias sienta que es importante para Podemos continuar con sus tertulias.