Unos operarios vigilan la zona de control de cámaras del Centro de Coordinación Operativa (CECOP) que coordina todo el dispositivo de seguridad de la Semana Santa de Sevilla
Unos operarios vigilan la zona de control de cámaras del Centro de Coordinación Operativa (CECOP) que coordina todo el dispositivo de seguridad de la Semana Santa de Sevilla - EFE

La Semana Santa más blindada de España

Tras la caótica Madrugada del año pasado, la capital andaluza instala un sistema de cien cámaras para detectar carreras y avalanchas

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Sevilla ha tenido que blindar su famosa Semana Santa, que este año debe hacer equilibrismos entre el habitual gusto por mantener intactas sus esencias y la necesidad de dotar de más seguridad a un movimiento de masas de tal calibre. Los incidentes de la Madrugada del año pasado, similares a los del año 2000, han hecho reaccionar al Ayuntamiento y las Fuerzas de Seguridad del Estado, que han trabajado conjuntamente en los doce últimos meses para evitar escenas como aquellas. Las avalanchas y situaciones de pánico vividas en una veintena de puntos del casco histórico hispalense esa noche se saldaron con 17 hospitalizados por traumatismos, casi un centenar de atendidos con crisis de ansiedad y una docena de detenidos por desórdenes públicos a raíz de las estampidas y carreras de gente con un origen algo incierto por mucho que las autoridades se han empeñado en hablar de «una pelea» y del posterior «efecto contagio del pánico calle a calle».

Para impedir que se repitan episodios tan angustiosos como los de 2017, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un plan de seguridad basado en la inteligencia artificial y, evidentemente, un importante refuerzo policial. Pero no sólo con aumentar la cantidad de policías podría mitigarse el problema, de ahí que se haya estrenado el fin de semana un proyecto pionero de smart city que, entre otras medidas, incluye mecanismos para controlar la afluencia de personas con un sistema de videovigilancia de un centenar de cámaras por las principales calles y puntos de paso de las hermandades, independientemente de las ya existentes.

Miden el aforo de las calles

De todas ellas, una veintena son «cámaras de aforamiento», capacitadas para ofrecer información en tiempo real del número de personas que hay en un tramo de la vía pública, de las que pasan o están paradas, pero también alertan de si se supera el aforo permitido e, incluso, detectan si la gente corre y, por lo tanto, si se está produciendo una avalancha o estampida. Este proyecto de inteligencia artificial está centrado en la detección de movimientos «extraños» e incluso de interpretarlos. Al dispositivo de cámaras se le ha conectado también en calles y plazas sensibles otro sistema de iluminación muy novedoso y gradual que permite dejar las luces atenuadas mientras pasa una cofradía para aumentar su potencia en cuestión de segundos si se producen incidentes, que amplían su efecto si gozan de la coartada de la oscuridad.

La ciudad también ha apostado por vallas de plástico para evitar estruendos con los que la gente pudiera asustarse; por dispositivos de megafonía para trasladar mensajes a los ciudadanos en caso de emergencia y también por mensajería móvil, instalándose un centenar de balizas que permitirán enviar mensajes a los móviles que hayan instalado la aplicación en un radio de 70 u 80 metros. Como complemento, eso sí, el Gobierno ha aumentado un 20% el número de policías nacionales.