Churrasco a la brasileña y frutas tropicales para el Papa en Brasil
La habitación es igual a la de los otros siete cardenales de Río que se hospedan con él - abc

Churrasco a la brasileña y frutas tropicales para el Papa en Brasil

Disfrutará del menú típico del país que le acoge durante la JMJ, donde reside en una sencilla habitación con otros cardenales

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La habitación en la que el Papa Francisco se hospeda en Río de Janeiro durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), combina perfectamente con la simplicidad que el Pontífice viene mostrando en todos sus actos desde que asumió el papado. La habitación, de 45 metros cuadrados y situada en el Palacio Apostólico de Sumaré, residencia oficial de la Archidiócesis de Río, queda en medio de un área forestal, en la zona norte de la ciudad. En la casona está también el Centro de Estudios Sumaré, donde se encuentra la biblioteca de lectura que habitualmente usan los cardenales.

La habitación, a petición del propio Papa, es muy sencilla y cuenta con los muebles esenciales: una cama individual, un velador, un crucifijo de madera en la pared, un ropero, una silla de descanso, una pequeña nevera y un escritorio para que pueda sentarse a leer y a escribir. Además, la habitación tiene un agradable balcón desde donde se puede apreciar la selva de Río.

Los organizadores le ofrecieron al Sumo Pontífice dos habitaciones, una de ellas con dos ambientes, y el Papa eligió la menor y más simple. La habitación es igual a la de los otros siete cardenales de Río que se hospedan con él. Otros 30 deben hospedarse en los cuartos del centro de estudios.

El único lujo de la habitación de Francisco son los detalles, muy discretos, para los que fue contratada una diseñadora de moda. La cama y las almohadas están cubiertas por colchas y fundas de rendas hechas a mano. La colcha, producida por el taller de la diseñadora brasileña Marta Medeiros tiene detalles minuciosos y costó un año terminarla. La diseñadora también creó la vajilla blanca, las toallas y servilletas, que llevan detalles en amarillo, color de la bandera del Vaticano. «Queremos mostrar un poco de nuestro trabajo que valora una mano de obra tan preciosa, son más de 350 artesanas organizadas en comunidades del Noreste del País», cuenta Medeiros.

Detalles del menú

Las cuatro monjas que trabajan en Sumaré tendrán la ayuda de otras 24 religiosas del Instituto Nuestra Señora del Buen Consejo y 20 empleados. Ese equipo cuidará de la alimentación del Papa y los cardenales. Y aunque el menú se desconoce de forma detallada, Terezinha Fernández, que será la encargada de cocinar, ha revelado que, entre otros platos, servirá al Papa un churrasco a la brasileña, carne asada con arroz, verduras, ensalada, frutas tropicales, panes de queso, tortas y soufflé de maíz.

El Palacio es el mismo en que se hospedó Juan Pablo II cuando visito Brasil en 1980 y en 1997. La casona, de estilo clásico, fue reformada hace tres meses para la visita de Su Santidad. La residencia Asunción, vecina al Palacio, donde viven las monjas, fue construida en los años 50 y tiene una puerta de estilo barroco con 270 años de historia, que pertenecía a la antigua iglesia São Pedro de los Clérigos, demolida en 1944.