El líder el PSOE, Pedro Sánchez, conversa con el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, tras llegar al hemiciclo. | Vídeo: Sánchez pide lealtad al PP y asegura que siempre les tenderá la mano - EFE
Moción de censura

Pedro Sánchez se convierte en el séptimo presidente de la democracia

Termina la votación de la moción de censura con 180 votos a favor del candidato socialista

MadridActualizado:

En tan solo nueve días, el Congreso de los Diputados ha pasado de apoyar los Presupuestos Generales que parecían permitir a Mariano Rajoy agotar prácticamente la legislatura del PP a investir este viernes al líder del PSOE, Pedro Sánchez, como séptimo presidente del Gobierno de la democracia.

El secretario general socialista llega a La Moncloa hoy ya sin sorpresas. Sin ser diputado, sin haber ganado unas elecciones generales, pero con una mayoría más que absoluta. Un total de 180 votos a favor de la moción de censura que registró el pasado viernes el Grupo Socialista para expulsar al Gobierno del PP, tras hacerse pública un día antes la sentencia por el caso Gürtel. Nada de lo que rodea a este relevo presidencial tiene precedentes: los crea.

La mayoría cosechada por Sánchez es absoluta, pero no estable, ni fuerte. Y en eso también crea un precedente. Votan en contra Ciudadanos y el PP (169). Se abstiene Coalición Canaria. Le aúpan Unidos Podemos, ERC, PDECat, PNV y Bildu. Una amalgama de aliados donde se mezclan izquierda radical y grupos independentistas siendo la mayor moderación esperable la del PNV. A ojos de Sánchez «grupos parlamentarios que representan a doce millones de ciudadanos».

Pero el coro entonado que siguió a la lectura del resultado de la votación no era de su grupo sino de Podemos. El famoso «sí se puede» resonó en el hemiciclo casi por encima de los aplausos de la propia bancada socialista en un aviso de las intenciones nada modestas que tiene el partido morado. En el Patio de Floridablanca fue un «¡Viva España!» el que despidió a Rajoy antes de subirse al coche que le devolvería, quizás por última vez, a La Moncloa.

Las cifras de la votación serán comunicadas por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, al Rey a las 15:30 en Zarzuela. Nunca antes se ha producido en democracia un traspaso de poderes tan rápido entre dos fuerzas políticas en nuestro país. En los propios protagonistas, PP y PSOE, aún se atisbaba cierto descolocamiento tras la votación por la precipitación de los acontecimientos. Varios diputados populares abandonaban el hemiciclo entre lágrimas mientras los diputados socialistas improvisaban respuestas tras ser interrogados sobre sus posibilidades como ministros. Lágrimas también en la bancada podemita pero de alegría.

«Gana usted y pierde España»

Sánchez no ha negado que el horizonte que se le presenta por delante es más que complicado. No solo por sus aliados. Sino porque el PP y Ciudadanos controlan la Mesa del Congreso y los populares ostentan la mayoría absoluta en el Senado. «Es evidente que va a haber dificultades. Por supuesto», terminó por reconocerle al portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando. «Espero que estemos todos a la altura de las responsabilidades que tenemos por el bien de nuestro país», rogó a sus socios.

Pero ni aun así quiso desvelar cuáles son sus planes. Menos aún la naturaleza de sus acuerdos, que ya ocultó ayer pese a las preguntas reiteradas de Rajoy. «Pactos oscuros que no se atreve a desvelar y que le convierten en un presidente en duda con muchas incógnitas y un procedimiento tramposo», le recriminó Hernando. «Hoy gana usted y pierde España», remachó éste. «Hoy gana la democracia», le replicó el aún candidato.

Sánchez defendió la moción de censura como «legítima y constitucional» para alcanzar La Moncloa sin ganar unas elecciones generales. «Ésta es la democracia parlamentaria de la que nos hemos dotado como consecuencia de la Constitución», ha señalado. Sobre la crisis territorial afirmó que «este Gobierno quiere que Cataluña esté en España y España esté en Cataluña» y tendió la mano al PP para alcanzar consensos constitucionales pidiéndole «que sea tan leal al Gobierno socialista como lo ha sido el PSOE con el gobierno popular». La bancada popular contestó con protestas.

El líder del PSOE aseguró que gobernará cumpliendo los compromisos europeos, garantizando la estabilidad macroeconómica, la ejecución de los Presupuestos Generales de 2018 e intentando que haya Presupuestos en 2019 «en tiempo y forma». No le preocupan las turbulencias que está sufriendo estos días los mercados y sobre las que le advirtió Hernando.

«Usted es una amenaza para el futuro de los españoles y ya estamos empezando a pagar las consecuencias», le dijo. Sánchez le contestó. «Sepan que con cualquier tipo de declaración que hagan lo que pueden estar haciendo es dañar los intereses generales y económicos del país» y volvió a achacarlas a Italia y no a España. «Es evidente que la prima de riesgo nada tiene que ver con lo que está pasando en nuestro país», sostuvo, entre gestos de reproche del PP.

«Un honor»

El debate parlamentario ha continuado este viernes sin el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Aún como jefe del Ejecutivo ha llegado al hemiciclo con gesto de disgusto justo después de que Sánchez realizara su última intervención. «A usted no le van echar los españoles, le van echar los que perdieron las elecciones en los años 2011, 2015 y 2016», le había dicho minutos antes su portavoz parlamentario.

El grupo popular le recibió con una nueva ovación y Rajoy pidió la palabra para realizar un discurso de despedida en el que empezó a trabajar ayer. «Suerte a todos ustedes por el bien de España», ha concluido después de anunciar la aceptación «como demócrata el resultado de la votación» sin «compartir lo que se ha hecho». «Ha sido un honor, no lo hay mayor, ser presidente del Gobierno», ha proseguido.

Rajoy sí se va con la satisfacción de «dejar una España mejor que la que encontré». Ése era el objetivo que, efectivamente, tenía el Rajoy que subió a La Moncloa en diciembre de 2011 en la cresta de la peor crisis económica de la historia reciente. «Dejar el país con menos paro», era otra de las declaraciones de intenciones que tenía entonces. Pero su tristeza era visible.

«Creo que he cumplido con el mandato final de la política, que es cuidar de las personas. Si alguien se ha sentido ofendido, pido disculpas», se despidió, antes de dar las gracias «a mi partido, a todos los españoles por haberme brindado la comprensión y su apoyo». Él mismo puso fin a la ovación final de su bancada tras estas palabras y tras el final de la votación se dirigió al escaño de Sánchez para darle un apretón de manos. Aún tendrán que verse al menos una vez más para el acto de traspaso de poderes.

Tras este gesto, Sánchez quiso agradecer en persona los apoyos que le han brindado. Se fundió en un abrazo con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias y también con el portavoz de Compromís, Joan Baldoví. Ante la atenta mirada de las cámaras se limitó a apretar la mano de los portavoces de ERC, Joan Tardà, y PDECat, Carles Campuzano. Y esperó junto a su escaño para abrazar o besar, según el caso, a cada uno de los diputados y diputadas socialistas.

Las cuatro mociones de censura celebradas hasta ahora en la democracia demuestran que los gobiernos no caen por la presentación de este tipo de iniciativas, sino por la quiebra de las alianzas entre los grupos parlamentarios que sustentan al Ejecutivo. Una quiebra que en el caso de Rajoy, ha venido de donde hace tan solo nueve días no lo hubiera esperado: el PNV.