Descifrados los primeros epigenomas de la leucemia más común
Carlos López-Otín, uno de los investigadores que participa en el Consorcio Español del Genoma de la Leucemia - ABC

Descifrados los primeros epigenomas de la leucemia más común

El estudio de 139 pacientes desvela que las células sufren una reprogramación masiva en el desarrollo de este cáncer hematológico

N. RAMÍREZ DE CASTRO
MADRID Actualizado:

El rompecabezas genético de la leucemia más común en nuestro país cuenta con una pieza más para completarse. Un equipo multidisciplinar de investigadores españoles, dirigido por Carlos López-Otín, de la Universidad de Oviedo, Elías Campo, del Hospital Clínic e Iñaki Martín-Subero de la Universidad de Barcelona, ha descifrado los primeros epigenomas de la leucemia linfática crónica. Este nuevo paso ha permitido identificar las células que originan la enfermedad y mostrar un nuevo camino para predecir la evolución de la enfermedad y mejorar su tratamiento.

La investigación, en la que ha participado una docena de instituciones españolas, cuenta con financiación estatal y forma parte de los trabajos del Consorcio Español del Genoma de la Leucemia. Los resultados se publican en el último número de la revista científica «Nature Genetics».

Secretos genéticos

Conocer los secretos genéticos que conducen al desarrollo de la leucemia podría abrir la puerta al control de este cáncer tan común. La leucemia linfática crónica desencadena la proliferación de un tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos B en la médula ósea. Las células cancerosas se diseminan desde la médula ósea hacia la sangre, los ganglios linfáticos y otros órganos, como el hígado o el bazo y en este proceso, se produce un debilitamiento extremo de las defensas del organismo. Como en otras enfermedades oncológicas, el cáncer surge de la acumulación de daños y errores genéticos, de ahí el interés de los científicos en conocer todos los cambios y alteraciones genéticas.

Hace dos años, los investigadores españoles obtuvieron el genoma completo de esta forma de leucemia a partir de las células de cuatro pacientes. Allí descubrieron que se trataba de un cáncer más complejo de lo que se intuía. Salieron a la luz un millar de mutaciones, una maraña de errores genéticos que potencialmente eran capaces de desencadenar la enfermedad.

Ahora la segunda pieza que han añadido al puzzle de la leucemia se llama epigenoma. No basta con conocer el número de genes implicados o sus mutaciones más frecuentes (genoma), sino que es necesario saber cómo afecta a las señales químicas que permiten que la información genética se exprese de una forma armónica y organizada (epigenoma). Si el genoma es un repositorio de información, el epigenoma es el encargado de ejecutar esa información para que las células funcionen correctamente.

Más de un millón de alteraciones

Los investigadores españoles descifraron el epigenoma de 139 pacientes de leucemia, utilizando técnicas sofisticadas de secuenciación masiva del Centro Nacional de Análisis Genómico de Barcelona. El epigenoma de esos 139 enfermos mostraron más de un millón de alteraciones epigenéticas en el desarrollo de esta forma de leucemia. De alguna manera, el epigenoma de las células parece sufrir una reprogramación masiva en el proceso del desarrollo del cáncer. Se suceden miles y miles de cambios.

Estas alteraciones que se producen en la leucemia suceden además en ese territorio hasta hace poco despreciable que se consideraba genoma oscuro o «ADN basura». Sin embargo, se ha visto que las alteraciones epigenéticas tienen lugar en regiones del genoma que estaban sin estudiar.

La buena noticia es que estos cambios son reversibles, lo que abre la posibilidad a utilizar terapias más específicas que luchen contra esta reprogramación. Algunos de estas terapias epigenéticas ya se están empezando a utilizar en la práctica clínica para combatir algunas enfermedades sanguíneas. Pero por ahora hay pocas estrategias y no se conocen bien.

Predecir la evolución

La investigación también ofrece nuevas herramientas para que los hematólogos puedan predecir el curso de la enfermedad. Las leucemias mantienen una memoria de la célula de la cual se originó y se ha visto que las leucemias con peor pronóstico se derivan de linfocitos inmaduros mientras que las menos agresivas se relacionan con linfocitos maduros.

Otra de las novedades de este trabajo es que es la primera vez que se estudia el genoma y el epigenoma en paralelo, de forma global.

Con apoyo estatal

Los trabajos del grupo español para el estudio del genoma de la leucemia están financiados por el Gobierno, que ha aportado diez millones de euros al proyecto. Esta iniciativa no es exclusiva de los científicos españoles ni está dedicada solo a este tipo de tumor hematológico. Forma parte de un proyecto ambicioso que emprendieron hace cinco años científicos de doce países para analizar el genoma de los cincuenta tipos de cáncer con mayor impacto social (mama, cerebro, páncreas, hígado, riñón...).

Todos trabajan en el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer, una iniciativa en equipo de gobiernos y grupos científicos de cuatro continentes. La tarea es ingente y trata de secuenciar el genoma de 500 pacientes por cada tumor.