El Papa a Peres y Abbas: «La paz necesita más valor que la guerra»
Simon Peres, el Papa Francisco y Abás durante el histórico momento - EFE

El Papa a Peres y Abbas: «La paz necesita más valor que la guerra»

Por primera vez en 70 años de conflicto, judíos y palestinos buscan con el Vaticano el cese de la violencia

juan vicente boo
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Tras el reiterado fracaso tanto de las armas como de las negociaciones para lograr la paz en Oriente Medio, el Papa Francisco abrió este domingo una vía nueva reuniendo a los presidentes de Israel y Palestina para rezar en un mismo lugar. No era una iniciativa política, sino estrictamente religiosa, y en ese terreno de movieron los discursos de los tres. No es el final del camino sino solo el comienzo, pero el Papa Francisco seguirá añadiendo propuestas novedosas a medida que haga falta.

A lo largo de tres horas se fueron sucediendo gestos sin precedentes en la milenaria historia de las tres religiones monoteístas y en más de setenta años de guerra en la Tierra que todos llaman Santa.

El Papa Francisco había invitado a Simón Peres y Mahmoud Abbas no sólo a venir a rezar «en mi casa, en el Vaticano», sino también a prodigar gestos visibles de paz.

Poco después de las seis y media de la tarde, los dos presidentes se daban un primer abrazo en Casa Santa Marta, la residencia del Papa, delante de su anfitrión y del Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, ya que los cristianos de Tierra Santa son tanto católicos como ortodoxos. También hay evangélicos, y el obispo luterano de Palestina y Tierra Santa, Monib Younan, presidente de la Federación Luterana Mundial, formaba parte del séquito de Mahmoud Abbas.

Siguiendo su estilo sencillo y familiar, el Papa y el Patriarca Ecuménico, acompañados por el Custodio Franciscano de Tierra Santa, Pierbattista Pizzaballa, invitaron a los dos presidentes a subir a un microbús blanco para ir juntos hasta la zona de los Jardines Vaticanos donde tendría lugar las oraciones. Como los asientos estaban frente a frente, parecía una pequeña sala de estar ambulante, con los cinco hombres en amistosa conversación.

Llegados al lugar, el Papa, el Patriarca Ecuménico y los dos presidentes caminaron juntos por el césped hasta su sitio. Impresionaba verlos caminar como un equipo, como un cuarteto de personas que han «conspirado» para hacer juntos algo que disgusta mucho a los extremistas de cada respectivo grupo, incluidos, en casa propia, los cristianos tradicionalistas contrarios a vivir en paz religiosa con judíos y musulmanes.

Rabinos, cardenales y muftíes

Las plegarias tuvieron lugar por el orden «histórico» de las religiones: primero la judía, después la cristiana y, finalmente, la musulmana. Así como los dos presidentes representaban a los respectivos países, la plegaria corrió a cargo de representantes de las tres religiones: rabinos, cardenales y muftíes. Todo el mundo escuchó con gran respeto, y probablemente con esperanza, la plegaria de los demás, pues cada una repetía los mismos tres temas: agradecimiento a Dios por la Creación, petición de perdón por los pecados y oración por la paz.

Buena parte de las plegarias judías fueron salmos, que forman parte de liturgia cristiana en la misa y las oraciones de los sacerdotes. El momento más emotivo fue el canto de la plegaria por la paz a cargo del rabino David Rosen, representante del American Jewish Committe para el diálogo interreligioso y consejero del Gran Rabinato de Jerusalén.

La oración cristiana comenzó con el Salmo 8, leído por el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, seguido de una oración del Patriarca Católico de Jerusalén, Fouad Twal: «Dios Padre Todopoderosos, nos hemos reunidos aquí tus hijos judíos, cristianos y musulmanes para reconocerte como Creador y darte gracias…Que nuestro agradecimiento nos recuerde que somos hermanos y hermanas, amados por el Único Dios, nuestro Padre».

A su vez, el cardenal Peter Turkson leyó la oración de petición de perdón formulada por san Juan Pablo II en el Gran Jubileo del Año 2000 «por las palabras y actitudes de orgullo y de odio, el deseo de dominar a los demás y la enemistad contra los miembros de otras religiones».

El turno de oración de los musulmanes empezó con la plegaria de san Francisco de Asís «Hazme, Señor, un instrumento to de tu paz», y continuó con peticiones de perdón «por nuestros pecados y transgresiones, ya que nadie puede perdonar los pecados sino Tu».

Romper la espiral de odio y violencia

A las plegarias siguieron los discursos, empezando por el del Papa, quien afirmó: «Debemos responder a la llamada a romper la espiral del odio y la violencia, a doblegarla con una palabra: ‘hermano’. Pero para decir esa palabra, todos debemos levantar la mirada al cielo, y reconocernos hijos de un mismo Padre».

El Papa dijo a los dos presidentes que «vuestra presencia es un gran signo de fraternidad, que hacen como hijos de Abrahán, y expresión concreta de confianza en Dios, Señor de la historia, que hoy nos mira como hermanos uno de otro y desea conducirnos por sus caminos».

El Santo Padre lamentó que «demasiados hijos han caído víctimas inocentes de la guerra» y pidió «que su memoria nos infunda la fuerza de perseverar en el dialogo a toda costa», ya que «para conseguir la paz se necesita mucho más valor que para hacer la guerra».

En tono muy directo, Simón Peres afirmó que «tenemos que poner fin a las lágrimas de las madres, a la violencia y al conflicto. Todos necesitamos paz. Paz entre iguales». El jefe de Estado israelí aseguró que «juntos, israelíes y palestinos podemos convertir en realidad una noble visión de bienestar y prosperidad. Está en nuestra mano traer la paz a nuestros hijos. Es nuestro deber y nuestra anta misión como padres».

Mahmoud Abbas, a su vez, pidió al «Dios del cielo y la tierra, en nombre del pueblo de Palestina -un pueblo de musulmanes, cristianos y samaritanos- justicia, dignidad y libertad, en nuestro estado independiente y soberano». Y terminó citando una frase de san juan Pablo II: «Si se logra la paz en Jerusalén, se logrará en todo el mundo».