El huracán, tras su paso por Florida
El huracán, tras su paso por Florida - AFP

Michael deja EE.UU. con destrozos millonarios y al menos trece muertos

Las autoridades prevén que la cifra de víctimas todavía crezca más

NUEVA YORK Actualizado: Guardar
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En la madrugada de ayer, Michael abandonó el territorio estadounidense y prosiguió su camino en el Océano Atlántico, ya debilitado a tormenta. Deja detrás un rastro de destrucción y de víctimas mortales, después de haber atravesado como un cuchillo el Sureste de EE.UU., desde la costa del Golfo de México en el Noroeste del estado de Florida hasta Virginia, en las inmediaciones de la capital, Washington.

Michael tocó la costa el pasado miércoles como un huracán de categoría 4 -el cuarto más violento de la historia en territorio continental estadounidense- y su intensidad se degradó una vez en tierra, aunque sus efectos se notaron con fuerza.

Hasta el momento se han contabilizado trece muertos, pero las autoridades creen que la cifra podría todavía aumentar los próximos días. “Por desgracia, creo que ese número va a subir”, aseguró ayer Brock Long, director de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, en sus siglas en inglés). “Espero que no sea de forma dramática. Pero hay razones para creerlo: todavía no hemos llegado a las zonas más afectadas, en particular la de Mexico Beach”.

Long se refería a la localidad por donde entró el huracán y que ha sido barrida de la faz de la tierra. Las autoridades recomiendan que los residentes no regresen todavía a la zona, ni a ninguna otra localidad del condado en el que se asienta, con peligro por la caída de postes eléctricos y la montaña de escombros que la cubre.

Casi un millón y medio de personas estaban ayer por la mañana sin electricidad en los estados afectados. Entre ellos, cientos de miles de personas que ya se había visto afectados el mes pasado por las inundaciones de otro huracán, Florence.

La recuperación será especialmente dura en las localidades más afectadas de Florida, que tardarán mucho tiempo en volver a la normalidad. “Va a ser algo frustrante”, reconoció Long. “Que todo vuelva a funcionar requiere tiempo”.