juan m. espinosa

Europa obliga a los restaurantes a alertar de los alimentos que causan alergia

El nuevo reglamento europeo comenzó a aplicarse el pasado sábado, 13 de diciembre, pero no todos lo están aplicando

cristina garrido
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Si usted sufre una alergia alimentaria, desde el pasado sábado tiene derecho a pedir información por escrito sobre la presencia de algunos de los 14 alérgenos de declaración obligatoria en los alimentos no envasados que le sirvan en bares, restaurantes, hospitales, comedores escolares, y en comercios minoristas (panaderías, carnicerías, etc). Así lo dispone el Reglamento Europeo 1169/2011 sobre información al consumidor, que entró en vigor a finales de 2011, pero que comenzó a aplicarse el pasado 13 de diciembre. [Así es el nuevo etiquetado de los alimentos]

La nueva normativa, que reconoce que la mayoría de las reacciones alérgicas a alimentos ocurren cuando la gente come fuera de casa, deja en manos de los Estados miembros la potestad de establecer medidas que regulen la forma de expresión y presentación de los alérgenos. En España, se está ultimando un Real Decreto, que se aprobará próximamente en Consejo de Ministros, que prevé que se pueda facilitar esta información de forma verbal, pero también deberá estar a disposición del consumidor y de las autoridades por escrito. Además, según confirman desde la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición ( Aecosan), los establecimientos tendrán que colgar un cartel visible que indique que se dispone de esa información.

El Reglamento Europeo, prevé que, en ausencia de medidas nacionales, la información sobre las sustancias o productos que causan alergias o intolerancias deban presentarse por escrito. El problema es que a algunos la entrada de la nueva normativa les ha pillado por sorpresa.«Nos encontramos con pequeños negocios que se enteran de la normativa por los medios de comunicación o porque afectados por alergias están haciéndoselo saber a los negocios de su barrio», asegura a ABC Pilar Hernández, presidenta de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex ( Aepnaa).

Hernández confiesa que en estos tres años han echado de menos que «las autoridades hubieran hecho una campaña de difusión a gran escala para llegar a todo el mundo». Una opinión que comparten desde la Federación Española de Hostelería (FEH), donde reconocen que «hubiera sido deseable, previa a la entrada en vigor de la normativa, una campaña de información y sensibilización más importante y exhaustiva». Aunque desde la Federación aseguran que han estado trabajando para que los hosteleros cuenten con información, y que hay establecimientos que se han adelantado, reconocen que es difícil que el cambio sea efectivo en el cien por cien de los casos el primer día. «Siempre que hay una norma que supone un cambio sociológico u organizativo la implantación es más compleja. Son procesos de cambio de mentalidad y gestión», explica Emilio Gallego, secretario general de la FEH.

Desde la Aepnaa consideran además imprescindible la formación del personal que está en contacto con los alimentos, desde la cocina a la mesa. «Deben saber que no basta con quitar el huevo de un plato combinado. También se produce la reacción alérgica por contacto o por inhalación», advierte Hernández. Los pediatras coinciden en la importancia de que el personal adquiera unos conocimientos mínimos sobre alergias alimentarias «para informar con total garantía de seguridad», afirma el doctor Ángel Mazón, representante en Europa de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap).

Alergias más comunes

Hernández lamenta que, en la declaración obligatoria de alérgenos,las frutas y verduras se hayan quedado fuera y recuerda que, en el área mediterránea, son estos alimentos, seguidos de los frutos secos, el marisco y el pescado, los que provocan más alergias en adultos, especialmente el melocotón. Tampoco aparecen legumbres como las lentejas y los garbanzos.

En España se estima que 1,3 millones de personas sufren algún tipo de alergia a alimentos. Se producen cuando el consumidor reacciona exageradamente al contacto, ingestión o inhalación de un alimento y puede procovar desde reacciones leves (erupciones, urticarias, picor, tos, diarrea o vómitos) a reacciones graves o muy graves (dificultad respiratoria, asma, hipotensión, opresión torácica, palpitaciones o mareo, hasta shock anafiláctico con riesgo de muerte.