EE.UU. crea redes de internet en la sombra contra las dictaduras

Distribuyen un «kit del disidente» conocido como «internet en una maleta»

CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Actualizado:

Estados Unidos lleva gastados casi 50 millones de euros en exportar conexiones fantasma a internet en todo el mundo, pero especialmente en los países donde le interesa estimular la disidencia política. Estos esfuerzos, muy personalmente liderados por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, incluyen desde la creación de redes de telefonía móvil independientes en Afganistán hasta enterrar teléfonos móviles en la frontera entre Corea del Norte y China o diseminar una especie de kit del disidente que ya empieza a ser conocido como «Internet en una maleta». Incluye ordenador portátil, teléfono móvil y todo lo necesario para improvisar una red de comunicación que permita hacer saltar información comprometida de móvil en móvil, eludiendo tanto el control como el apagón gubernamental de la red.

Algo de verdad había en las denuncias de los gobiernos autocráticos que acusaban al «Gran Satán» americano de estar detrás del estallido comunicativo que allanó el camino tanto a la revolución verde iraní como a las protestas de la plaza Tahir en El Cairo, donde la ciberrevuelta llegó a ser desacomplejadamente impulsada por un ejecutivo de Google. Pero políticamente la realidad es mucho más sutil y compleja. Por ejemplo, en Egipto el apoyo inicial de Estados Unidos a Hosni Mubarak convivió con el apoyo también de EE.UU. a la «libertad de expresión en red», que es el arma más formidable que los opositores a Mubarak habían tenido nunca. ¿Juega Washington a poner una vela a Dios y otra al diablo?

Lo cierto es que tanto las guerras como las revoluciones y la alta y la baja diplomacia se están deslizando rápidamente hacia lo virtual. En estos momentos, el Pentágono tiene en estudio un borrador que, de cuajar en ley, permitiría a Estados Unidos tratar cualquier ciberataque de origen extranjero como un acto de guerra, capaz de comportar respuesta militar. Entretanto, el FBI acelera la transformación de su manual de investigación doméstica y exterior con los ciberataques en lo más alto de sus prioridades. La Red es el nuevo campo de batalla, el nuevo gran espacio de poder, y en él EE.UU. tiene una primacía técnica que le realza como gran potencia a todos los efectos.

Disidencia tecnológica

Se abre entonces un inmenso campo de posibilidades. También de riesgos: muchos de los que abrazan la disidencia tecnológica se enfrentan a enormes peligros, más desde el momento en que los gobiernos dictatoriales a los que combaten se van haciendo conscientes de la amenaza. Significativamente la Cuba castrista condenó hace meses a Alan Gross, un contratista norteamericano sexagenario, a una larga pena de cárcel bajo la acusación de espiar en la isla y de promover el acceso a internet a elementos desafectos al régimen. La Casa Blanca se está empleando a fondo para lograr su liberación, pero aún no lo ha logrado, ni siquiera con la ayuda de Jimmy Carter.

The New York Times ha realizado una exhaustiva investigación sobre las redes norteamericanas de internet en la sombra y sobre sus objetivos. Aparte de Irán, Cuba, Corea del Norte, Afganistán y la Libia de Gadafi encabezan la lista Siria, Sudán, Yemen, Birmania e incluso un país teóricamente «amigo» como Arabia Saudita, donde las autoridades no vacilan en arrestar a blogueros por difundir contenidos «ofensivos».