Su próxima receta médica, una aplicación para el móvil
Un niño autista maneja la app Ablah para iPhone y iPad - F. SILVA

Su próxima receta médica, una aplicación para el móvil

¿Cuántas horas dormimos? ¿A qué ritmo late el corazón? ¿Cuántos kilómetros hemos hecho en bici? Miles de aplicaciones exploran nuestra salud

J. F. ALONSO
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Cuando tenía dos años y medio, Darío era un silencio absoluto, hiperactivo y con un considerable déficit de atención. Era un caso de autismo claro, que sus padres manejaban como podían. Aprendieron el lenguaje de Pecs, basado en fotografías y pictogramas, para tratar de entender las necesidades del pequeño. Juan Carlos, el padre, que trabaja en la sección de tecnología de unos grandes almacenes, un día asoció el problema de Darío con los iPad que vendía a sus clientes. Le dio vueltas, y empezó a enhebrar sus planes en torno a una aplicación que pudiera acelerar la enseñanza de su hijo, que la hiciera más atractiva y eficaz. Contactó entonces con una empresa de Marbella, «5bnet», que ejecutó la idea del padre preocupado y vivaz.

Un año después, esa aplicación, bautizada como Ablah (hasta ahora para dispositivos Apple, y pronto para Android), ha ganado premios oficiales y el reconocimiento de otras familias con hijos autistas o adultos que perdieron el habla tras un derrame cerebral. La tecnología, para ellos, se ha tornado en un imprescindible instrumento de comunicación.

Jesús, de dieciséis años, es uno de esos niños autistas que ha mejorado con Ablah. «La última vez que le escuché una palabra suelta fue con siete años. Dijo “mamá”. Entonces llevaba dos años sin hablar nada», asegura su madre, María del Mar. Ambos acuden dos días cada semana a la Asociación Ángel Riviere, de Marbella, donde trabajan con su terapeuta. «Al principio, Jesús solo daba golpes sobre la pantalla —continúa María del Mar—, pero luego, poco a poco, empezó a ver cosas que le interesaban. Le motivan mucho las fotos de comida, porque es un glotón. Antes, la comunicación solo consistía en tirar de mi falda. Ahora, este nuevo entorno le ha aportado más tranquilidad, más seguridad en los mensajes».

Ablah es una de las miles de aplicaciones relacionadas con la salud o el fitness que en poco más de dos años han llenado el Android Market, la App Store y otras tiendas de diferentes sistemas operativos.

Quizá el principio de este boom nos lleve a 2009, cuando Steve Jobs subió al escenario durante una de sus presentaciones en compañía de un médico para mostrar las posibilidades de Air-Strip, una aplicación pensada para monitorizar frecuencias cardiacas y respiratorias. En diciembre de 2010, Android abrió una zona específica de aplicaciones médicas en su market. Y, a día de hoy, se multiplican los congresos específicos, las áreas de «salud digital» en las ferias. Las app sanitarias son uno de las tendencias del momento.

Cita en el San Juan de Dios

En la macroferia tecnológica de Las Vegas, el pasado enero, las app sanitarias brillaban en todos los pasillos. También estarán presentes en el congreso mundial de móviles de Barcelona, que se celebra a final de mes. Y para el próximo 19 de marzo se prepara un evento específico en el hospital San Juan de Dios, de Barcelona, con conferencias y un concurso para nuevas aplicaciones. «Las app sanitarias tienen dos líneas, las que pueden mejorar la relación del paciente con su médico y las que fomentan el autocuidado», asegura Jorge Juan Fernández, director del Área eHealth y Salud 2.0 del San Juan de Dios. «En el primer caso, el paciente puede hacerse una foto de la piel y enviársela a un pofesional, por poner un ejemplo. En el segundo vigilas tu diabetes, el esfuerzo de tu corazón en una carrera, lo que nadas o las calorías que comes, y la evolución estadística de todos esos datos».

Hay infinidad de estudios sobre el crecimiento del negocio de las aplicaciones sanitarias. Uno de ABI Research asegura, por ejemplo, que el dinero que mueven se multiplicará por cuatro en 2016, hasta 400 millones de dólares anuales. En realidad, es difícil hacer previsiones sobre una tecnología que crece día a día, y en la que también hay presencia española.

En el mismo hospital San Juan de Dios se está trabajando en dos desarrollos propios sobre los que aún no se conocen más detalles. Y otros muchos emprendedores han apuntado a la relación salud-tecnología. Esteve Aguilera, responsable de Eagin Software, ha ganado varios premios con su aplicación para ayudar a dejar de fumar; Sergio Alcalde, de Solusoft, está detrás de Tweri, una app destinada a enfermos de alzhéimer y a sus familiares; y Joan Escudero participó en la creación de MedicalGuard, para enfermos de diabetes.

No sería extraño que la próxima receta de su médico sea una aplicación.