Indonesia vuelve a sufrir la maldición de hallarse sobre el «Anillo de Fuego»
Indonesia vuelve a sufrir la maldición de hallarse sobre el «Anillo de Fuego» - REUTERS

Nueva tragedia en Asia tras los tsunamis del Índico en 2004 y Japón en 2011

Indonesia, el país más castigado hace 14 años, vuelve a sufrir la maldición de hallarse sobre el «Anillo de Fuego» del Pacífico, una zona volcánica con frecuentes terremotos

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Tras los del Índico en 2004 y Japón en 2011, otro potente tsunami ha vuelto a golpear este viernes a Asia, curiosamente siete años después otra vez.

En plenas Navidades de 2004, temporada alta para el turismo en el Sudeste Asiático, un terremoto de magnitud 9,1 al oeste de la isla indonesia de Sumatra desató un tsunami con olas de treinta metros que golpeó a 14 países del Océano Índico, llegó hasta África y dejó más de 220.000 muertos. Más de la mitad fueron en Indonesia, el país más castigado junto a Sri Lanka, la India y Tailandia.

En Banda Aceh, la ciudad costera de tres millones de habitantes arrasada por las olas gigantes del maremoto al norte de Sumatra, la fuerza del mar fue tal que penetró ocho kilómetros tierra adentro, destruyendo todo lo que encontró a su paso y arrastrando un barco de 60 metros de eslora, el Apung 1, que aplastó las casas bajo sus 500 toneladas.

A los dos años, en julio de 2006, otro tsunami se cobró 650 vidas en la isla central de Java. Aunque el Centro de Alerta de Tsunamis del Japón avisó al Gobierno indonesio del seísmo, las autoridades locales no pudieron ordenar la evacuación de la zona por falta de medios. Se confirmaba así la maldición geográfica que pesa sobre Indonesia. Con 18.000 islas, este inmenso archipiélago se alza justo sobre el «Anillo de Fuego» del Pacífico, una zona de la corteza terrestre que sufre frecuentes movimientos sísmicos y donde hay localizados casi medio millar de volcanes, de los que más de 120 siguen activos.

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9 al este de Japón desató un tsunami con olas de casi 40 metros que se tragó la costa nororiental nipona y se cobró cerca de 19.000 vidas, entre muertos y desaparecidos. Además de arrasar cientos de kilómetros del litoral, destruir y dañar más de un millón de casas y cientos de miles de vehículos, golpeó a la central nuclear de Fukushima 1, donde se fundieron total o parcialmente tres de sus seis reactores al quedarse sin electricidad y averiarse sus sistemas de refrigeración. Desde la explosión en la central ucraniana de Chernóbil en 1986, se trata del accidente nuclear más grave porque sus fugas radiactivas obligaron a evacuar a 80.000 vecinos que vivían en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta atómica. Alojados todavía muchos de ellos en refugios temporales, los evacuados nucleares no podrán regresar a sus hogares durante décadas, o quizás jamás en su vida, debido a la elevada radiación en torno a la central.

Siete años después, otro tsunami vuelve a traer muerte y destrucción a Asia.