El consumo de sustancias causa el 63% de los delitos contra el tráfico

El año pasado creció un 9% (hasta 90.000) el volumen de condenas a los conductores

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El año pasado se dictaron cerca de 90.000 condenas a conductores por cometer uno (o varios a la vez) delitos contra el tráfico. El número ha crecido un 9%, unas 7.000 sentencias condenatorias más que el año anterior. En la mayoría de las ocasiones, la situación se solventó con un juicio rápido y un plazo de no más de tres días. El fiscal jefe coordinador de una red que engloba a 70 fiscales de Seguridad Vial en España, Bartolomé Vargas, se felicitó ayer por la «eficacia» y operatividad de esa estructura, responsable de un tercio del total de condenas que se imponen por todo tipo de delitos.

El último en comprobar el rigor de ese sistema ha sido el motociclista Pol Espargaró, cazado en Granollers con un carné de conducir andorrano porque había perdido todos los puntos del suyo. Ayer Espargaró recibió el «mazazo» del Supremo, que ratificó la condena que se le impuso en su momento: 65.000 euros y no recupera el permiso. Como él, durante 2018 otras 1.949 personas perdieron la vigencia de su licencia y a 60.000 conductores se les privó de su derecho a conducir, además de la multa correspondiente.

Según el fiscal Vargas, de las cifras se infiere que de un censo de 26,8 millones de conductores, «solo» tres de cada mil (un 0,33%) no cumplen con la normativa vial. El perfil de los delincuentes a veces es de personas reincidentes: tienen un coche de alta gama, la mayoría varones, que esporádicamente reciben multas por exceso de velocidad, por ejemplo, las pagan y siguen delinquiendo, como si las leyes de tráfico no fueran con ellos. De hecho, en las cárceles españolas, a fecha 19 de julio de 2019, hay 1.224 reos encarcelados por delitos viales de peligro, de los que la mayoría son multirreincidentes en conducción bajo la influencia del alcohol y drogas y conducción sin permiso, explicó Vargas. Y el total de internos con otros delitos principales en que aparece añadida la condena por delito vial es de 3.940. Además, 342 personas mataron a otras de manera imprudente con su coche y por eso están entre rejas.

Casi uno de cada diez conductores fue «cazado» el año pasado por correr demasiado. Los radares móviles controlaron 13,6 millones de vehículos y los de tramo y fijos a otros casi 3,9 millones. En total, se abrieron por este motivo 842 causas penales y se interpusieron 2,58 millones de sanciones.

«Van bien 98 de cada 100»

Del balance de 2018 hecho ayer por el Ministerio público, se desprende que el alcohol y los tóxicos son responsables del 63% (56.173) del total de condenas. Las condenas crecieron por este motivo un 10%respecto a 2017, así que las cifras son alarmantes, sin paliativos. Hace diez días, el fiscal jefe se alertó por los datos de consumo de sustancias que arrojó el Instituto Nacional de Toxicología tras analizar las autopsias practicadas en los cadáveres de víctimas de accidentes de tráfico. En el cuerpo de cerca del 40% de los conductores había restos de psicofármacos, drogas o alcohol. Pero ayer Vargas sí pareció poner «paños calientes» a estos datos. Ajuicio de Vargas, el porcentaje de conductores «sorprendidos por un control de alcoholemia» es «solo» del 2%, lo cual supone que 98 de cada 100 «van bien». Para Ramón Ledesma, asesor de PONSSeguridad Vial, el dato no es bueno: «En 2012 y 2013 el índice fue del 1,8% y elevarlo esas dos décimas, hasta el 2%, es una barbaridad».

No obstante, el dato se puede achacar al incremento del número de controles en carretera, dijo Vargas, quien se mostró «satisfecho» por los 5,5 millones realizados en 2018. No lo están tanto las asociaciones de seguridad vial. «Estamos lejos de la tasa de un control por cada tres conductores que recomendó la UE en 2004. España está en uno por cada cinco», critica Ledesma. La merma en las plantillas de la Guardia Civi y el «esfuerzo presupuestario» que requiere cada control explican la caída y se está lejos de los 6,3 millones que se hicieron en 2014.