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«Es imposible que los consumidores conozcan la mala calidad de la leche que consumen»

Un juez acaba de avalar el informe de OCU sobre el gran deterioro de la leche que compramos en España, en el que «desaconseja vivamente» la compra de 10 importantes marcas

Día 13/06/2012 - 11.21h

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La leche, un alimento básico que consumimos a diario, desde los más niños a los más ancianos, imprescindible en nuestra dieta. Pero, ¿es la leche que compramos en el supermercado ese producto de calidad y nutritivo que suponemos? Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que ha analizado 47 marcas españolas, esto no está tan claro, hasta el punto de que un juez acaba de avalar dicho informe sobre el deterioro de su calidad, en contra de la demanda interpuesta por la Federación nacional de Industrias Lácteas (Fenil).

«Es imposible que los consumidores conozcan la mala calidad de la leche que consumen»
efe
Ganadero de Málaga, en 2008

«Cuando íbamos a realizar el estudio, barajábamos la idea de que podía haber problemas con la calidad de algunas marcas de leche, como luego se comprobó», comenta a ABC la portavoz de OCU, Ileana Izverniceanu, quien asegura que una de cada tres marcas analizadas tiene fallos por el tratamiento recibido y éste, además, «no se especifica en las propiedades del envase, por lo que el consumidor no puede saber lo que compra».

Para OCU hay incluso 10 marcas «cuya compra se desaconseja vivamente», entre las que se encuentran, por ejemplo, Puleva, RAM o Río (ver lista completa abajo). Marcas que no han respondido a la llamada de este periódico para dar su opinión.

Entre las conclusiones del informe, destaca que muchas de las 47 marcas de leches analizadas no aportan el contenido mínimo de grasa, son más pobres en calcio que hace 20 años, han sufrido tratamientos térmicos muy agresivos, que puede llegar a degradar las vitaminas y las proteínas, y algunas otras han usado leches demasiado viejas.

La mitad de las leches, sin calcio suficiente

«Esto no genera un problema de seguridad alimentaria», aclara Izverniceanu, aunque denuncia que «es imposible que los consumidores conozcan la mala calidad de la leche que consumen. Sólo con informes como este sería posible».

Con respecto al calcio, por ejemplo, OCU ha dado una calificación de «aceptable» a las marcas que tenían de 105 a 113 mg por 100 ml, y la mitad no pasa de ahí. Por otro lado, la grasa debería suponer como mínimo el 3,5% en las leches enteras y algunas, como Lauki o Solar, se quedan cortas: «Un feo detalle que parece fruto de un deseo intencionado de escamotear grasa más que de un azar de la producción», explica el estudio, que recuerda que este ahorro de grasa puede servir para otros productor más caros, como la nata o la mantequilla. Y en referencia a la relación calcio/fósforo, el informe asegura que a menudo es desequilibrada, ya sea por la escasez de calcio o por el exceso de fósforo, fruto probablemente del añadido de estabilizantes.

«Encontramos leches que han estado demasiado tiempo almacenadas y otras que tenían un sabor dulce, debido a que la lactosa se había caramelizado», recuerda la portavoz de OCU. «Hay algunos indicios que parecen demostrar –añade el experto en lácteos de la OCU, Ángel Ballesteros– que las leches pueden llevar suero de quesería o, incluso, proteínas lácteas derivadas de la leche en polvo».

Peor leche que hace 10 años

En la escala de calificación de 1 a 100 establecida por OCU, nunca antes había habido diferencias tan abismales entre las diferentes marcas. La leche de mejor calidad, Pascual, ha obtenido un 80, mientras que la de peor, Polesa, tan sólo un 10. Y en el anterior informe, de hace 10 años, las leches de peor calidad eran menos numerosas y los peores resultados no llegaban a niveles tan bajos.

«Es imposible que los consumidores conozcan la mala calidad de la leche que consumen»
ÀGENCIAS

OCU relaciona esta bajada de la calidad con dos aspectos: las menores exigencias de la ley desde el cambio normativo de 2006 y, según explica Ballesteros, con el hecho de que «ahora las vacas dan prácticamente el doble de leche que hace 10 años, pero a costa de una menor concentración de proteínas y calcio, lo que afecta al consumidor final». «Al final, la calidad está influida por el mejor o peor hacer de los propios fabricantes», añade.

Sin embargo, esta considerable bajada de la calidad no tiene ninguna relación con el precio de mercado de las mismas: «Hemos visto leche muy caras y muy malas y muy baratas y muy buenas, como por ejemplo la marca Hacendado. Pero también marcas muy caras y buenas, como el caso de Pascual, y viceversa», aclara Izverniceanu, quien deja claro que este informe no ha ido contra la industria láctea, sino simplemente «han tratado de «ponerse en la piel del consumidor».

Algo con lo que parece no estar de acuerdo la Federación nacional de Industrias Lácteas, que «respeta» la decisión, que según ella no responde a lo demandado, es decir, a saber si la actuación de la OCU «dañó o no la imagen y el buen nombre de todo el sector lácteo español», informa EFE. Fenil ha querido insistir en que la leche entera UHT y los productos lácteos que se comercializan son seguros y cumplen con la legislación en materia de calidad y seguridad alimentaria, asegurando que es de mejor calidad que la que se comercializaba hace 10 años.

Las marcas españolas, según el informe de OCU

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