Parabenos y cosmética, ¿una peligrosa combinación?

La Unión Europea es clara a la hora de analizar estos conservantes también presentes en sectores como la alimentación y los medicamentos

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«Quiero una crema hidratante», dice la joven a la dependienta de una tienda de cosméticos. «Pero no quiero una crema cualquiera. Quiero una que no tenga parabenos. No quiero tener cáncer en el futuro», dice la chica. ¿Cuál es la relación entre los parabenos y el cáncer?

Limpiadoras, desodorantes, cremas hidratrantes, maquillajes, máscaras de pestañas, geles de ducha… Pocos son los productos de cosmética que en el mercado se comercializan sin parabenos, un tipo de conservantes también presente en sectores como la alimentación y los medicamentos, tal y como recuerda la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), para evitar el crecimiento de microorganismos.

La relación de los parabenos con el cáncer nació en el año 2002 con la publicación de una investigación que desató las alarmas. La farmacóloga del Reino Unido, Philippa Darbre, inició con su grupo una investigación en 1998 para comprobar cómo el metil, etil, propil y butil parabenes podían influir en la salud de las personas. Tras una serie de ensayos realizados in vitro y con animales de experimentación, concluyeron que estos compuestos tenían propiedades estrogénicas, es decir, que podían actuar en la hormona sexual femenina. Según las conclusiones, los parabenos contribuían en la proliferación de células mamarias con cáncer en placas in vitro.

Dos años después, en 2004, la investigación dio un paso más allá: encontró muestras de estas sustancias en veinte tumores de mama y en los ganglios linfáticos auxilares que conectaban con los tumores de la mama, a pesar de que las cantidades de los parabenos habían sido muy bajas en los productos utilizados a lo largo de mucho tiempo. Sin embargo, no se demostró que pudieran causar cáncer.

El revuelo fue tal que incluso la Unión Europea se puso manos a la obra. Científicos del Comité Científico de Seguridad de los Consumidores publicó en 2010 una resolución en la que concluía, que «los estudios experimentales en animales han demostrado que la toxicidad de estos parabenos es por lo general baja y que no provocan cáncer».

Visto bueno de la UE

«En los sistemas de prueba de laboratorio y en animales -continúa-, se han observado en los parabenos ciertos comportamientos propios de las hormonas, pero estos son entre miles y millones de veces más débiles que la actividad de las hormonas naturales. Estas propiedades similares a las de las hormonas parecen aumentar con el tamaño de las moléculas de parabenos».

Hasta el momento, las demás investigaciones experimentales sobre los posibles efectos del uso de parabenos para la reproducción no han sido concluyentes, y muchas de ellas presentaban deficiencias que hicieron que los resultados fuesen difíciles de interpretar».

Así, recuerda que la legislación de la UE «permite el uso de parabenos en cosméticos. La máxima concentración total permitida en los productos de consumo es de 8 g de parabenos por kg de producto cosmético, siempre que ningún parabeno individual esté presente en una concentración superior a 4 g/kg».

Además, el Comité confirmó que «para las moléculas más pequeñas de parabenos (metil- y etilparabeno), este límite se considera seguro. Para las moléculas más grandes de parabenos (propil- y butilparabeno), el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores recomienda reducir el límite a una concentración máxima total de 1,9 g/kg de parabenos. Para otros parabenos menos utilizados (isopropil-, isobutil- y fenilparabeno), la información disponible es muy limitada, y no se puede calcular el riesgo potencial».

Seguridad

Sí se prohibió, en 2011, «el propilparabeno y el butilparabeno, sus isoformas y sus sales en productos cosméticos destinados a niños menores de tres años, debido a su potencial actividad endocrina», completando así las conclusiones del informe.

El pasado mes de septiembre, la Comisión Europea publicó la legislación en la que aclara definitivamente la seguridad de los parabenos en cosmética. «Es importante remarcar que en cosmética no se usa cualquier parabeno», asegura STANPA. «Solo están autorizados para su uso los conservantes que disponen de un dossier de seguridad completo aprobado por el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores», indica la entidad en un comunicado.

Los parabenos que se usan en cosmética, explica la Asociación, son los llamados «parabenos de cadena corta» (metil-, etil-, propil- y butil- parabeno) y, en el caso de los dos últimos, la legislación europea reseña que nunca estarán por encima de la concentración de seguridad usada en cosmética. «La norma aclara que tampoco son utilizados en productos para la zona del pañal de niños menores de 3 años, pues nunca se han investigado en esta población de especial protección», explica STANPA.