El Papa, ayer, con el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede - POOL

El Papa denuncia los ataques a cristianos

«En algunos países europeos la educación sexual o cívica es contraria a la fe y a la justa razón»

CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

Ante la preocupante escalada de ataques mortales contra cristianos en numerosos países del mundo, Benedicto XVI formuló ayer una vigorosa denuncia de estos crímenes en su discurso anual al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. Ante los embajadores de 178 países y la Unión Europea, una caja de resonancia diplomática superior a la de cualquier capital excepto Washington, Benedicto XVI denunció «las numerosas situaciones en que lamentablemente el derecho a la libertad religiosa ha sido lesionado o negado».

El Papa mencionó agresiones a la libertad religiosa en algunos países occidentales que intentan marginalizar la religión o que no respetan el derecho a la objeción de conciencia de los católicos. Denunció la «amenaza a la libertad religiosa de las familias en algunos países europeos, donde se ha impuesto la participación en cursos de educación sexual o cívica que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra pero que reflejan una antropología contraria a la fe y la razón».

«Apremiante llamamiento»

Pero, sobre todo, se manifestó consternado «por los atentados que han sembrado la muerte, el dolor y la angustia entre los cristianos de Irak», y dirigió un «apremiante llamamiento» a las autoridades y los jefes religiosos musulmanes para que pongan freno a esos desmanes.

En su discurso, pronunciado en francés, recordó que «en Alejandría, el terrorismo ha golpeado brutalmente a los fieles reunidos en oración en una iglesia». Como la bomba de Nochevieja forma parte de una escalada de ataques, pidió a los gobiernos «medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas». Entre los casos más dramáticos, el Santo Padre mencionó «el trágico asesinato del gobernador del Punjab», Taseer, un musulmán asesinado a manos de un fanático musulmán de su propia escolta por haberse opuesto a la ejecución de Asia Bibi, una cristiana madre de cuatro hijos, condenada a muerte aplicando la ley antiblasfemia.

Sin reparo alguno a interferir en la política y la legislación de uno de los países musulmanes más populosos del mundo, el Papa invitó a las autoridades de Pakistán «a realizar los esfuerzos necesarios para abrogarla, tanto más cuando es evidente que sirve de pretexto para cometer injusticias contra las minorías religiosas».

Pidió más libertad en la Península Arábica, donde Arabia Saudita impide radicalmente cualquier ceremonia religiosa a un millón doscientos mil cristianos que trabajan allí. El Papa dio su apoyo a «las comunidades católicas de China continental y a sus Pastores» y animó a las autoridades de Cuba a que el «diálogo felizmente instaurado con la Iglesia se refuerce y amplíe todavía más».