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La otra Carla Bruni

Valéry Trierweiler, la compañera sentimental del candidato socialista al Elíseo, también fascina y da que hablar a los franceses

Día 27/10/2011

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Para una hija de familia numerosa, como Valérie Massonneau-Trierweiler (Angers, 1965), con padre inválido y madre cajera en comercios de provincias, llegar a jefa del servicio político de un semanario parisino como «Paris-Match» fue una gran aventura. El amor puede llevarla mucho más lejos: hasta los aposentos privados del Elíseo, donde hoy «reina» Carla Bruni y en otro tiempo «reinó» Eugenia de Montijo.

Los Massoneau vivían de la pensión de invalidez del padre: a los 13 años había saltado sobre un obús de guerra y perdió una pierna. La madre tuvo diversos trabajos para sacar adelante a sus seis hijos. «No teníamos dinero; pero nunca nos faltó de nada», confiesa hoy la compañera sentimental de François Hollande, el candidato socialista a la presidencia de la República, el segundo hombre de su vida, ya que, joven ambiciosa, Valérie Massonneau dejó muy pronto la provincia para conseguir en París un modesto diploma de estudios superiores en ciencias políticas. Un título con pocas salidas profesionales, pero suficiente para comenzar una carrera periodística que, con algunos esfuerzos, la llevó a «Paris-Match» (más especializado en cuestiones del corazón que en la cobertura de la actualidad política), donde conoció al primer hombre de su vida, Denis Trierweiler, secretario de Redacción y padre de los tres hijos de esta señora rubia, de muy buen ver, que comenzó por interesarse profesionalmente por Ségolène Royal, madre de los cuatro hijos de François Hollande.

Ségolène era ministra de Mitterrand, joven, guapa y ambiciosa, casada con un burócrata calvo pero chistoso. Fue Valérie (Trierweiler, tras su matrimonio) quien «inspiró» para Paris-Match un legendario reportaje rosa: Ségolène, recién salida de la clínica donde había dado a luz por cuarta vez, acompañada de un marido fiel consagrado a la carrera de su esposa.

Durante dos o tres años, los Hollande (François y Ségolène) y los Trierweile (Denis y Valérie) fueron más o menos amigos, incluso cenaban juntos, con los siete hijos de las dos parejas. Hasta que François y Valérie se metieron en la misma cama. Y comenzaron una historia de amor adúltero que estalló en el momento más inoportuno: el otoño del 2006, cuando Ségolène fue elegida candidata socialista a la presidencia de la República y su esposo decidió consolarse en el lecho de su amante, obligada a cubrir profesionalmente la fallida aventura de Ségolène.

Derrotada Ségolène por Sarkozy, en el mes de mayo del 2007, la pareja Hollande/Trierweiler decidió dejarse ver y fotografíar, incluso en bañador, en aquel tórrido y nefasto verano que Ségolène vivió como una catástrofe.

Durante las primarias del PS, Valéry Massonneau-Trierweiler ha preferido evitar los focos de su compañero sentimental. Con todo, Hollande no es «adicto» al matrimonio. Pequeño detalle que pudiera ser una novedad excepcional, si el candidato socialista venciese a Nicolas Sarkozy en el duelo a muerte política que los enfrenta por el Elíseo, el palacio donde Valéry pudiera suceder a Eugenia de Montijo y Carla Bruni si su historia de amor terminara definitivamente bien. Veremos.

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