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La muerte toca lo digital: ¿Se pueden gestionar las cuentas de un fallecido?

Las personas dejan una huella en bytes que puede ser de interés para familiares

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La muerte es lo único seguro que tiene la vida. Y la vida cada vez está más involucrada en el ámbito digital. Las personas recurren a internet, los correos electrónicos, las redes sociales y a la nube para gestionar archivos importantes de sus vidas, por lo tanto, su huella de su paso por la tierra no sólo es física, sino digital.

Es una realidad pero quizás sean pocas las personas quienes hayan pensado en qué pasará con todos esos correos, listas de contactos, fotografías y documentos guardados en el abstracto mundo de internet. Son bytes y bytes de información que podrían quedar flotando sin rumbo.

Sí, la muerte es segura pero nadie quiere pensar en ella. SIn embargo, algunos gigantes (y no tan grandes) empresas de internet están tomando cartas en el asunto para simplificar esta tarea. La última en pronunciarse ha sido Facebook. En el mes de febrero, la red social más grande del mundo, puso a disposición de sus usuarios una herramienta para designar un albacea de su cuenta. Con un simple proceso, una persona en vida puede designar a una persona (de sus contactos) para que se encargue de gestionar su perfil en Facebook.

Legacy Contact, de momento disponible sólo en los Estados Unidos, permite a un usuario decidir qué pasará con su cuenta. Al designar un contacto, puede dar permiso a descargar fotografías y otros archivos privados almacenados en la red social (o no). Puede pedir la eliminación de todo el perfil o encargar a dicha persona gestionar la cuenta como una página «en memoria». Si el afectado se decide por lo último, el encargado sólo podrá publicar mensajes y cambiar la fotografía de perfil y de portada. En ningún momento tendrá acceso a la cuenta como administrador, por lo que no podrá ver mensajes privados. El albacea deberá notificar a Facebook que el usuario ha fallecido para poder activar todos estos pasos.

10 millones de cuentas de fallecidos

En Facebook ya existía la posibilidad de transformar una perfil en una cuenta «in memoriam», pero el proceso era más complicado. El familiar debía notificar la muerte y entregar información legal (certificados de defunción, de filiación) para solicitar que una cuenta fuese convertida. Aunque lo lograra, esa persona no podía gestionar nada de la página. Esto sigue pasando con otras redes sociales, por ejemplo Twitter. En su caso la norma señala que un «apoderado» solo puede solicitar el cierre de la cuenta, mas no el nombre de usuario y contraseña.

Según estimaciones, en Facebook aún no hay tantos usuarios fallecidos. Esto se debe a que gran parte de su masa de usuarios son personas jóvenes. Sin embargo, se estima que desde su fundación hasta 2012 había 10 millones de perfiles (abiertos) de persona que habían muerto. El número aumentará significativamente mientras el público de estas redes vaya envejeciendo.

En Reino Unido YouGov realizó una encuesta entre jóvenes de 18 y 24 años sobre qué preferían que sucediera con sus perfiles una vez les llegase la muerte. Sólo un 20% había considerado ese escenario.

Un considerable 43% apuntaba que prefería que sus cuentas fuesen cerradas para siempre, mientras que un 16% se inclinaba más a la idea de dejarlas abiertas y con la posibilidad de que las personas pudiesen dejar comentarios. Otro 20% matizaba esta opción, ya que querían dejarla abierta pero sin que otras personas pudiesen comentar en sus perfiles.

Google y Tellmebye

Pero Facebook no es el único que ha habilitado un sistema para notificar la muerte y gestionar las cuentas. Google lo hizo primero. En 2013 lanzó un sistema llamado Gestor de Cuentas Inactivas. Este sistema, que muchos han considerado morboso, permite al dueño de una cuenta de Gmail seleccionar a un albacea y establecer un periodo máximo de tiempo de inactividad. La persona decide que tiempo máximo debe transcurrir para considerar que ha muerto (y no que ha perdido las claves). El mínimo de tiempo son tres meses.

Hasta 10 personas pueden ser notificadas y pasarían a ser gestores o administradores de esas cuentas de Gmail y los servicios que hayan estado asociados a ellos, por ejemplo YouTube y Google+. Las cuentas pueden ser simplemente borradas o quedarse inactivas, en cuyo caso, quienes sigan escribiendo recibirán un mensaje automatizado que el propietario puede escribir. «No me será posible contestar este email porque he fallecido», por ejemplo.

Hay otras opciones para gestionar archivos digitales. Por ejemplo, la startup española Tellmebye (Dime adiós) participará en la Expo Funeraria de Guadalajara (México) para exponer las últimas novedades de su herramienta de gestión. Esa web permite a los usuarios de forma gratuita hacer una especie de testamento de lo digital. Por ejemplo, decidir quién puede recibir los archivos almacenados en nubes como Dropbox, iCloud o Google Drive para que no se pierdan. También se puede delegar quién recibe el dinero que queda en cuentas en Paypal, Google Wallet o Amazon, donde se gestionan monederos virtuales. Incluso se puede decidir regalar a alguien los derechos de una cuenta de iTunes, para escuchar música o leer los libros. En la Expo Funeraria presentarán una herramienta para el sector funerario, que digitaliza el libro de recuerdos, o permite en envío de flores online.

«Dejar testamento es importante para evitar problemas, pero la muerte siempre ha sido un tabú y hablar de herencias y legados sin haber fallecido es algo que no gusta y siempre se intenta dejarlo para más adelante. Debido a ello, gracias a nuestra plataforma gratuita es posible que los usuarios configuren su propia herencia digital, de forma rápida y sencilla, evitando así disgustos familiares si hay propiedades que legar», añade Carlos Jiménez Lajara, Founder & CEO de Tellmebye.

Los tiempos han cambiado.