El Raval
El Raval - Inés Baucells

«Yonquis», jeringuillas y orines; el «caballo» vuelve a trotar por las calles de El Raval

El corazón de Barcelona revive la pesadilla de los ochenta

BarcelonaActualizado:

Durante años, exhibió con orgullo la cara más multicultural de Barcelona pero la crisis y el narcotráfico han devuelto al Raval barcelonés a su más cruda realidad. Con la recesión, muchos inmuebles de este céntrico barrio, que concentra una de las tasas más elevadas de inmigración de la ciudad, se quedaron desiertos y fueron ocupados por familias necesitadas. Con todo, la paz social se mantuvo hasta hace poco más de un año, cuando muchas de estas viviendas fueron tomadas por narcotraficantes que las convirtieron en puntos de consumo y venta de heroína, imponiendo su propia ley en la calle. Fue entonces, según los vecinos, cuando empezó «el infierno».

Toxicómanos desplomados en el suelo, montañas de jeringuillas manchadas con sangre en las aceras, y excrementos esparcidos por la vía pública.... Esta es la dura realidad que han tenido que vivir durante meses los vecinos de las calles d’En Roig y Picalquers, uno de los puntos calientes del conflicto. El gran «supermercado» de la heroína en el Raval estaba ubicado en el número 22 de la primera calle. Cada día pasaban por la finca centenares de toxicómanos. «Unos 200 cada 90 minutos», denuncian los vecinos. Carlos y Patricia, que viven en la finca colindante, han visto impotentes durante meses cómo la peor cara de esta devastadora droga secuestraba su normalidad. Ambos han sido amenazados por los narcotraficantes. Pese a ello, no se amedrantaron y decidieron encabezar una revuelta vecinal contra los narcopisos. Sus protestas y las denuncias presentadas permitieron a los Mossos d’Esquadra precintar la finca en octubre y actuar contra los narcotraficantes.

De narcosalas a narcopisos

Los vecinos temen que la proliferación de narcopisos haya hecho que los toxicómanos estén abandonando las salas controladas de venopunción o narcosalas por estos espacios «de consumo sin control». «No tenemos indicios de que sea así», afirma a ABC la concejal de Ciutat Vella, Gala Pin. El Ayuntamiento ha invertido 500.000 euros adicionales desde julio en mejorar la seguridad y las condiciones higienico-sanitarias en el Raval. En la calle d’En Roig este esfuerzo les ha aliviado el martirio. «Salía con mi hija de siete años para ir al colegio y había un panorama dantesco. Tenía que proteger sus pies de las jeringuillas», dice Patricia.

Los heroinómanos llegaron incluso a amenazarlas con «cortarles la cabeza». Emily, propietaria de una peluquería en esta calle, tuvo que ver también cómo los «yonquis» orinaban en sus plantas. Cada mañana encontraba la puerta de su negocio «plagada de excrementos que ellos tiraban los toxicómanos desde la azotea de la finca, donde malvivían unos 60». Su calle hoy está «limpia» pero, según dice, «los negocios no reflotan porque arrastran heridas de muerte».

Jacinto, propietario de un bar situado en el número 19 de la calle, también ha padecido los efectos del conflicto. «Iba a levantar la persiana y debía apartar las jeringuillas. Era un riesgo», afirma a ABC. Su clientela tampoco agradecía el panorama dantesco que encontraba al salir del establecimiento.

Cinco meses de «infierno»

El problema en la calle d’En Roig se agudizó en agosto de 2016. Tras meses de protestas vecinales y de presión mediática, la policía autonómica intervino en este foco del narcotráfico del Raval. Desde principios de este año hasta finales de la pasada semana los Mossos han realizado 31 intervenciones por narcotráfico y han detenido a 41 personas. Las seis últimas detenciones se realizaron la madrugada del pasado jueves en el corazón del céntrico barrio barcelonés.

La vuelta a las calles de la heroína ha coincidido con un aumento de las intervenciones policiales para decomisar esta sustancia, sobre todo en la ciudad de Barcelona, según afirma en declaraciones a este diario Miquel Hernández Peñín, inspector jefe del distrito de Ciutat Vella, que engloba cuatro barrios, entre ellos el del Raval, epicentro del consumo de esta droga. «Hemos realizado más operaciones de decomiso en esta zona y también han aumentado las incautaciones», explica Hernández. «Eso es un claro indicador de que hay una mayor circulación de esta sustancia en este momento», concluye.

La concejal en el distrito de Ciutat Vella, Gala Pin, reconoce en declaraciones a ABC la magnitud del problema. «El conflicto en el Raval se ha atacado gracias a la coordinación de los diferentes equipos implicados desde los Mossos, a las autoridades sanitarias, la Guardia Urbana, etc..», dice Pin. Asegura que desde el pasado mes de julio hasta ahora el Ayuntamiento ha invertido medio millón de euros adicionales en este céntrico barrio barcelonés que se han destinado a mejorar la seguridad y las condiciones higiénico sanitarias en la zona, y a resolver el problema de las viviendas vacías. Los vecinos respiran aliviados en esta tregua pero temen que reaparezca el problema.