La mitad de los estudiantes españoles se decanta por una carrera sin futuro

Expertos alertan del desequilibrio entre titulaciones con mayor demanda entre el alumnado y la escasa oferta laboral

MadridActualizado:

Afirmar que es la decisión más importante que uno va a tomar en su vida quizá sea exagerado. Pero no cabe duda alguna de que pocas cosas pueden condicionar más nuestra vida que la elección de lo que vamos a estudiar. Y no parece que los estudiantes españoles, en general, lo estén haciendo bien.

Uno de cada dos titulados universitarios en nuestro país -según el informe del Ministerio de Educación sobre egresados universitarios y afiliación a la Seguridad Social- son de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, cuando el actual mercado laboral demanda claramente titulados con un perfil mucho más técnico. En el informe Infoempleo de Adecco de 2013 esta tendencia es evidente. El 42,08% de las ofertas de empleo pertenecen al sector de Técnica e ingenierias, frente al 37,95% de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, el 15,27% de Ciencias o el 4,7% de Humanidades.

Mientras que carreras como Matemáticas, Informática o Química exigen notas de corte (acceso a la Universidad) muy bajas porque no hay demanda para estudiarlas, pese a ser las que tienen tasas de empleabilidad más altas, otras con mala salida laboral, como Publicidad y relaciones Públicas o Comunicación Audiovisual, Bellas Artes y Periodismo, exigen unas notas altísimas por la elevada demanda para estudiar en ellas.

En el informe del Ministerio de educación -en el que se realizó un seguimiento laboral hasta 2014 de las promociones universitarias de 2009-2010- se puede ver cómo las titulaciones que presentaban unas tasas de afiliación a la Seguridad Social más altas eran las de Informática (78%), Matemáticas y Estadística (72,2%), Ciencias de la Salud (71,7%) y las Ingenierías (71,5%). En el otro extremo, las licenciaturas de Artes (47,9%), Derecho (49,4%) y Humanidades (49,7%) eran las que cuatro años después de salir de la universidad presentaban la peor inserción laboral.

¿Por qué se produce entonces esta demanda masiva de estudios con pocas salidas laborales? ¿Quién o qué está fallando en el sistema educativo? El coordinador del ranking de Universidades de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, Martí Parellada cree que la grieta está en la falta de información que tiene el alumno en Secundaria. «Falla el sistema de información pública. Cuando un estudiante decide matricularse en una titulación debería tener al alcance información lo mas detallada posible sobre las condiciones de los estudios que va a realizar, no solo cómo se imparte, sino también de las condiciones de inserción laboral; y no la hay. La estructura de orientadores en centros de Secundaria deberia estar mas mucho más desarrollada», asegura Parellada.

Las siglas STEM, poco cotizadas

La falta de motivación de los estudiantes para elegir disciplinas STEM (acrónimo de las siglas de Science, Technology, Engineering and Mathematics), aunque sean las más demandadas a nivel laboral, es un problema identificado hace años por el Ministerio de Educación, que ya alertaba de ello en su informe sobre el curso 2012-2013. En ese trabajo se decía entonces que «uno de los problemas importantes es la pérdida de estudiantes universitarios en la rama de Ciencias, en los últimos diez años se ha reducido el 27,3% y el 8,8% en los últimos veinte años. Es claramente una rama que está perdiendo vocaciones».

Para la doctora en Economía Margarita Núñez, cuya tesis abordó el emprendimiento en el sistema escolar español, el problema de esta falta de vocaciones es por la falta de metodología adecuada para la enseñanza de las Matemáticas. «Así lo reflejaba en su último informe “Youth and Employability” (Juventud y Empleabilidad) la OCDE. Faltan técnicas de aprendizaje basadas en proyectos o en competencias aplicadas. Estamos formando a los niños del futuro, que será digital, con técnicas de la Revolución Industrial. Falta preparación de los profesores actuales para lo que demanda el mercado. Los niños se aburren y no apuestan por las Ciencias. Hace falta detección de talento en el sistema educativo para poder orientar al alumno. Es lo que Howard Gardner reclama en su teoría de las siete inteligencias múltiples», dice Núñez.

Para el catedrático de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, pero también licenciado en Química y autor del libro «La razón estrangulada», en el que aborda el problema de la falta de vocaciones en Ciencias en Occidente, hay otras claves que explican este error de los estudiantes a la hora de elegir su futuro. «La primera explicación a la falta de vocaciones de Ciencias que sufrimos es muy sencilla: las Matemáticas o la Física son diez veces más difíciles de estudiar y se están descuidando en la ESO y en el Bachillerato. Por eso, luego los alumnos no se atreven con ellas en la universidad. No se ven bien preparados». Pero Elías no cree que la culpa sea de la preparación de los profesores. «Los profesores dan sus clases y las dan bien. Pero no se dedica en los planes de studio a las Ciencias el número de horas lectivas que realmente se necesitan para aprenderlas bien». Además, continúa señalando Elías, «la cultura mediática ha hecho mucho daño a las profesiones de Ciencias. La imagen del científico loco, del “friki” aislado en su mundo de fórmulas ha sido demoledor. Se ha visto que cuando hay series, por ejemplo “The Big Bang Theory”, que apuestan por los científicos, entonces suben las matriculaciones en estas disciplinas, al menos en el primer año. Que luego sean capaces de continuar es otra cosa», puntualiza.

Y por último estaría lo que este catedrático llama la cultura de las celebridades, «Carreras como Periodismo o Comunicación Audivisual son percibidas por muchos estudiantes como una suerte de billete de lotería para ser famosos. Algo que difícilmente conseguirán será estudiando Física o Química. Si eres periodista o comunicador estás en los medios y tienes opciones. Es más, «el efecto Letizia o Sara Carbonero está comprobado». Después de la boda de Doña Letizia con el Rey subió la nota media en las Facultades de Periodismo, como pasó después del beso de Íker Casillas a Sara Carbonero. Se convirtieron en algo parecido al cuento de la Cenicienta».