Gorki Águila: «Queremos provocar a los comunistas y a los que no reaccionan»
Los integrantes del grupo «Porno para Ricardo», durante la entrevista con ABC - fundación hispano-cubana
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Gorki Águila: «Queremos provocar a los comunistas y a los que no reaccionan»

El líder de «Porno para Ricardo», el grupo más crítico con el castrismo echa en falta «un impulso al civismo en Cuba; esa fuerza que tiene la gente cuando se une»

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Muy pocas bandas -quizá sólo una- se atreven en Cuba a gritar «Abajo Castro», o a abordar en sus canciones un asunto tan incómodo para el régimen castrista como «El Maleconazo» -protesta popular de 1994 considerada una de los principales manifestaciones antigubernamentales desde la Revolución de 1959-. Los integrantes del grupo «Porno para Ricardo», que por gestos de este estilo tienen prohibido actuar en su país, atienden a ABC en la sede de la Fundación Hispano-Cubana en Madrid. El líder del grupo, Gorki Águila, y el vocalista y guitarrista Ciro Díaz responden a nuestras preguntas mientras mitigan con un café el cansancio acumulado durante una gira europea que llega ya a su fin. «Como en Cuba no nos dejan tocar, ahora que hemos tenido varios conciertos seguidos estamos agotados», nos dice Gorki, que, junto a sus compañeros, llega de Barcelona, tras actuar también en Polonia y la República Checa.

-¿Se sienten solos dentro del mundo de la música a la hora de denunciar al régimen? ¿Qué les diferencia de otros?

-Lo ideal sería que hubiera más bandas; que nos uniéramos para ser más fuertes. Hay otros grupos que también hacen letras críticas, pero cuando conceden entrevistas se vuelven metafóricos. Hay incluso quienes únicamente critican de forma encubierta. Pero hasta los que tienen las letras más visiblemente críticas cambian luego su discurso cuando les preguntan. Nosotros, no. Si hablamos de Fidel Castro en las canciones, también lo hacemos cuando nos entrevistan. No nos valemos de la metáfora y no damos a sobrentender las cosas.

-Gorki, usted ha estado en prisión entre 2003 y 2005 y arrestado en 2008, cuando fue acusado de «conducta pre-delictiva». Es esto, o que se les intente silenciar y minimizar su repercusión...

-El régimen nos ha tenido controlados desde el principio. Evidentemente, los arrestos tienen mucha más difusión que la censura. Por eso el régimen va adaptando su estrategia. En 2008, estuve a punto de ser condenado a cuatro años. Gracias a una inmensa solidaridad internacional, finalmente pude salir pagando una multa de 600 pesos -unos 450 euros, cantidad equivalente a más de 30 veces el salario medio mensual en Cuba-.

-¿Qué alternativas les quedan para darse a conocer, teniendo en cuenta que el acceso a internet en Cuba sólo está al alcance de una minoría?

-Sólo nos queda el mano a mano. Le damos un disco a una o dos personas y les decimos: «Haced copias y dádselas a la gente».

-¿Se han planteado seguir con su música fuera de la isla?

-A veces pensamos que nos han dejado salir por si cediésemos a las tentaciones que podamos tener de quedarnos fuera del país, pero el proyecto está pensado para ser aplicado dentro de Cuba, que es donde más sentido tiene. Fue creado ahí, con aspiraciones de quedarse ahí. No vamos a renunciar a algo que nos ha costado tanto sacrificio.

-Hasta en el nombre de su grupo se nota que quieren causar impresión. ¿Se consideran provocadores?

-Nos encanta provocar emociones en el público, pero también provocar al enemigo, que no son son sólo los comunistas, sino también la gente que no reacciona. Una de las cosas que hacen falta en Cuba es un impulso al civismo y esa fuerza que tiene la gente cuando se une.

-¿Qué mensaje se esconde detrás de «Porno para Ricardo»?

-Porno para Ricardo es lo contrario de «Patria o Muerte». Patria es colectivo, masa; Ricardo es individuo. A nosotros nos interesa resaltar la libertad del individuo. Y pornografía para mí es creatividad, placer y erotismo. Y muerte, es sólo eso; ahí se acabó todo. Ese lema, que es horrible, nos lo han repetido miles de veces en la escuela y nosotros no sabíamos qué significaba. Es terrible tener que escoger entre la patria, que significa ideología y totalitarismo, y la muerte.

-¿Por qué «Ricardo» y no otro nombre?

-Ricardo existe realmente. Es un amigo muy peculiar.

-¿Cómo es la vida nocturna en La Habana?

-Muy aburrida. A lo mejor no para los extranjeros, en sus discotecas... Pero para los cubanos, que no tienen un «kilo», es muy aburrida. Los fines de semana se conglomera un montón de gente en un pequeño parque que hay en el centro de la ciudad, donde te encuentras a miles de muchachos que no tienen nada que hacer. Se sientan ahí a hablar y a tocar la guitarra. Al principio íbamos «frikis»; los rockeros y eso.... Actualmente van los rockeros, y quien no es rockero también.

-¿Qué papel juegan ahí grupos como el de ustedes?

-Hay muy pocos conciertos porque hay muy pocos lugares donde se puedan organizar, y muy poca infraestructura para ello. Y donde hay infraestructura para organizarlos, es en lugares oficiales en los que nosotros, por ejemplo, no podremos entrar nunca. Imposible. Y como nosotros mucha otra gente que no son tan directos como nosotros en sus críticas. Esos lugares son para grupos de amigos de las autoridades, o al menos ellos tienen prioridad.

-¿Cómo se las ingenian los músicos cubanos para producir sus canciones?

-En Cuba no hay industria del disco. Es increíble que un país tan musical no la tenga. La música, una de las manifestaciones del arte más importantes, muy bien tratada en Cuba durante muchos años... ¡hasta eso ha sido aplastado por una mala política!

-Uno de los personajes de «Habana Blues» (Benito Zambrano, 2005) está inspirado en Gorki. ¿Qué impresión le dejó el largometraje?

-Me parece una película importante porque aborda una cara de la música cubana que no es la que generalmente se conoce. Muestra la realidad del músico, y no sólo del músico; también de la gente que tiene que luchar en Cuba para sobrevivir, a todos los niveles. Y cómo el artista tiene también que involucrarse y comprometerse; como en todos los lugares, pero especialmente en Cuba, debido al entorno comunista. Benito Zambrano hizo lo imposible para que yo interpretara el personaje, pero estaba en prisión. Fue a ver al Ministro de Cultura... ¡una locura pensar que iban a sacar a alguien de prisión para filmar una película! Después de verla sí que vi ciertas similitudes, pero el personaje estaba algo caricaturizado. ¡Aunque mejor, porque si lo hubiera interpretado yo quizá me hubiera enfadado con el director!