Imagen de un lobo ibérico
Imagen de un lobo ibérico - reuters/rafael marchante

España y Francia piden a la UE ampliar la zona de caza del lobo ibérico

El aumento de su población y los ataques a la ganadería empujan a los Ministerios de Medio Ambiente de los dos países a reducir la protección de esta especie

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Pocos animales hay en España que levanten a la vez tantas pasiones y odios como el lobo. Inteligente y esquivo, ha resistido décadas de persecución en sus cuarteles del norte de España para cruzar en los últimos años su particular Rubicón, que no es otro que el Duero. Y con su decisión, se ha colocado de nuevo en el punto de mira, después de que la ministra española de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, junto a su homólogo francés, Stèphane Le Foll, hayan remitido un escrito conjunto a Bruselas para solicitar una modificación de la Directiva Hábitats para que el lobo pase a ser también una especie cinegética (de caza) al sur del río Duero.

Los ganaderos no piden exterminar al lobo sino evitar los ataques

La expansión de las poblaciones de lobos a zonas donde hacía generaciones que había desaparecido, ha provocado agrios conflictos con los ganaderos por sus ataques a los rebaños. «El lobo tiene su espacio y no puede ser el que viene utilizando la cabaña ganadera desde siempre, puesto que es incompatible el pastoreo con la presencia de lobos. Tiene que haber lobos donde no haya rebaños porque la ganadería es una actividad que produce riqueza y empleo. Y en los últimos años ha habido muchos ataques que han hecho que se abandonen explotaciones», dice Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León.

En cualquier caso, los ganaderos no reclaman su exterminio sino que «se pueda ejercer la actividad ganadera sin peligro de ataques. Lo que queremos es que, al sur del Duero también se considere al lobo especie cinegética. Que se pueda cazar con los cupos que se establezcan, como cualquier otra especie», concluye Dujo.

La frontera del Duero

Pero, ¿cuál es la importancia para el lobo de ubicarse al norte del Duero o en la margen meridional de este río? Desde la Dirección General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León tienen claro que toda esta polémica con el lobo ibérico «nace de un error de la Directiva Habitats del año 92, cuando la especie no estaba protegida en España (hasta los años 70 se cazó con fines de exterminio ) y se decide fijar el limite del Duero para separar las dos poblaciones que hay en España: una gran población al norte, en Zamora, León, Asturias y Galicia; y otra población al sur de Extremadura y Sierra Morena, en situación muy crítica. En realidad, esas eran estrictamente las poblaciones que se quería proteger, y que hay que seguir protegiendo; no las que están cruzando la ribera del Duero desde León o Palencia porque llevan décadas aumentando. Es la primera vez en la historia que una especie que está teniendo un notable éxito en su expansión, por cruzar un río pasa automáticamente a estar protegida».

Otro de los argumentos que se esgrimen desde la Junta de Castilla y León es la dificultad de gestionar una misma especie con dos estatus diferentes en la misma comunidad. «Si los lobos del norte del Duero cruzan al sur del río y se quiere realizar un control de población hay que pedir permiso a la UE para hacerlo, lo que lleva su tiempo. Y en realidad esas poblaciones no están amenazadas como las de Extremadura o Sierra Morena. Ahí están los datos de nuestro último censo; el lobo ha crecido en al sur del Duero, donde estaba protegido, pero también al norte, donde siempre se le ha cazado».

Especie de Interés Comunitario

La visión de los conservacionistas es muy diferente. Desde Ecologistas en Acción, ayer se calificaba la decisión del Ministerio de « vergonzosa e irresponsable».

Los ecologistas dicen que no hay censos científicos fiables

Theo Oberhuber, portavoz de la organización, asegura a ABC que «el lobo ibérico es una Especie de Interés Comunitario que debe protegerseno. Primero porque no hay un censo científico fiable para establecer que la población de lobos haya crecido lo que dicen. Los estudios que ha realizado la Junta se apoyan en estimaciones de técnicos de la Consejería y de agentes y celadores medioambientales, no en investigadores de campo. Y segundo porque aunque su convivencia con el ganado no es fácil, sí es posible. Bastaría con articular un buen sistema de pagos a los ganaderos por los daños causados y con incentivar mediante ayudas la recuperación de antiguas costumbres como la del pastoreo con mastines o con volver a recoger el ganado por la noche en lugar de dejarlo solo en el campo, como se hace ahora. Igualmente, promocionando las poblaciones de corzo silvestre se evita que el lobo ataque al ganado. Él ya sabe perfectamente a lo que se arriesga cuando se acerca a los rebaños. Si lo hace es porque no tiene otro alimento.

Además, cazarlo, asegura Oberhuber, no solucionará el problema de la ganadería porque «hay estudios que afirman que cuando se mata al macho o a la hembra alfa de una manada, el grupo se desestructura y termina ocasionando más daños al ganado».