Ganímedes, y sus auroras, en órbita del planeta Júpiter
Ganímedes, y sus auroras, en órbita del planeta Júpiter - NASA, ESA, and G. Bacon (STScI)

Ganímedes esconde un océano más grande que todos los de la Tierra juntos

El telescopio Hubble obtiene la mejor evidencia de un mar salado subterráneo en la luna más gigantesca de Júpiter

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Descubrir agua líquida es una de las cuestiones fundamentales en la búsqueda de mundos habitables más allá de la Tierra, lugares que puedan albergar vida tal y como la conocemos. El telescopio espacial Hubble de la NASA ha dado un paso importante hacia ese objetivo. Ha obtenido la mejor evidencia hasta ahora de la existencia de un océano salado en las entrañas de Ganímedes, la mayor luna de Júpiter. Los investigadores creen que este océano subterráneo contiene más agua que toda la que existe en la superficie de la Tierra.

«El descubrimiento marca un hito significativo, y pone de relieve lo que solo Hubble puede lograr», afirma John Grunsfeld, administrador adjunto de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA en Washington. «En sus 25 años en órbita, el Hubble ha hecho muchos descubrimientos científicos en nuestro propio Sistema Solar. Un profundo océano bajo la corteza helada de Ganímedes abre posibilidades más interesantes para la vida fuera de la Tierra».

Ganímedes es la luna más grande de nuestro Sistema Solar y la única luna con su propio campo magnético. El campo magnético causa las auroras, que son cintas de gas brillante y caliente electrificado, en regiones que circundan los polos norte y sur de la luna. Debido a que Ganímedes está cerca de Júpiter, también se ve influenciada por el campo magnético de Júpiter. Cuando el campo magnético del planeta cambia, las auroras en Ganímedes también cambian, balanceándose adelante y atrás.

Al observar el movimiento de balanceo de los dos auroras, los científicos fueron capaces de determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo la corteza de Ganímedes, afectando su campo magnético.

A un equipo de científicos dirigido por Joachim Saur de la Universidad de Colonia en Alemania se le ocurrió la idea de usar el Hubble para obtener más información sobre el interior de la luna. «¿Hay alguna manera en la que podríamos utilizar un telescopio para observar el interior de un cuerpo planetario? Sí, las auroras. Como las auroras son controladas por el campo magnético, si se observan las auroras de manera adecuada, se aprende algo sobre el campo magnético. Y si conoce el campo magnético, entonces sabemos algo sobre el interior de la luna», explica Saur.

Profundo y enterrado bajo el hielo

Si un océano de agua salada estuviera presente, el campo magnético de Júpiter crearía un campo magnético secundario en el océano que contrarrestaría al primero. Esta «fricción magnética» suprimiría el balanceo de las auroras. En efecto, este océano lucha contra el campo magnético de Júpiter tan fuertemente que reduce el balanceo de las auroras a 2 grados, en lugar de 6 grados si el océano no estuviera presente.

Los científicos estiman que el océano tiene 100 kilómetros de profundidad -10 veces más que los océanos de la Tierra- y está enterrado debajo de una corteza de 150 kilómetros compuesta principalmente por hielo.

Los científicos sospecharon por primera vez que Ganímedes podía contener un océano en la década de los 70. La misión Galileo de la NASA midió el campo magnético de Ganímedes en 2002, proporcionando la primera evidencia que apoyaba esas sospechas. Pero sus observaciones eran demasiado breves para detectar claramente el vaivén cíclico del campo magnético secundario del océano. Las nuevas observaciones se han realizado con luz ultravioleta y sólo han podido lograrse con un telescopio espacial muy por encima de la atmósfera terrestre, como el Hubble.