Perkins gesticula durante su conferencia, este lunes en Bilbao
Perkins gesticula durante su conferencia, este lunes en Bilbao - p. p.

Cómo «hackear» tu mente para sacarle el máximo partido

David Perkins abre en Bilbao la conferencia sobre pensamiento e innovación ICOT, de la que es cofundador

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Lo primero que hace David Perkins es avisar de que se dispone a brindar su conferencia «Sacando el máximo provecho de la mente» desde «una perspectiva muy particular. Podría parecerles un poco extraño». En realidad, es lo segundo que proclama, después de comentar que a todos «nos gustaría un mundo más inteligente». De cómo exprimir nuestros cerebros y tomar mejores decisiones habla durante la siguiente hora en la primera conferencia del ICOT, el mayor congreso mundial sobre pensamiento e innovación, que se celebra desde este lunes y hasta el viernes en Bilbao. Por primera vez, en un país no anglosajón.

En permanente movimiento sobre el escenario, reclamando constantemente la interacción del público, Perkins, confundador de ICOT y profesor en Harvard, comienza por señalar las tres cualidades clave de nuestras mentes. Lo hace con diapositivas con un punto deliberadamente naif, protagonizadas por manos con gafas y ranas. La primera de esas cualidades, aclara, es la intuición, que depara «respuestas inmediatas que suelen ser inteligentes. Le siguen la representación y la recurrencia.

La representación puede ser exterior -un cuadro, un libro, una ecuación- o, más potente aún, interior, que se dispara al preparar un viaje o una entrevista de trabajo. «No solo es una memoria, es más un especio de simulación. Podemos hacer películas mentales». Un sistema «poderoso» que nos separa del resto de seres que habitan este planeta. La recurrencia -sistemas que operan sobre sí mismos- nos permite trazar estrategias o decidir cuál es el problema tras un problema. «La mente actúa sobre la mente», explica, «en direcciones más poderosas».

En este punto de la conferencia llega el punto más controvertido: frente a lo que habitualmente se define como habilidades, el profesor de Harvard propone «hackear la mente». Aclara que usa el término en su sentido positivo y lo define como «hacer que algo funcione fuera de su rango normal, en una forma simple, mejorando las capacidades ya existentes, en lugar de desarrollar nuevas capacidades complejas». Por ejemplo, a la hora de abordar las distintas caras de una situación. Ponerse en la perspectiva del otro, introducirse en una situación, dramatizarla incluso. Una habilidad, afirma, que depende más de la disposición que de la capacidad intelectual.

¿Por qué hacker?

La pantalla muestra un cerebro con una ranura, como si fuera una hucha, y Perkins pasa a hablar del «presupuesto cognitivo» para explicar por qué debemos hackear nuestras mentes. «Tenemos una capacidad de pensar en cosas complejas. Y lo hacemos de forma conservadora. Como en cualquier presupuesto, se cometen errores aquí y allá». La vida es un camino complicado, lleno de baches, curvas y giros, pero disponemos de «un tiempo limitado y una capacidad limitada». No podemos analizarlo todo constantemente.

¿Cuál es la solución habitual? Buscar la satisfacción -usa el término «satisficing»-. «Pensamos en algo hasta que parece suficientemente bueno, en contraste con la optimización». Buscamos atajos mentales. Y aún aceptando esa tendencia a la satisfacción, advierte Perkins, esta puede ser «más inteligente si tomamos decisiones más selectivas y cuidadosas».

Son varias las herramientas de «hackeo» mental, explica. Algunas tan sencillas como analizar los pros y los contras en cada situación, aunque aboga por ser creativos. «A menudo nos quedamos con las elecciones que se nos presentan en lugar de optar por las opciones ocultas. Me gusta el dicho: 'Entre dos opciones, elige la tercera'». Una sentencia que provoca risas en el auditorio.

Más técnicas: preguntarnos por la fiabilidad de las fuentes, el pensamiento «out of the box», «fuera de la caja»; renunciar a la idea de que nuestro «mindset», la imagen mental de nuestra inteligencia, es algo fijo, ya que, al contrario, puede crecer; ampliar el marco, algo especialmente valioso en la enseñanza; cambiar el estado de ánimo, que a menudo se ve influido por nuestra postura corporal; y escuchar a la intuición.

«Nos habla en voz baja»

«A veces no la escuchamos porque habla en voz baja», dice Perkins de esos procesos intuitivos que a menudo se activan de noche, cuando consultamos nuestros problemas con la alhomada y los resolvemos al día siguiente. «Esto no significa que tu intuición siempre acierte, pero es una fuente importante». Que a veces nos habla mediante emociones cognitivas positivas, como la curiosidad.

Otras no son positivas, sino todo lo contrario, y ahí el «hackeo» sí adquiere toda su connotación negativa. Pone como ejemplo determinados mensajes publicitarios o políticos que apelan a «las tentaciones o el miedo». Bien dirigidos estos procesos, sin embargo, potencian la mente en lugar de enjaularla.

El reto final es hacer que ese esfuerzo mental perdure. «Ahí está el truco», advierte Perkins. Sus últimas palabras las dedica a este punto, aunque el tiempo de la conferencia se agota y apenas se queda en un esbozo. Revisitar situaciones, reflexionar acerca de nuestra identidad como pensadores, trabajar los hábitos mentales, ampliar el marco -de nuevo- y ser persistentes son algunas de las recomendaciones que deja como cierre el cofundador de ICOT.