Preocupación por el posible cierre del Caffé Greco, el más antiguo de Roma

Desde hace 250 años, ha sido centro de referencia para todos los grandes pensadores, artistas y escritores

Corresponsal en RomaActualizado:

El grito de alarma por el cierre del Caffé Greco, el más antiguo de Roma y el segundo de Italia tras el Caffé Florian de Venecia de 1720, se lanzó hace mas de un año: «Ayudadnos a salvar el último de los cafés históricos de Roma, local en el que se dieron cita artistas, músicos e intelectuales desde el lejano 1760», se escribía en la web que organizó una campaña para evitar el cierre, con recogida de miles de firmas. Pero ya tiene los días contados el Caffe Greco, situado en la calle comercial más cara de Roma, Via dei Condotti 86, que comunica Plaza de España y Via del Corso. En esta exclusiva calle, que cuenta con tiendas de Gucci, Bulgari, Prada o Ferragamo, se pagan precios astronómicos por los alquileres. Esto es también lo que pretenden los propietarios del Caffé Greco: actualmente cobran 16.000 euros mensuales y podrían cobrar al menos diez veces más.

Se perdería un tesoro

El riesgo es que se pierda un tesoro. Desde hace 250 años el Caffé Greco ha sido centro de referencia para todos los grandes pensadores, artistas y escritores. El elenco sería interminable: Goethe, Schopenauer, Byron, Wagner, Andersen, Gogol, Leopardi, Orson Wells, Pasolini, Alberto Moravia, Apollinaire, Casanova o Joyce tomaron asiento para que les sirvieran camareros rigurosamente con frac. También fueron habituales en el Caffé Greco numerosos intelectuales y artistas españoles, entre ellos Eduardo Rosales, Casado del Alisal, Mariano Fortuny, Dióscoro Puebla, María Zambrano y Ramón Gaya. En las paredes del local hay cuadros de numerosos artistas. Precisamente la última incorporación fue una pintura del artista murciano Gaya. Durante un emotivo acto celebrado en el Caffé Greco en Mayo 2017, su viuda, Isabel Verdejo, cedió un retrato original y un texto alusivo que figuran en las paredes del establecimiento. La obra de Ramón Gaya, que residió en Roma entre 1956 y 1969, es un retrato original y un texto alusivo de la última mujer del cineasta italiano Roberto Rosselini.

180.000 euros de alquiler

El contrato de alquiler del local caducó y el 6 de noviembre 2017 el Tribunal de Roma impuso al gestor actual que debía abandonarlo. La última fecha para el desalojo se cumplió ayer, miércoles, pero se ha vuelto a posponer hasta el 25 de julio, porque el oficial del juzgado constató que no había voluntad por parte del gestor, Carlo Pellegrini, de entregar las llaves, a pesar de la sentencia del Tribunal civil. Pellegrini no entiende que deba abandonar un local y quiere negociar un nuevo contrato, pero no a los precios que pretende la propiedad del inmueble, el Hospital Israelítico, un alquiler que podría rondar los 180.000 euros mensuales, aparte el IVA. Diversas firmas se han interesado por el local. Algunos medios italianos apuntan hoy que en la cabeza de la lista figura Moncler.

Roma pierde identidad

Entre los romanos, es grande la tristeza por el cierre del Caffé Greco, previsto para dentro de mes y medio. «Por su historia, sus cuadros y su mobiliario es un museo único en el mundo que se debe salvaguardar», afirma Francesca di Castro. «Es imperdonable que desaparezca el Greco, porque forma parte de la historia de la Roma artística y social», afirma Maria Pina Carusso.

Los testimonios de lamento por el posible próximo cierre del Caffe Greco son interminables. Pero, desgraciadamente, es una historia muy repetida con otros locales históricos del centro de Roma que se han visto obligados a cerrar por no poder pagar altos alquileres.

Lugares emblemáticos, como San Pedro, Plaza Navona o Fontana di Trevi, Coliseo, Panteón y Basílica Santa Maria Maggiore se ven rodeados de minimarkets, bares y tiendas con horribles souvenirs. El presidente del «Comité para la Belleza» Vittorio Emiliani, escritor especializado en temas culturales, manifestó a ABC: «Se habla mucho de la gran belleza de Roma, pero esta belleza está siendo sumergida por una marea de pacotilla, de locales decadentes e improvisados».

El caso de la Librería Española

España puede sentirse también triste por el cierre del Caffé Greco, porque son muchos los intelectuales y artistas ligados a ese local histórico. Pero puede recordarse otro caso cercano que también nos afecta: La gestora de la Librería Española, un importante foco de cultura desde hace 55 años en el corazón de Roma, en la Plaza Navona, se vio obligada a echar el cierre definitivo en el año 2017, debido a la subida del alquiler que le impuso la propiedad del local, la «Obra Pía - Establecimientos Españoles de Italia», una institución cuyo origen se remonta a la Edad Media, con bienes pertenecientes en su totalidad a la Iglesia Española, la cual buscó amparo en el Estado español para evitar la desamortización de sus propiedades cuando se produjo la unidad de Italia en 1870. Hoy ese rico patrimonio, con más de 260 inmuebles en Roma, entre pisos y locales comerciales, es administrado, con beneficios en su balance, por la embajada de España ante la Santa Sede, mediante una Junta de Gobierno en la que hay diplomáticos y sacerdotes españoles. En ese local de la Librería Española, que tuvo en sus estanterías más de 8.000 títulos en lengua española de grandes autores, clásicos y contemporáneos, un centro de referencia para la numerosa comunidad española y latinoamericana, otro lugar también de actos culturales, ahora un italiano avispado montó un negocio para turistas por el «módico» precio de 12 euros la entrada: El «Gladiator Museum», con una exposición kitsch de corazas de legionarios y gladiadores romanos, incluyendo «la celda del esclavo».