Una joven usa su teléfono móvil, completamente cubierto con pegatinas y otros tipos de ornamentos - EFE

Italia se propone acabar con la dependencia del móvil entre los adolescentes

Un proyecto de ley presentado en el Parlamento propone incluso centros de rehabilitación para los chavales que están horas muertas frente al teléfono

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El uso continuado de los teléfonos móviles está creando problemas a muchos jóvenes, llegando en ocasiones a constituir una auténtica adicción. Mientras proliferan en diversos países centros de «desintoxicación» de los celulares, incluido España con un proyecto pionero en la Comunidad de Madrid, Italia intenta acabar con esta enfermedad a través de un duro proyecto de ley llevado al Parlamento nacional. Esta adicción se denomina nomofobia (del inglés, «no mobile phone phobia») y afecta sobre todo a jóvenes entre 18 y 25 años.

La enfermedad presenta estas características: temor incontrolado a permanecer desconectados de la red de telefonía, dependencia patológica del móvil y abuso de las redes sociales. Se considera que hay una dependencia patológica de internet cuando hay un uso continuado durante toda la jornada del teléfono móvil, teniendo uno o más dispositivos y el cargador de batería para evitar quedarse incomunicado. La mitad de los italianos de entre 15 y 20 años comprueban sus teléfonos móviles al menos 75 veces al día.

La primera firmante del proyecto de ley es la diputada Vittoria Casa, apoyada por todo su partido, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) que pide al gobierno actuar para «prevenir y curar» un fenómeno con aumento exponencial también en Italia.

Adicción como en el juego

«Estamos de acuerdo con estudios que muestran que a los jóvenes que esperan los “me gusta” a comentarios o publicaciones que colocan en las redes sociales se les desencadena una reacción en el cerebro. Es lo mismo que ocurre con el juego», manifestó la diputada Casa. Los juegos de azar y la adicción a los videojuegos, de hecho, fueron introducidas en la lista depatologías por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para explicar con detalle este aspecto, se cita al profesor de Psiquiatría de la Universidad de Connecticut, el profesor David Greenfield: «La adicción al teléfono móvil es muy similar a las demás dependencias, porque causa interferencias en la producción de la dopamina, el neurotransmisor que regula el circuito cerebral de recompensa. En otras palabras, estimula a las personas a desarrollar actividades que creen que les darán placer». Y continúa ese especialista: «Cada vez que vemos aparecer una notificación en el móvil sube el nivel de dopamina, porque pensamos que nos ha llegado alguna cosa nueva y de interés». «Pero el problema es que no se puede saber con anticipación si sucederá algo verdaderamente bello, en consecuencia se tiene el impulso de controlar continuamente el teléfono móvil, desencadenando el mismo mecanismo que se activa en un jugador», concluye el profesor Greenfield.

En el proyecto de ley se analizan las consecuencias de esta adicción: «Hay adolescentes que permanecen hasta la madrugada para intercambiar mensajes en internet, enviar fotos, así como sus pensamientos y estados de ánimo. Parecen vivir la propia vida social en las horas nocturnas, sintiéndose luego cansados, distraídos y desmotivados durante el día, justamente en las horas en las que deberían desarrollar su verdadera vida de adolescentes y jóvenes, con repercusiones en la esfera personal, escolar y laboral». El Movimiento 5 Estrellas propone cursos de recuperación en estructuras sociosanitarias, campañas informativas de rehabilitación y medidas de apoyo. Se trata de un auténtico plan de acción en el que deben participar diversos ministerios, transversalmente.

Lecciones en las aulas

El objetivo es concentrarse, en primer lugar, en las escuelas, «para adiestraar en el uso consciente de internet y de las redes sociales», mediante cursos de formación a cargo de expertos en materia de prevención y de cura de las dependencias. Se plantean también programas específicos dirigidos a los padres, en aras de «permitirles comprender cuándo hay comportamientos de riesgo en sus hijos».

El M5E pide igualmente la colaboración, además del gobierno, de la Policía Postal italiana, del Ministerio de Educación y de Sanidad, de la Autoridad para la Infancia y la Adolescencia, así como de las asociaciones de estudiantes y de padres, con el fin de que de forma coordinada se marquen las líneas maestras para «prevenir y combatir la nomofobia en el ámbito social y escolar».

Cuadro alarmante

Las estadísticas del Observatorio nacional para la Infancia y Adolescencia, en una investigación del año 2017, ofrecían un cuadro alarmante: el 80% de los adolescentes sufren nomofobia, y el 50% dicen que con solo pensar que se pueda caer en esta dependencia les produce malestar y experimentan un cuadro de ansiedad, al intuir que ellos podrían ser «presas» fáciles.

Por este motivo, los promotores del proyecto de ley presentado en el Parlamento italiano advierten que «el uso y abuso de internet y de las redes sociales por parte de menores de edad resulta cada vez más obsesivo y dependiente, hasta el punto de que parece que no disponen de otros momentos de ocio o de expansión salvo los lugares virtuales y los que les ofrecen plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, perdiendo cada vez más el interés por el mundo que les rodea».

No se trata ciertamente de un fenómeno con difusión única en Italia, sino que se extiende cada día más en todos los países. Por ejemplo, según el ente de investigación británico Yougov, más de la mitad de los jóvenes ingleses se van a dormir con el teléfono móvil y manifiestan «graves alteraciones» del comportamiento cuando el móvil está con la batería descargada o termina su crédito disponible y no pueden continuar hablando o navegando.