Ester Martin y Fernando Giménez Barriocanal durante la presentación de la Memoria anual de actividades de la Iglesia
Ester Martin y Fernando Giménez Barriocanal durante la presentación de la Memoria anual de actividades de la Iglesia - José Ramón Ladra
Memoria de actividades 2017

La Iglesia es la institución que más colabora con el Estado de bienestar

Su actividad asistencial, educativa y cultural permitió un ahorro al Estado de «decenas de miles de millones de euros» en 2017

MadridActualizado:

Ninguna institución de la sociedad civil colabora tanto con el Estado de bienestar como lo hace la Iglesia. Ninguna además es capaz de generar un impacto económico tan importante como el que producen las diócesis y las parroquias a través de su actividad cultural, la celebración de los sacramentos o la tarea asistencial. En 2016, esa repercusión positiva sobre la economía española fue de 1.386 millones de euros, cinco veces más de lo que los contribuyentes destinaron a la Iglesia a través de la asignación tributaria. Pese a que la suma es significativa, solo se trata de una pequeña parte de toda la labor que realiza la Iglesia en España.

La Memoria de Actividades -que encargó por primera vez el Gobierno de Rodríguez Zapatero a la Iglesia para dar cuenta del destino de los fondos que recibe del IRPF- ha sido la mejor fórmula para que la sociedad española pueda conocer de primera mano la gran cantidad de ámbitos en los que la labor de la Iglesia se ha convertido en esencial. Este viernes, el vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, y la directora de la Oficina de Transparencia, Ester Martin, fueron los responsables de presentar el balance de 2017. Un informeque corresponde a la declaración de la Renta que los españoles realizaron el año pasado y que ha sido auditado por séptimo año consecutivo por la consultora PriceWaterhouseCoopers (PWC).

A pie de calle, la Iglesia consiguió en 2017 cubrir las necesidades básicas de 4,4 millones de españoles, casi el 10% de la población. Desde el año 2010, sus centros sociales y asistenciales han aumentado en un 72%. En total, las diócesis españolas invirtieron 55,6 millones de euros a esta labor.

Por detrás de la alimentación y la vivienda, una de las atenciones más demandas durante 2017 fue la relacionada con la búsqueda de empleo. Más de 121.401 personas —seis mil más que un año antes— fueron acompañadas o recibieron alguna actividad formativa para encontrar un puesto de trabajo. «Es verdad que la economía ha mejorado pero también es verdad que cada día hay mucha gente que acude a la Iglesia para pedir ayuda», aseguró Giménez Barriocanal, quien aprovechó para subrayar que toda esta labor es posible gracias a los más de 300.000 voluntarios que dedican su tiempo a los demás.

La educación católica también tiene una peso importante en la sociedad. Uno de cada cuatro alumnos en nuestro país va un colegio concertado católico y seis de cada diez asiste a la clase de Religión, la mitad en un centro público. Muchos niños escolarizados en estos centros son inmigrantes (69.720) o necesitan una educación especial (11.716). La labor de la Iglesia en el campo educativo supuso en 2017 un ahorro para el Estado de 3.324 millones de euros, 765 millones de euros ahorrados más que en el anterior ejercicio, según los datos del Ministerio de Educación.

En el campo universitario tuvo además un importante impacto en la economía española. En total unos 1.168 millones de euros, con 89.547 alumnos matriculados -el 68% del alumnado que estudia en las universidades privadas-.

Pese a que la Conferencia Episcopal lleva años trabajando junto a consultoras internacionales para cuantificar el impacto económico de todo el trabajo de la Iglesia en España (70 diócesis, 23.000 parroquias, 407 congregaciones religiosas, etc), la cifra global sigue sin salir a la luz. El gerente de la CEE, pidió este viernes paciencia y señaló que, por ahora, el ahorro que supone para el Estado es de «decenas de miles de millones de euros».

Respaldo mayoritario

Cuando llega la campaña de la Renta, el respaldo de la sociedad española a la labor de la Iglesia es sustancial. Un tercio de los contribuyentes asigna parte de sus impuestos a esta institución. En la pasada campaña, la Iglesia recibió una cifra récord de 268 millones de euros. La suma no hace más que crecer desde 2007.

Aunque se trata de una cantidad importante, estos fondos que los contribuyentes asignan a la Iglesia a través del IRPF suponen solo el 24% de la financiación total de las diócesis. Los fieles, con sus aportaciones y donaciones voluntarias, llevan el peso más grande (35%).

Con estos recursos y otras fuentes de financiación, como el rendimiento del patrimonio, las diócesis pudieron llevar adelante sus actividades pastorales y asistenciales y conservar sus templos y edificios históricos. Estas acciones consumen prácticamente el 52% de todos sus recursos económicos.

España además cuenta con una Iglesia en salida. Ningún país del mundo tiene 11.000 sacerdotes, religiosas y laicos trabajando fuera de sus fronteras. Las que más crecen son las familias. En 2017, más de medio millar se encontraba en algún territorio de misión. Nuestro país es además la segunda nación del mundo, después de EE.UU., que más ayuda económicamente a las misiones. «La iglesia española siempre ha tenido una vocación evangelizadora y misionera», afirmó Giménez Barriocanal.

Pese a que no corren buenos tiempos para las vocaciones a la vida consagrada, España también es una potencia mundial en el número de religiosos. De los 3.000 monasterios que hay en el mundo, un tercio están en nuestro país. La riqueza que genera su patrimonio cultural supone nada menos que un 3% del PIB.