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Drones españoles para erradicar las plagas de langostas de África

Una empresa tecnológica radicada en Barcelona trabaja desde hace años con la FAO para desarrollar un método que consiga aplacar un problema que atormenta algunos de los países más pobres del mundo

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Las temidas plagas de langostas que azotan el centro y norte de África tendrán pronto un nuevo enemigo. Hemav, una empresa española especializada en drones, trabaja desde hace tres años codo con codo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación -más conocida como FAO- para desarrollar un método que consiga aplacar un problema que atormenta algunos de los países más pobres del mundo.

De forma recurrente, las voraces langostas del desierto empiezan a multiplicarse y cuando su población se dispara, pueden formar enjambres que causan graves destrozos en las ya de por sí precarias economías de países como Mauritania o Níger. No en vano, los insectos que quieren combatir los jóvenes ingenieros de Hemav -una empresa radicada en Castelldefels (Barcelona)- engullen cualquier cultivo que encuentren en su camino formando nubes de proporciones bíblicas del tamaño de Valencia.

«Empezamos a trabajar en este proyecto solidario cuando la FAO pidió ideas para mejorar la prevención en la lucha contra las plagas de langosta. En estos momentos, el 20% del planeta está afectado por estos insectos», explica a ABCMarc Aicart, ingeniero y director de la Fundación Hemav. Así las cosas, los técnicos especializados en drones de esta firma barcelonesa trabajan para que sus pequeños artefactos voladores dirigidos por control remoto cargados con cámaras y detectores puedan revelar desde el aire el emplazamiento de las langostas, para que estas puedan ser eliminadas antes de convertirse en una amenaza. «Actualmente la prevención se hace investigando las zonas de riesgo con 4x4. Eso es lento y costoso», advierte Aicart.

Las plagas, drama económico y social

Según recuerda la FAO, la última gran plaga de langostas declarada en el mundo duró dos años, de 2003 a 2005, e infestó una veintena de países de África obligando a emplear trece millones de litros de plaguicida. Asimismo, generó unas pérdidas económicas que superaron los 2.500 millones de dólares. «Se tardó dos años en erradicar la plaga, que se consiguió parar cuando ya había subido hasta Marruecos», señala Aicart antes de detallar que hasta no hace mucho se actuaba cuando el problema ya era demasiado grande, mientras que en estos momentos, entidades como la Naciones Unidas apuestan por la prevención, campo en el que la tecnología «marca España» de Hemav puede ser muy eficaz.

«Cuando la FAO buscó empresas de drones para combatir las langostas, llegaron a la fase final dos empresas, nosotros y una firma china», agrega orgulloso el ingeniero. Finalmente, la tecnología española se impuso después de días de pruebas sobre el terreno, en Mauritania.

«Nosotros utilizamos la información que dan los satélites sobre lluvias y vegetación, con estos datos rastreamos el terreno y hacemos un mapa de zonas susceptibles de cría de langostas, que luego sobrevolamos con los drones para saber en qué áreas hay que actuar de forma intensiva», explica a este diario Daniel Bajiou, ingeniero y responsable del proyecto en cuestión. Una de las ventajas de los drones es que pueden trabajar en condiciones más adversas e incluso en zonas en conflicto. «Ahora se podrá actuar sin dejar nada al azar que luego pueda derivar en una plaga. Ni siquiera los campos de minas o las zonas de combate asustan a los drones», agrega Bajiou.

Marca España

Los ingenieros españoles tienen grandes expectativas depositadas en este proyecto, y según detalla Aicart, esperan que en pocos años haya unos 500 drones -con sus respectivos equipos- sobrevolando el Sahel para evitar las plagas. Así las cosas, esperan que los primeros aparatos empiecen a sobrevolar el terreno en un año, sin embargo, para finalizar su ambiciosa cruzada contra las langostas, los responsables del proyecto piden más recursos económicos.

«Queremos crear una tecnología simple y asequible. Ya hemos desarrollado los programas para hacer los mapas y hemos adaptado los drones», señala Bajiou, quien apunta que en una primera fase se pondrán en marcha una flota con una decena de drones.

«Tardamos una semana en preparar totalmente un aparato, su precio no es fijo, pero ronda los diez o quince mil euros», añade antes de resaltar que son una firma local que colabora con Gobiernos extranjeros de la mano de la ONU: «Estamos orgullosos de lo que hacemos, esto es también "marca España", pero nos hace falta más apoyo para seguir adelante y combatir una problemática que aunque ahora solo afecta a África, con el cambio climático, también podría llegar a nuestro país».