Winston Churchill, Franklin Roosevelt y Josif Stalin la última vez que se reunieron en 1945 durante la Conferencia de Yalta
Winston Churchill, Franklin Roosevelt y Josif Stalin la última vez que se reunieron en 1945 durante la Conferencia de Yalta - Archivo abc
70 aniversario de la conferencia de potsdam

El intento frustrado de Stalin para derrocar a Franco

Hoy se celebra el 70 aniversario de la Conferencia de Potsdam, aquella en la que Europa quedó dividida al antojo de las tres grandes potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. El 19 de julio de 1945, Stalin planteó a Churchill y Truman qué hacer con España

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El 2 de agosto de 1945, los líderes de las tres grandes potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial -Josif Stalin, Harry Truman y Clement Attlee- estamparon su firma sobre el documento que estableció las condiciones para mantener la paz en Europa. La Conferencia de Potsdam, celebrada entre el 17 de julio y el 2 de agosto del 45, culminó con casi dos años de reuniones entre EE.UU, el Reino Unido y la URSS, sobre cómo debían actuar cuando ganaran, como terminaron haciendo, la guerra al tercer Reich de Hitler.

La Conferencia de Potsdam se celebró nueve semanas después de la capitulación alemana el 8 de mayo de 1945, fecha en la que los líderes políticos de los aliados todavía eran los responsables de lo que en Potsdam se ratificó: Stalin, el único que estaría presente el 2 de agosto del 45, Franklin Roosevelt y Winston Churchill. Los «Tres Grandes» ya habían celebrado varias reuniones con anterioridad, en las que decidieron cómo quedarían repartidas sus áreas de influencia al finalizar la guerra y que fueron el preámbulo de la Guerra Fría.

Teherán y Yalta preámbulos de Potsdam

La primera gran reunión entre Stalin, Churchill y Roosevelt, fue la Conferencia de Teherán, celebrada entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943. Este encuentro supuso el principio del fin del nazismo, pues en Teherán se gestó la Operación «Overlord». Aquella que concluiría con la apertura del frente occidental, tras el desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944, que resultaría imprescindible para el éxito de los aliados. Además, se acordó que una vez derrotada Alemania, y en el plazo exacto de tres meses, Stalin declararía la guerra a Japón para apoyar a EE.UU. en su guerra contra el «Imperio del Sol Naciente».

En Teherán Roosevelt propuso su plan de dividir Alemania al terminar la guerra en cinco regiones autónomas: Prusia; Hannover y el noroeste; Sajonia y la región de Leipzig; Hesse-Darmstadt, Hesse-Kassel y la zona sur del Rin, y Baviera y Baden Würtenberg. Stalin no vio con buenos ojos la propuesta, pero los tres grandes líderes resolvieron volver a reunirse en el futuro.

El siguiente encuentro de relevancia tuvo lugar el 9 de octubre de 1944 en Moscú. Esta vez sólo estuvieron presentes Churchill y Stalin, pero el cómo se resolvió el encuentro lo hace digno de mención. Churchill utilizó una hoja de cuaderno para proponer a Stalin, como si de una partida de Risk se tratase, la cuota de influencia que tendrían la URSS y el resto aliados en Grecia y los Balcanes al terminar la guerra.

Churchill escribió en sus memorias, haciendo alusión a la gravedad de la cuestión, cómo él y Stalin decidieron el porvenir de millones de personas. Además, relata sin tapujos como planteó al mariscal soviético el «reparto del pastel»: «Hablemos de nuestra situación en los Balcanes. Vuestros Ejércitos se encuentran en Rumania y en Bulgaria, donde nosotros tenemos intereses, misiones y agentes. Dejémonos de ofertas y contraofertas como si estuviéramos chalaneando. Por lo que a Gran Bretaña y a Rusia se refiere, ¿qué diríais si tuvieseis una mayoría del 90 por 100 en Rumania y nosotros un porcentaje análogo en Grecia, participando, en cambio, en pie de perfecta igualdad, en Yugoslavia?»

Exactamente cuatro meses después, los «Tres Grandes» volvieron a reunirse. Entre el 4 y el 11 de febrero de 1945 se celebró la Conferencia de Yalta (Ucrania). En esta ocasión se decidirían las condiciones de la rendición alemana, incluyendo la total desmilitarización del país; el desmembramiento de Alemania, y también de Berlín, en cuatro zonas controladas por los vencedores -EE.UU., Gran Bretaña, Francia y la URSS- para lo que se acordaría la creación de un Consejo de Control interaliado; y las reparaciones de guerra a las que tendría que hacer frente Alemania, calculadas por Stalin en 20.000 millones de dólares, de los cuales el 50% serían para la URSS por el mayor coste, económico y humano, que la Segunda Guerra Mundial había supuesto para los soviéticos en relación con los demás aliados.

Potsdam como el inicio de la Guerra Fría

El 12 de abril de 1945 muere Franklin Roosevelt, que es sustituido como presidente de los EE.UU. por Harry Truman, quien tendrá que culminar el proceso de paz iniciado por su antecesor. Es necesario destacar que Truman tenía una opinión de Stalin, mucho más cercana a la de Churchill -cuyo desprecio hacia el comunismo y el líder soviético era por todos conocido- que la mantenida por Roosevelt, quien siempre destacó la voluntad negociadora de Stalin.

La muerte de Roosevelt pudo ser un gran impedimento para la celebración de la Conferencia de Potsdam, pues Truman, que ahora debía reunirse con Stalin, había pronunciado estas polémicas declaraciones en 1941: «Si vemos que Alemania está a punto de ganar la guerra, debemos ayudar a la URSS. Pero, si vemos que es la URSS la que está a punto de ganar, debemos ayudar a Alemania. Que uno y otro se destrocen hasta el mayor grado posible». Además, la Conferencia de Potsdam sería el primer viaje de Truman como presidente de los EE.UU.

En este contexto el 17 de julio de 1945 comenzará la Conferencia de Potsdam, en la que EE.UU., Gran Bretaña y la URSS, ratificarán los acuerdos de Yalta y su inmediata aplicación, así como la renuncia al concepto de desmembramiento -que no al control de los aliados de las cuatro zonas establecidas-, pues Stalin, Churchill y Truman no querían que Potsdam fuera el Versalles de la Segunda Guerra Mundial. Así, finalmente se acordó quitarle a Alemania el 24% de su territorio en favor de Polonia, que adquirió la zona situada al este de la línea Oder-Neisse, y de la URSS, que se anexionó Könisberg y el norte de Prusia Oriental. También se concluyó que había que «desnazificar» alemania, para lo que se creó un Tribunal militar internacional para juzgar a los responsables nazis por crímenes de guerra.

En Potsdam las potencias vencedoras decidieron el destino de la humanidad para el futuro más inmediato, y todos los líderes tuvieron que ceder en sus pretensiones para llegar a un acuerdo que garantizara la estabilidad en Europa. En este sentido, cabe destacar lo ocurrido en la sesión plenaria del 19 de julio. Stalin propuso a sus homólogos qué hacer con España, pues una de sus pretensiones era eliminar el régimen de Franco como se había hecho con Hitler y Mussolini. Tanto Truman como Churchill rechazaron cualquier tipo de intervención contra Franco, pues no querían desatar una segunda guerra civil en España. Según el Departamento de Estado de EE.UU., estas fueron las palabras que emplearon Stalin y Truman para abordar el tema de Franco:

- Stalin: «¿Es decir que no habrá cambios en España? […] No estoy proponiendo ninguna intervención militar, ni que desencadenemos una guerra civil en España. Deseo solamente que el pueblo español sepa que nosotros, los dirigentes de la Europa democrática, adoptamos una actitud negativa respecto al régimen de Franco».

- Truman: «No tengo ninguna simpatía al régimen de Franco, pero no deseo tomar parte en una guerra civil española. Ya estoy harto de guerra en Europa. Nos alegraríamos mucho de reconocer otro gobierno en España en vez del gobierno de Franco, pero pienso que es una cuestión que ha de resolver la propia España».

Hoy se cumplen 70 años de la finalización de la Conferencia de Potsdam, aquella que supuso el final oficial de la guerra en Europa, y en la que Stalin, Truman, y Attlee -que fue elegido premier británico durante el desarrollo de la conferencia- firmaron el documento que garantizaba la paz en Europa. Paz que evolucionaría a tensión, y terminaría por dividir al mundo en dos bloques enfrentados durante las siguientes décadas en lo que hoy llamamos la Guerra Fría.

Aquella guerra que comenzó justo el primer día de la Conferencia de Potsdam, cuando Truman recibió un mensaje en clave que decía «el niño ha nacido de manera satisfactoria». EE.UU. acababa de desarrollar la bomba atómica que utilizaría para doblegar a Japón, y que iniciaría la carrera armamentística entre los dos bloques enfrentados: el occidental liderado por EE.UU. y el comunista comandado por la URSS.