Los españoles dan menos importancia a la infidelidad y son más felices que los europeos

Es una de las conclusiones del Estudio Internacional de Valores de la Fundación BBVA presentado este miércoles

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Los españoles son los europeos que más aceptan la infidelidad en la pareja, superados solo por Italia, según el Estudio Internacional de Valores de la Fundación BBVA presentado este miércoles. El 46% de italianos considera que la infidelidad no está mal. El nivel de aceptabilidad en España y Francia es del 42%, en Alemania del 36% y Reino Unido del 29%.

El estudio también refleja el grado de satisfacción de los encuestados. Aunque por unas pocas décimas, los españoles se declaran más satisfechos con su vida personal en comparación con el resto. La situación ha evolucionado a mejor desde 2012 tras la salida de la crisis en todos los países y es en España donde más ha crecido.

Ni el hombre ni la mujer necesitan tener hijos para sentirse realizados

La pareja no es uno de los pilares de la felicidad de los españoles. Los encuestados están en desacuerdo cuando se les plantea que para ser feliz es necesario vivir en pareja, se esté o no casado. También están en desacuerdo con que el hombre y la mujer necesitan tener hijos para sentirse realizados.

Sin embargo, la familia es un grupo social fundamental para todos los participantes en el estudio y la confianza depositada en ellos es de un 9 sobre 10 de media entre todos los países.

En general, los ciudadanos expresan una elevada sensación de libertad y de control sobre la manera en que se desarrolla su vida. Los españoles son los que perciben un mayor grado de autonomía (7,4 frente a 6,7 del promedio del resto de países).

Además, la mayoría cree que el factor que más influye en la posición social alcanzada por el individuo es el esfuerzo personal y la formación y estudios, seguidas de los contactos personales. Se concede menor importancia (aunque significativa) a factores ajenos a la influencia personal como las políticas de gobierno y la suerte. En un lugar intermedio se sitúan el contexto económico y los contactos políticos.