La madre de Patricia, Rosa Poveda - José Ramón Ladra

Secta en PerúEl gurú de «Gnosis» intentó captar a otra menor en Guipúzcoa

La familia de Patricia Aguilar pedirá la custodia temporal del menor si la joven no está capacitada

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«Los niños no le hacen caso a Patricia». Tras diez días de escuchas policiales al «gurú» Félix Steven Manrique en una habitación en el poblado peruano de Alto Celendín, esta frase fue el primer indicio sobre la joven ilicitana desaparecida desde hacía año y medio. Hasta ese momento no se había captado rastro de Aguilar. La mención abrió las esperanzas de la familia –y precipitó el arresto de Manrique– hace menos de una semana. Hoy sus allegados creen que existen altas posibilidades que de que Patricia, su bebé y su padre Alberto –desplazado allí– vuelvan juntos a España, aunque la reacción inicial de la joven sea de rechazo tras la manipulación a la que ha sido sometida en la secta gnóstica.

Cinco días después de que la joven fuera encontrada en la selva peruana, Patricia sigue aislada junto a su bebé en un albergue de acogida que depende del Ministerio Público del país andino. Su padre Alberto no ha tenido contacto con ella, a la espera de que concluyan los informes policiales y médicos que se pronuncien sobre la captación. Pero sabe que el reencuentro no será fácil. Manrique «la ha aleccionado para que vea a la familia como un demonio», declaró el padre este lunes en COPE.

Sin embargo, la familia ya cuenta con una estrategia legal para que vuelvan los tres a España. «Estamos todavía pendientes de la investigación policial, pero nuestra intención es que si Patricia no está capacitada, se le quite la guardia y custodia de su bebé y se le otorgue temporalemente a Alberto como familiar más cercano», explicó ayer la abogada de la familia y de la asociación SOS Desaparecidos, María Teresa Rojas, en una rueda de prensa. No creen que los abuelos paternos vayan a hacerse cargo del menor. Esta es la parte más compleja, ya que el niño tiene nacionalidad peruana. En el caso de Patricia, aunque no quisiera regresar a España, sus opciones son más limitadas al estar sin papeles en Perú.

No obstante, la familia se quejó ayer de que «alguien desde aquí, desde España, debería ayudarnos a saber qué se está haciendo ahí».

Otra captación en España

Hace cuatro años, Patricia Aguilar estudiaba Bachillerato Artístico en Elche y parecía una joven normal, aunque poco amiga de las fiestas. Ni sus padres ni sus profesores notaron que a sus 16 años estaba bajo una influencia extraña. «Pedía muchos libros sobre Gnosis, pero como le gustaba la Filosofía no lo vimos extraño», explicó ayer la portavoz de la familia Noelia Bru. Manrique la mantenía despierta por las noches, le decía que tenía una misión especial y que él salvaba a la gente buena. «Así ellas se sienten especiales», dijo Bru. Un proceso que también puso en marcha con al menos otra menor de Guipúzcoa, según reveló ayer la familia de Aguilar, y que pudo frenarse gracias al aviso de la familia (que detectó que estaba intentando contactar con ellas por redes sociales) y la investigación posterior de la Ertzaintza. En el informe de la policía vasca, aseguró ayer Bru, queda acreditado el modus operandi de captación de Manrique, similar en el caso de las dos menores.

Ahora, la investigación en Perú está contemplando que pueda haber más personas implicadas en la secta, aunque no hay certezas sobre esta hipótesis. «¿De dónde sacaban el dinero para vivir?», se reguntó ayer Bru.

El jueves concluye el plazo para que el juez decida si Manrique permanece en prisión. En caso de que sea puesto en libertad, pedirán una orden de alejamiento de las víctimas.