Ante un embarazo indeseado, es la segunda píldora la que se podrá tomar en casa
Ante un embarazo indeseado, es la segunda píldora la que se podrá tomar en casa - Fotolia

Las mujeres inglesas podrán abortar en casa con una píldora si están de menos de diez semanas

Escocia y Gales legalizaron esta medida desde en 2017

Actualizado:

Los abortos en el hogar están legalizados en varios países del mundo. Estados Unidos o Australia, junto Escocia y Gales, son lugares en los que esta práctica es legal. Ahora, en Inglaterra también se permitirá interrumpir el embarazo sin supervisión médica parcial, ya que el gobierno inglés ha asegurado que será legal antes de que finalice el año. Las condiciones implican que se realice durante las nueve primeras semanas de embarazo.

En el país, ocho de cada diez abortos se realizan con el uso de dos píldoras -mifepristona y misoprostol-, separando su toma por un día. Hasta el momento, únicamente se podían consumir los dos lotes de medicamentos bajo la supervisión de un médico en una clínica, ya que es normal que aparezcan síntomas como: dolor, sangrado, náuseas o vómitos.

Ahora, apoyado el los resultados de una investigación de varios estudios, argumentan que no es necesaria la vigilancia de un sanitario para abortar, por lo que las mujeres solo necesitarán ir al hospital para tomar un primer medicamento, el segundo podrá ser ingerido en casa.

Pasos legales

Las responsables de que se legalice está práctica son las organizaciones benéficas como el «Servicio Británico de Asesoramiento sobre Embarazo».

El Departamento de Salud y Asistencia Social ha anunciado que la segunda píldora es la que se podrá tomar en casa. Este tema no se debatirá en el parlamento, aunque el ministro de salud de Reino Unido tendrá que tomar ciertas medidas legales para que una casa pueda ser aprobada como un lugar idóneo para llevar a cabo un aborto.

Se prevé que tras esta decisión los grupos antiaborto intenten bloquear el movimiento. Con anterioridad, la «Sociedad para la Protección de Niños por Nacer» lanzó una revisión judicial contra la introducción de abortos en el hogar en Escocia, pero perdieron su caso.