Miles de manifestantes han protestado frente al ministerio de Justicia, en el centro de Madrid
Miles de manifestantes han protestado frente al ministerio de Justicia, en el centro de Madrid - EFE

«El aborto es una cosa que no puede estar en la sociedad española»

Los grupos provida se congregan en Gran Vía para exigir al Gobierno que cumpla con su programa electoral y saquen adelante la reforma

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En julio, a principios de verano, Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, bromeaba sobre el momento adecuado para aprobar el anteproyecto de ley del aborto. Entonces dijo que se estudiaría a finales de verano, pero llegado septiembre el Gobierno ha reculado. Ante esto, los grupos provida convocaron para el domingo por la mañana una marcha para protestar por el incumplimiento del programa electoral.

«Queremos apoyar los derechos del no nacido y el derecho a la vida», cuentan María y Rocío, de 18 y 20 años, que trabajan como voluntarias en la plataforma Derecho a Vivir. «No siempre es justo que se vea solo el derecho de la mujer y no se piense en el del no nacido. Somos un poco su voz, ya que él no puede opinar nada. Esperemos que el Gobierno rectifique y la gente tome conciencia sobre este tema tan delicado, porque siempre apoyan el aborto pero creo que es porque no tienen el conocimiento adecuado sobre ello», explican estas dos jóvenes. «Estas asociaciones te dan una ayuda económica y psicológica para que sigas adelante, porque parece que la solución más rápida y más fácil es abortar, y nunca se dicen otras opciones de ayuda a las mujeres embarazadas y a los niños». Igual que las dos jóvenes, decenas de voluntarios que apenas superan la mayoría de edad se esfuerzan en repartir banderas, globos y pancartas a la gente que se va sumando a la marcha y que inunda el cruce de la Calle San Bernardo con Gran Vía desde el mediodía de este domingo.

«Más que ley provida lo que queremos es ley de aborto cero, porque es el mayor genocidio de nuestro tiempo y tiene que ser parado inmediatamente», explica Diego, de 18 años, que ha venido junto a su familia para reclamar al Gobierno que cumpla su programa electoral. «Tengo la esperanza de que alguna vez haya una ley provida en España, pero no creo que el Gobierno reaccione porque fue una mentira electoral. Pretendían conseguir votos en su momento y ya les dan igual sus votantes. Han traicionado a la mayoría absoluta que se les concedió».

Vicenta tiene 88 años y nunca se ha perdido una manifestación en defensa de la vida del no nacido. «Abortar es matar a un niño», dice mientras enfila San Bernardo dirección al Ministerio de Justicia, por donde pasa la marcha. «Estamos aquí para defender el derecho a la vida, porque es un crimen que se mate a los niños. Esperemos que con todo lo que se está haciendo aquí y en otras comunidades se reaccione y no quede en una consecuencia de las actuaciones del Gobierno para conseguir votos». La marcha se ha convocado en 32 provincias españolas, combinadas con actos repartidos en países como Colombia, Méjico, Portugal o Reino Unido.

«Creemos que el aborto es una cosa que no puede estar en la sociedad española principalmente porque es una vida, es un niño, y tiene derecho a vivir igual que todos. No sé si es la última oportunidad que tenemos para que salga adelante, pero creo que podemos progresar mucho y conseguir que esta sea la primera piedra para construir lo que queremos», cuentan Clara, Violeta y Elisa, jóvenes de 20 años, mientras se preparan para posar para una foto con Pablo, con síndrome down.

La marcha sigue su camino animada por cánticos provida y bajo el lema « SOS. España: No más plazos sin cumplir. Derogación del aborto ya», con el que critican el programa electoral del PP, que califican de «un puñado de promesas vacías».

«Esta ley hay que sacarla adelante en lugar de pararla, ya que era un avance respecto a la ley de Zapatero. Hay que apostar por la vida en lugar de por la muerte, porque decir que los niños que no han nacido no son niños es absurdo, no va a salir un vegetal de allí», cuenta Javier, que ha venido para protestar con Arancha, su mujer, sus hijos y los hijos de otra pareja de amigos, Carlos y Noemí: «No tengo demasiadas esperanzas en que el Gobierno reaccione, pero por lo menos que sepa lo que hay. No sé si será nuestra última oportunidad o no, pero la vida sigue y esto es una lucha que tiene que seguir adelante hasta que se consiga. No puede ser que se haga una vez y se acabó, si hacen falta cinco años para hacerlo pues se seguirá peleando por ello».