La sombra de los chalecos amarillos llega a la Cumbre del Clima

La «transición justa» cobra importancia en pleno conflicto social en Francia

Katowice (Polonia)Actualizado:

La transición justa se ha convertido en la expresión de moda de la Cumbre del Clima de Katowice (Polonia). Y en parte la culpa es de Francia. La protesta de los «chalecos amarillos», desencadenada tras la subida de los impuestos a la gasolina y el diésel, ha hecho saltar las alarmas en una reunión que gira en torno la necesidad de reducir las emisiones de efecto invernadero.

El término ya había sido planteado por Polonia, que preside la cumbre, al comienzo de la reunión. El país, en donde la minería del carbón ha sido un importante factor de desarrollo e incluso hoy cubre el 80% de su demanda energética, lanzó la Declaración de Silesia sobre Solidaridad y Transición justa. El texto subraya que el cambio climático es uno de los mayores retos presentes, pero destaca que «en primer lugar es necesario asegurar la seguridad social de los trabajadores cuyos trabajos van a ser eliminados o transformados».

Desde entonces, las referencias a la transición justa se han multiplicado. La última fue este miércoles, con Alemania y España en una rueda de prensa conjunta en la que las ministras de Medio Ambiente de los dos países insistieron en la necesidad de acompañar la descarbonización con medidas sociales. Pero esa tranformación no puede ser, dijeron, una excusa para retrasar la descarbonización.

«No creo que las protestas de París signifiquen que los ciudadanos estén en contra (de las políticas climáticas), sino que la descarbonización necesita acciones sociales de acompañamiento», dijo Ribera a un grupo de periodistas. La ministra apuntó a que ha habido una «sobrerreacción» en el país debido a la mezcla de una reforma fiscal que «favorecía» a las rentas altas junto a la subida de los impuestos a los carburantes. Para evitarlo, dijo, una parte necesaria es también explicar que lo recaudado va destinado a los grupos más afectados.

Desde que comenzó la Cumbre, observadores y algunos países temían que las protestas pudieran servir de excusa a Estados que prefieren seguir retrasando la descarbonización. «Cuando miras las demandas de las protestas en Francia, no está enfrentando la política climática con la política económica y social. Están diciendo (que) tenemos que responder a la ansiedad que siente la gente, el miedo que siente la gente», dijo a Reuters Camilla Born, asesor principal de políticas en E3G, una organización no gubernamental.

El otro peliro es que quede sin contenido. «Es difícil no leer esta declaración (de Silesia) como para complacer a la multitud sin ninguna intención de seguir adelante con las acciones. A lo largo de los años, los gobiernos polacos han estado tomando sistemáticamente decisiones que contradicen su autodeclarado compromiso con un futuro energético más ecológico», dice en un comunicado la Red de Acción por el Clima. No obstante, más de 50 países ya se han adherido a ella, incluido países como Canadá, Fiji, Dinamarca, Islandia, Perú o España. Y también Francia.