El Papa reconoce haber pasado «noches oscuras» en una inesperada confidencia a los cardenales
Benedicto XVI, el pasado sábado durante una audiencia - AFP
TRAS EL «WIKILEAKS» DEL VATICANO

El Papa reconoce haber pasado «noches oscuras» en una inesperada confidencia a los cardenales

En un almuerzo con los purpurados, dice sentirse «seguro en la compañía de estos grandes amigos» y afirma que «es necesario entrar en lucha contra el mal», que «quiere dominar el mundo»

CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

Al cabo de un mes largo desde el pasado 16 de abril, en que celebró su 85 cumpleaños con un grupo de amigos de Baviera, Benedicto XVI invitó a un almuerzo este lunes a todos los cardenales de la Curia, a quienes manifestó: «Me siento seguro en la compañía de estos grandes amigos que están conmigo y, todos juntos, con el Señor».

Los últimos días han sido amargos para la Curia romana, por la inaudita filtración de gran número de documentos confidenciales del Papa y su secretario personal, Georg Gaenswein, que sólo puede haber sacado del Vaticano un personaje de alto nivel en la secretaría de Estado. Desde que salieron a la luz las primeras cartas confidenciales al Papa, hace tres meses, el clima se mantiene enrarecido, y la desconfianza puede durar hasta que se descubra al culpable de las filtraciones. En estos momentos no hay certeza de que una carta confidencial al Papa no acabe en los periódicos.

Al término del almuerzo con los cardenales en la Sala Ducal del Palacio Apostólico, el Papa realizó un discurso sin papeles en el que dio gracias a Dios «por los numerosos años que me ha concedido; años con tantos días de alegría, momentos espléndidos, pero también noches oscuras», una expresión que suele referirse a momentos de duda, de dura prueba o de gran amargura. Benedicto XVI no se refirió a ninguna en particular, limitándose a añadir que «en retrospectiva, se entiende que también las noches eran necesarias y buenas, motivo de acción de gracias».

«El mal se disfraza de bien»

En tono serio, el Papa advirtió a los cardenales que «el mal quiere dominar el mundo, y es necesario entrar en lucha contra el mal. Vemos cómo lo hace de tantos modos cruentos con las diversas formas de violencia, pero también lo hace disfrazado de bien, destruyendo así los fundamentos morales de la sociedad».

Según Benedicto XVI, es una lucha dura «en la que es muy importante tener amigos». Para grata sorpresa de los invitados, el Papa añadió que «yo estoy rodeado de los amigos del Colegio Cardenalicio. Son mis amigos y me siento en casa, me siento seguro en esta compañía de grandes amigos que están conmigo y, todos juntos, con el Señor».

Eran palabras de consuelo en momentos difíciles, cuando a los enemigos exteriores se añade la traición en las propias filas y a un nivel muy alto entre las personas que colaboran con el Papa. El pasado sábado el Vaticano calificó de «acto criminal» la publicación de un libro con docenas de documentos confidenciales y anunció que tomaría acciones legales contra los responsables. Pero sin identificar a la persona que saca del Vaticano los documentos confidenciales será difícil impedir que sigan publicándose.