Lo que más asusta a los niños de San Ildefonso
Los niños de San Ildefonso ensayan el sorteo de Navidad - EFE

Lo que más asusta a los niños de San Ildefonso

Los 40 menores que cantarán los premios de la Lotería de Navidad llevan meses ensayando, pero temen que se les caiga alguna bola

madrid Actualizado:

A solo tres días del Sorteo de Navidad, los niños del colegio de San Ildefonso ultiman los preparativos para no fallar ese día. Cuarenta menores de entre 8 y 14 años cantarán número y premio ese año. La mayor parte tienen entre 9 y 12 años y son de españoles y sudamericanos, aunque entre los seleccionados hay una niña senegalesa y un chico de Guinea.

El 22 de diciembre, los niños de San Ildefonso se levantarán sobre las seis de la mañana. Les esperará un autobús que les trasladará a las siete al Palacio de Congresos de Madrid. En la sede del tradicional sorteo, que se estrenó en 2010, ya estarán preparados los bombos con 15.000 números más este año.

Antes de que comience el sorteo que repartirá 2.520 millones de euros, los niños desayunarán en un restaurante cercano o en el propio salón de loterías, en donde se suele tener preparada una sala con juegos, para que estén distraídos antes de salir a cantar premios.

Los niños llevan ensayando. Para su selección se tuvo en cuenta el timbre de voz, la pronunciación y la lectura de números, así como en el manejo de bolas en los sorteos, con el material proporcionado por la Lotería Nacional.

Son niños, como Johann Sebastián, de Ecuador y 10 años, que participa por primera vez en el sorteo, como su compañera Camila, de Bolivia y un año mayor que él. Johann parece tener muy claro que este año va a cantar el Gordo.

«Llevamos ensayando desde octubre y siempre me imagino ese momento, cuando cante los 4 millones de euros, intentando contener la alegría», señala. A los niños lo que más les asusta es que se les caiga alguna de las bolas. «Son pequeñas y se resbalan», explican.

El segundo premio, el más difícil

Además, aseguran que resulta difícil enseñarlo bien a la cámara y se muestran preocupados por el segundo premio -los 1.250.000 euros- porque, según ellos, «es el más difícil de cantar».

Camila, por su parte, cuenta a Europa Press los consejos de la familia y los amigos. «Nos dicen que suerte, que lo hagamos lo mejor posible y que no nos preocupemos, que nos va a salir bien», recuerda. Pero los nervios no siempre se pueden controlar y Camila ya adelanta que la noche anterior al sorteo no podrá dormir.

Otra de las cosas que más «ilusión» les hace es dar un premio «a quienes más lo necesiten».

Los niños asienten cuando se les pregunta por la crisis porque, según afirman, es una palabra que han oído muchas veces en casa. «Estamos contentos porque puede ser que le toque a nuestra familia, a los amigos o a alguien que lo necesite», afirman.