Cadena de favores o cómo conseguir casa, ayuda o trabajo a través del «boca a boca»
Manifestación contra un desalojo - ABC

Cadena de favores o cómo conseguir casa, ayuda o trabajo a través del «boca a boca»

Creado por Pablo de la Nuez en 2008, este «selecto» club de quienes no piden nada a cambio ha prestado ayuda a miles de personas, algunos, incluso, a punto de perder su vivienda

MADRID Actualizado:

Igual que el título que evoca el famoso filme en el que el pequeño Trevor McKinney intentaba cambiar el mundo mediante acciones desinteresadas, la «Cadena de Favores» que Pablo de la Nuez puso en marcha hace ya cuatro años ha conseguido también cambiarle la vida a más de uno, sobre todo desde que el látigo de la crisis comenzara a azotar con fuerza.

Las analogías con el blockbuster de Hollywood no son pocas y, aunque con sus peculiaridades, este empresario con ganas de hacer un favor al mundo ha conseguido convertir la utopía en realidad y hacer efectiva una cadena de ayuda que, estima, llega ya a unas 10.000 personas y en poco tiempo podría extenderse a otros países. Igual que en el filme el joven alumno de Kevin Spacey ideaba un sencillo sistema para devolver a otros los favores prestados, en 2008 este emprendedor probó a reenviar a todos sus contactos una petición de ayuda que había llegado a su correo electrónico. Así empezaba la cadena.

Y como ocurre con muchas cosas, al final las ideas más simples acaban por ser las que alcanzan el éxito. La cadena de favores de Pablo ha tenido tal repercusión que lo que en su día fue una espontánea petición de ayuda ha tardado muy poco en convertirse en una inmensa red desinteresada y que ha ayudado a algunos de sus miembros a encontrar trabajo, dinero e incluso vivienda.

Pablo no está en paro. Tampoco lo estaba cuando comenzó la cadena de ayuda, sino que de manera altruista decidió invertir parte de su tiempo en alimentar un boca-boca (o «mail-mail») que repentinamente creció como la espuma. Cuatro años después, la tarea le supone un total de 10 horas a la semana para ayudar -estima- a más de 8.000 personas. «El efecto multiplicador me llevó a seguir con la cadena. Saber que poniendo un poco de mi parte la acción se dispara hasta alcanzar una dimensión relevante que consigue resultados. A cambio, cada pequeño éxito obtenido me regala un trozo inmenso de felicidad».

Cualquier petición

Fue el estallido de la crisis lo que multiplicó las peticiones de ayuda económica que Pablo de la Nuez comenzó a transmitir a través de su cadena, aunque el creador asegura que «tiene cabida cualquier petición, si bien es cierto que lo que más se precisa ahora mismo es conseguir trabajo, alquilar o vender cosas para obtener ingresos extra».

El «modus operandi» de la cadena es sencillo. Pablo recoge todas las iniciativas que llegan a su correo electrónico, las selecciona y se toma su tiempo para redactar un mail semanal que envía a todos sus contactos y que estos a su vez reenviarán a los suyos, propagando la cadena hasta límites que su creador desconoce. «Yo prendo la mecha, pero después pierdo la pista, así que sólo conozco el resultado en aquellos casos en que se ponen en contacto conmigo para contarme cómo les ha ido». En este sentido, Pablo reconoce que la cadena, como todo, tiene también sus picos de éxito: «Hay casos que no han generado ni una sola llamada».

Casa gratis tras un desalojo

No solo de peticiones económicas vive la cadena de favores. «Tiene un componente solidario muy importante, de hecho, siempre doy prioridad a los casos de personas en situaciones desfavorecidas. Hay, inlcuso, quien se ofrece desinteresadamente para ayudar unas horas a quien más lo necesite». Pablo define su cadena como una «extensión del boca a boca tradicional que aprovecha las ventajas que ofrece la tecnología para ampliar su difusión» pero que, para muchos, se ha convertido en una alternativa más a la hora de solucionar algunos de sus problemas.

Una familia consiguió una casa cuando estaba a punto de ser desahuciada

Aunque no dispone de datos sobre los resultados de la cadena, en más de una ocasión Pablo ha recibido noticias de aquellos a quienes ha ayudado. Y nos cuenta una de las historias que hacen valer la pena esas diez horas semanales que invierte en recopilar y enviar correos. «Hay una anécdota preciosa y que ocurrió en el mayor de los anonimatos. Una persona me hizo llegar el anuncio de una familia con tres hijos, la mayor ciega y con síndrome de Down, y los dos pequeños con distrofia muscular, que iban a ser deahuciados y pedían... ¡una silla de ruedas! Enseguida me contaron que les habían conseguido varias y que les habían ofrecido ayuda adicional. A los pocos días recibí un correo contándome que una familia les había cedido una casa a estrenar, ¡sin cobrarles nada por el alquiler!»

Aun con todo lo que Pablo gana con este tipo de respuestas, hay quien se pregunta por qué todavía no ha sacado rendimiento económico a la iniciativa. «Soy empresario. Inevitablemente se me ocurren oportunidades y, actualmente, estoy diseñando nuevas funcionalidades para hacer la cadena escalable y reproducible en cualquier parte del mundo». Eso sí, todo de manera desinteresada y sin ningún tipo de compensación económica. «En cuanto encuentre programadores o inversores "altruistas" que quieran involucrarse en el proyecto lo pondré en marcha, porque me gustaría que mantuviera su carácter solidario, al menos para los que realmente lo necesitan. Afortunadamente, cuento con la cadena para encontrarlos».

Solo podrás entrar en la cadena si uncontacto te introduce en ella

No hay otro truco que «la sinceridad y la cercanía» para lograr la masiva respuesta a la cadena. «La gente cuenta sus problemas y sus necesidades en un clima de confianza. Todos necesitamos un favor alguna vez, así que, ¿por qué no pedirlo de la manera más natural?».

Con el fin de mantener su esencia, no hay modo alguno de apuntarse a esta cadena de favores, a no ser que un buen día te llegue un mail de Pablo a través de uno de tus contactos. «Fue concebida para que llegara al correo, remitida por una persona de confianza, por lo que hay que esperar». No en vano, y tras cuatro años de intensa vida, la iniciativa de Pablo ya ha salido de la capital y se ha trasladado a otras ciudades de España, como Barcelona, Gijón, Granada, Málaga, Murcia, Santander, Sevilla, Valladolid, Zaragoza... e incluso a otros países como Argenteina, Colombia y Guatemala.

Aunque lo común es esperar a que alguien te incluya en la cadena, Pablo ha habilitado una dirección de correo electrónico en la que también le puedes hacer llegar tus sugerencias, peticiones o dudas: cdfparaabc@gmail.com