Álvaro Pisa tiene 27 años y dejó todo para ayudar a niños en Palestina
Álvaro Pisa tiene 27 años y dejó todo para ayudar a niños en Palestina - ABC

«Había niños que tiraban a la basura por tener síndrome de Down»

Hoy se celebra el Congreso Lo Que De Verdad Importa, que busca transmitir valores a los jóvenes. En su 12º edición participarán, entre otros, Pepe Otaola y Álvaro Pisa, dos jóvenes madrileños de 31 y 27 años, respectivamente, que lo dejaron todo para ayudar a personas con discapacidad y a niños y ancianos abandonados en Palestina

MADRIDActualizado:

Dicen que no son tan jóvenes. Pepe Otaola lo intenta ocultar con una tupida barba pero a Álvaro Pisa, por más que lo intente, la cara de niño lo delata. Estos dos madrileños, de 31 y 27 años, respectivamente, se fueron de viaje a Tierra Santa y no volvieron a ser los mismos. Allí tuvieron la «suerte», dicen, de ver el horror. Y es que la miseria de ser humano puede generar dos cosas: empatía o la más absoluta indiferencia.

Al final del viaje, Pepe y Álvaro visitaron un orfanato con niños con discapacidad. «El abrazo de un niño con esquizofrenia me cambió la vida», reconoce Álvaro. «Ha sido la experiencia más brutal de mi vida, soy más feliz que antes», añade Pepe. El último día del viaje, cuando tocaba volver a casa, ni un segundo antes ni uno después, decidieron quedarse. Abandonaron sus respectivas carreras de abogacía y arquitectura y dedicaron un mes a conocer el pueblo palestino.

Así se encontraron con niños y ancianos abandonados, personas con discapacidad que eran escondidas por la vergüenza: «Hay niños que tiraban a la basura por tener síndrome de Down», relata Otaola.

Seis meses más tarde de aquel viaje del que pensaron que volverían crearon « Youth Wake Up» («Jóvenes, ¡despertad!»), una ONG que, como su nombre lo indica está enfocada en los «jóvenes de espíritu dispuestos a salir de su zona de confort y ayudar a los demás», explica Pepe. La idea es contar con la juventud local para llevar a cabo proyectos de cooperación, innovación, emprendimiento.

Ahora mismo, cuentan con 120 voluntarios a los que se les pide que reconozcan las problemáticas y busquen soluciones. Estas van desde la construcción de una casa que se incendió en un campo de refugiados, ayuda en hospitales, residencias, etc.

Pepe y Álvaro cuentan hoy su historia en la 12º edición del Congreso Lo Que De Verdad Importa que, una vez más y con un éxito de convocatoria arrollador, reúne rostros anónimos con historias increíbles pero desoladoras aunque siempre con un mensaje claro. Parecido al que plasmó Hemingway: «El hombre puede ser destruido, pero no derrotado». El Congreso es organizado por la Fundación Lo Que De Verdad Importa, cuyo objetivo es difundir valores humanos, universales en la sociedad.

De la patera al sacerdocio

En el congreso también participa Kenneth Chukwuka, cuyo cuidado aspecto, camisa impecable, deportivas de marca y enorme reloj no dejan ver su pasado. Kenneth partió de Nigeria huyendo de la pobreza y con el objetivo de formarse como abogado para poder ayudar a su familia. Su objetivo era Londres. Las mafias le dijeron que tenía que llegar a Reino Unido primero pasando por España y Francia. Kenneth emprendió un viaje en el que sufrió el engaño de las mafias que se quedaron con su dinero, fue deportado al llegar Marruecos y, posteriormente, abandonado a su suerte en el desierto de Argelia, donde fue tratado, según relata, «como un animal». «Me marché de allí, cuando conseguí dinero para pagar a las mafias y caminé durante más de tres semanas para volver a Marruecos. Allí se quedaron con mi dinero para entrar en España y, finalmente, lo conseguí en patera». La odisea de Kenneth en el océano lo marcó para siempre. Allí vio morir a sus compañeros y por eso le prometió a Dios que le devolvería el milagro de haberlo mantenido con vida.

Pasó el tiempo, Kenneth pudo salir adelante después de pasar un tiempo en la calle. Conoció a un sacerdote, porque su madre lo obligaba a la distancia a ir a misa y le cambió la vida. Fue su inspiración para convertirse en sacerdote y cumplir la promesa, cuenta que le había hecho a Dios.

Otro de los rostros del congreso es Sara Andrés, quien tras sufrir un accidente en 2011 perdió sus piernas pero ello no le impidió convertirse en atleta y ganar dos medallas de bronce durante el Campeonato del Mundo de Atletismo Paralímpico en Londres del 2017. También Roberto Sánchez, que participó en Campeones, la película nominada al Óscar de Javier Fesser y que narra las vivencias de un equipo de baloncesto formado por personas con discapacidad. Se iba a contar con actores pero, finalmente, la película fue protagonizada por personas como Roberto Sánchez, quien relata que le cambió la vida cuando lo llamaron para el rodaje.

Ayer, antes del Congreso, los protagonistas se reunieron a los nuevos rostros de esta edición (con excepción de Sara Andrés) en la Fundación Rafael del Pino y donde intervinieron también María del Pino, presidenta de la Fundación Rafael del Pino; María Franco, directora general de la Fundación Lo que de verdad importa; Isabel Moreno, directora de acción social de Bankia y Rafael Fernández de Alarcón, director Global de Patrocinios y RRII de Telefónica.