Keylor Navas, posando para ABC tras la entrevista en la Ciudad Deportiva de Valdebebas
Keylor Navas, posando para ABC tras la entrevista en la Ciudad Deportiva de Valdebebas - DE SAN BERNARDO

Real MadridKeylor Navas: «El fútbol es una bendición, pero lo que yo busco es la vida eterna»

Pocos guardametas hubieran soportado lo que ha tenido que aguantar Keylor en el club blanco. Siempre en la rampa de salida, lo hiciera bien o no, Navas ha hecho su camino con serenidad y paz, siendo decisivo de nuevo para llegar a otra final de Champions

MADRIDActualizado:

Tras casi veinte minutos de charla y fotografías, estrecha fuerte la mano para despedirse. Lo hace mientras clava su mirada en la nuestra y dice adiós con un «pura vida» lleno de energía y vitalidad, esa misma que plasma en cada partido y en sus ratos libres cuando baila bachata junto a su mujer: «No somos muy buenos, pero nos los pasamos muy bien y nos divertimos mucho». Así de feliz es Keylor Navas (San José, Costa Rica, 15 de diciembre de 1986), el portero con las espaldas más anchas de la era moderna del Real Madrid. Tras cuatro temporadas en el club blanco, tres de ellas como titular, el guardameta costarricense afronta su tercera final de Champions. Lo hace en una campaña marcada, otra vez, por un continuo goteo de posibles fichajes para la portería, un runrún que ya forma parte de su día a día y que asume con la misma naturalidad y perfil discreto con el que desembarco en el Real Madrid en 2014: «Aquí vine a hacer mi historia, no a borrar la historia de nadie».

-¿Cómo recuerda su infancia?

-Fue complicada, pero a la vez muy divertida y feliz. La recuerdo con muchas alegrías, jugando con los amigos a los juegos típicos de entonces, como peonza o canicas. Y al fútbol, claro. Estoy muy agradecido a mi familia porque siempre luchó para sacarme adelante y todas la pruebas complicadas que tuve que pasar de niño fueron pruebas que me hicieron tener una mente fuerte, un carácter luchador. Por eso ahora nunca me doy por vencido. Todo lo que pasó en mi infancia ha tenido una repercusión enorme en mi vida actual.

-De pequeño ya sabía que sería una estrella del fútbol. Tanto que aprovechaba para entrevistarse a sí mismo.

-(Risas) Así es. Hacía el doble papel, me colocaba de portero y narraba partidos que yo mismo jugaba. En el descanso también comentaba los anuncios y después del encuentro me acaba entrevistando: ‘Y aquí viene Keylor Navas acompañado de su madre, que la pobre ya está viejita y viene en silla de ruedas...’ decía (más risas). Entonces hacía una análisis del partido, daba las gracias por haber tenido la oportunidad de jugar y, en líneas generales, me inventaba una película importante. Los que me escuchaban y veían hacer eso pensaban que estaba loco y que algo me pasaba, pero en la vida es muy bonito soñar. Mira ahora. Aquí estoy en el Real Madrid viviendo ese sueño que narraba de pequeño.

-¿Cuándo se hizo del Real Madrid?

-En Costa Rica el deporte número uno es el fútbol. Te diría que prácticamente el noventa por ciento de la población sigue este deporte, pero de pequeño veía el fútbol más local. Cuando crecí ya fue cuando empecé a ver partidos de Champions y ahí es cuando me hice del Real Madrid. Recuerdo que siempre apostaba a favor de ellos con los amigos, en esas típicas apuestas de la infancia de antes de raparnos el pelo o tirarnos a la piscina.

-¿Por qué se hizo portero?

-Un día, cuando solo tenía cinco años, fui a ver un partido de mi padre, pero antes había otro partido de niños de unos diez años, más o menos. Nunca se me olvidará como en ese encuentro uno de los dos porteros sacó un disparo a mano cambiada. Esa imagen se me quedó grabada en mi cabeza, y ahí sigue, y desde aquel día le dije a mi padre que me apuntara a una escuela de fútbol, que quería ser portero. Esa parada de aquel niño fue como si me hubieran puesto el sello de lo que yo iba a ser en la vida: portero de fútbol.

-¿Quiénes fueron sus referentes?

-Cuando era más pequeño, fue un guardameta local, que en paz descanse, llamado Léster Morgan. Me gustaba mucho su estilo a la hora de parar. Cuando ya crecí, vi que tenía condiciones y empecé a ver más fútbol, es cuando me fijé en los grandes porteros internacionales de este siglo, como Casillas y Buffon. Aprendía muchos viéndoles y hoy sigo aprendiendo. Ver a otros porteros, sean mayores o menores que tú, más o menos conocidos, siempre te da un plus, un aprendizaje extra.

-Hace tres veranos, usted estuvo una tarde del 31 de agosto en una sala del aeropuerto de Barajas esperando un avión rumbo a Mánchester. Iba a sellar su contrato con el United, que vendía a De Gea al Madrid. Al final pasó lo que pasó con aquel fax que llegó un minuto tarde, y hoy está a noventa minutos de ganar su tercera Champions con el Madrid, igual que Íker Casillas. Cómo de caprichoso es el destino...

-Dios tiene un propósito para cada persona. Me acuerdo bien que ese día, antes de comenzar todo el jaleo, hice una oración con mi esposa y le dijimos a Dios que si él quería que me fuera, me iba, pero que si quería que me quedara, me quedaba tan feliz. Recuerdo también el día de mi presentación con el Madrid pasar por delante de todas las Champions y en ese momento, pedirle a Dios que me diera la oportunidad de poder escribir mi historia en este club. Las cosas no pasan por casualidad. Aquí estoy, escribiendo mi historia y ganando títulos.

-Sí, y bastantes. Sobre todo Champions. Por eso dice Klopp que el Liverpool saldrá en Kiev con más hambre que el Madrid. ¿Será así?

-Yo no estoy de acuerdo con esa reflexión. Cada uno puede utilizar la táctica que mejor considere para preparar un partido así, pero nosotros no llevamos tres semanas en Valdebebas cruzados de brazos, tomando una bebida natural mientras estamos tumbados al sol. Hemos estado trabajando duro (aprieta con rabia el puño contra su mano), motivándonos, preparando la táctica y esperando como locos que llegue ya la final. Queremos hacer historia, y ganar tres Champions consecutivas es hacer mucha historia. Tenemos tanta hambre que si es necesario nos comeremos hasta el balón.

-¿Cuántos vídeos ha visto de Salah, Mané y Firmino?

-Unos cuantos, pero igual que te digo que tenemos un hambre voraz por ganar la tercera Champions somos conscientes de que no va a ser nada fácil. Ellos son un gran equipo. Hay que tener mucho cuidado con esos tres jugadores que me mencionas, tener concentración absoluta durante los noventa minutos y explotar nuestras armas.

Keylor, durante la entrevista con ABC
Keylor, durante la entrevista con ABC - DE SAN BERNANRDO

-¿Qué significa Luis Llopis en la carrera de Keylor Navas?

-Ese no sabe nada, pero siempre le sale bien (bromea). No, en serio. Llevo muchos años trabajando con él, me conoce bien, sabe de la manera en la que mejor funciono, y tenemos una amistad muy bonita. Es un fiel creyente en el trabajo y le sigo a muerte con su filosofía.

-Usted también en un fiel creyente, en el riguroso significado de la expresión. Hasta un grupo de Biblia tiene.

-Sí. Se llama ‘Theos Place’, y su objetivo es que todas las personas puedan tener una relación con Dios, acercarse a él, leer y entender la Biblia, y orar. Tenemos una charla los jueves a las 20.30 horas, donde una persona da la charla o vemos una grabada desde Costa Rica, donde empezó este grupo. También tenemos estudios de la Biblia los lunes, martes y viernes. Son grupos pequeños de 8-10 personas con un líder que ha estudiado y conoce bastante bien la Biblia, y guía a los alumnos para entenderla.

-¿Y a usted, la Biblia, la fe y su amor a Dios en qué le ayuda en su vida y en el fútbol?

-Todo esto que tengo hay que disfrutarlo porque el fútbol es una bendición de Dios, pero no tiene por qué ser lo más importante en mi vida. Desde que acepté a Cristo en mi corazón mi mayor objetivo es lograr la vida eterna y poder llegar a estar junto a él. Cristo me ayuda a ver las cosas desde un punto de vista donde uno empieza a entender que hay cosas que no tienen por qué afectarnos. Cristo me da sabiduría, una mente tranquila y un corazón fuerte para en los momentos difíciles luchar, y en los momentos de bendición y felicidad no volverse loco, tener los pies en la tierra y ser humilde. También me ayuda a pensar con detenimiento cada decisión de mi vida para saber si edifica más o menos. Y me recuerda que hay muchos niños que me siguen, y quiero darles ejemplo, porque de lo contrario me sentiría mal.

-Seguramente sí que habrá personas que se sientan mal por todas las veces que le han querido ver fuera del Madrid. ¿Tiene la espaldas más anchas que hace cuatro años?

-Todo lo que me ha pasado en este club lo veo como pruebas bonitas, piedras que me encuentro por el camino. Y una vez que las supero, las cojo y voy construyendo un muro más grande. No veo estas pruebas como algo que tengo que esquivar, sino algo que tengo que hacerle frente con trabajo y salud, dando resultados y disfrutando con toda la gente que ha creído en mí. Yo sé perfectamente que en este mundo se ve más lo malo, la manchita que hay en una hoja en blanco que la hoja en blanco, pero hay muchas personas que siempre han creído en mí, que me han apoyado y ellos han sido mi mejor motivación.

-¿Por qué es Modric su debilidad futbolística en la actual plantilla del Madrid?

-Es que dentro del campo yo disfruto viendo jugar a Luka. Hace cosas con el balón que nos engaña y nos sorprende hasta a los propios compañeros. Es el número uno en su posición y como persona es alucinante. Lo tiene todo.

-Como Zidane, su escudo indestructible. Tanto que hasta frenó el fichaje de Kepa en enero para seguir apostando por usted.

-Sentí mucha alegría por eso que hizo Zidane. Esa decisión me motivó muchísimo para seguir trabajando y esforzándome cada día. Estaré toda mi vida agradecido a Zidane. Conmigo ha sido un señor. Un señor que ya está en la historia por ser tan buen futbolista como gran entrenador. Y eso muy poca gente lo puede decir. Estamos muy orgullosos de tenerle como entrenador.

-Cuando deje el fútbol, ¿cómo le gustaría que se le recordara?

-Como un buen portero y deportista, claro, porque para eso nos dedicamos al fútbol, pero también como una persona que tenía buenos principios, creía en Dios y fue un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Me gustaría que se dieran cuenta que un costarricense luchó contra todo y todos, con fe y con ganas, y salió adelante. Desde que llegué al Real Madrid mi mentalidad fue la de escribir mi propia historia, no la de borrar la historia de nadie. Y en eso estoy. Pura vida.