El Senado argentino frena la despenalización del aborto

Mauricio Macri, en en teoría en contra del aborto, dio a los suyos libertad de conciencia para votar

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Esta vez no hubo sorpresas, cambios de última hora o rectificación en el voto. Las presiones de un lado y otro ya habían cumplido su misión. Los pronósticos se cumplieron y el Senado argentino rechazó el proyecto que pretendía ampliar los supuestos de despenalización del aborto y hacerlo libre y gratuito (ahora se permite en caso de violación o riesgo para la madre). Con 38 votos en contra frente a 31 el asunto, que volcó a miles de mujeres a las calles, quedó zanjado y únicamente podrá volver a tratarse dentro de un año.

La sesión, como sucedió en junio en el Congreso, donde la iniciativa recibió media sanción, se convirtió en un maratón de intervenciones hasta las cinco de la madrugada. En torno a esa hora se produjo una votación que echó por tierra las expectativas de la franja verde, el sector que representaba a las mujeres y hombres que se habían concentrado a favor del proyecto.

En la plaza de los dos Congresos, en esta ocasión, fueron las mujeres que eligieron el celeste y la bandera argentina para arroparse, las que festejaron como si su país hubiera ganado otro Mundial. En esta ocasión, con la Iglesia desplegada con el mismo objetivo, se organizaron mejor, fueron más, «coparon la parada» con autobuses y se instalaron con suficientes fuegos artificiales que hicieron estallar en la madrugada porteña al oír el resultado definitivo.

En retirada las «verdes» un grupo de inconformistas violentos provocaron una avalancha de piedras (las llevaban ocultas en las mochilas) y agresiones en el mobiliario urbano. El hecho, aislado, terminó con varias detenciones.

La intervención de la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner fue una de las más esperadas. En la recta final de los discursos justificó su cambió de posición y el voto por el Sí. «Fueron las hicas que se volcaron a la calle» las que le hicieron cambiar y «no mi hija Florencia», se justificó ella que siempre fue contraria al aborto. Crítica observó, «estamos rechazando un proyecto sin proponer alternativas y la situación va a seguir siendo la misma». Esto es, «van a seguir produciéndose los abortos». Con instinto para seducir a la juventud y quizás pensando en las elecciones del próximo año, la cinco veces procesada, añadió: «Vamos a tener que agregarle el feminismo a lo nacional y popular. Nacional, popular, democrático y feminista», sentenció como si hubiera descubierto un eslogan de campaña.

Entusiasmada con la palabra imaginó un escenario a quince años vista con sus nietas terminando el bachillerato y con sus compañeras preguntándolas: «Che, ¿Tu abuela cuera senadora…» en referencia a su voto por la despenalización del aborto. «No quiero ocupar el lugar que cuando los jóvenes se acuerden de mi, lo hagan de manera a aquellos que nunca entienden lo que pasa». La respuesta a este comentario fue inmediata en las redes sociales: «¿Y tu abuela cuando era presidenta?». Durante los ocho años de su doble gobierno y los cuatro largo de su difunto marido (en total dl 2003 al 2015) Cristina Fernández vetó cualquier intento de tratar legislativamente el aborto. Ahora, quería pasar a la historia de otro modo.