Francisco se estrena como «párroco» dando la primera comunión en una iglesia de las afueras
El Papa Francisco, en una imagen de archivo - efe

Francisco se estrena como «párroco» dando la primera comunión en una iglesia de las afueras

«El Papa está en el Vaticano, con vosotros está el obispo de Roma», dijo a los niños a los que dio la primera comunión

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Como todo buen párroco, Francisco hizo una homilía muy sencilla, con preguntas y respuestas para los 16 niños y niñas a los que dio la primera comunión en la parroquia romana de Santa Isabel y San Zacarías, la primera que visita desde su elección el pasado 13 de marzo.

Los otros 28 niños que la habían recibido ya este año volvieron a vestirse de blanco para recibir también la comunión de manos del Santo Padre. Al final de la misa, los 44 chiquillos le cantaron la bendición de Francisco de Asís, que el Romano Pontífice recibió de pie con la cabeza baja, el mismo gesto que con que sorprendió al mundo el pasado 13 de marzo desde el balcón de la basílica de San Pedro. Después se quedó charlando un ratito con ellos y les dijo que «todo cristiano puede dar la bendición».

En sus primeras palabras a los fieles, Francisco les dijo que había venido sin secretarios porque «el Papa está en el Vaticano, aquí entre vosotros está el obispos de Roma». La visita a esta parroquia de las afueras, en el norte de la ciudad, estaba ya prevista en el calendario de Benedicto XVI, y Francisco decidió continuar el programa de su predecesor.

Al Papa se le nota una larga experiencia como párroco y profesor, pues su breve homilía consistió en comentar un gesto de la vida de María, el haberse «puesto en camino deprisa» para ir a ayudar a su prima mayor, santa Isabel, en cuanto tuvo noticia de que estaba embarazada. Francisco dijo que ese ejemplo de rapidez para ponerse al servicio de los demás podría ser una nueva letanía para el Rosario: «Señora que va deprisa».

La llegada del Papa en helicóptero estaba prevista para las nueve de la mañana, pero Francisco llegó media hora antes, para saludar a algunos fieles enfermos y para charlar un rato con los sacerdotes de la parroquia antes de celebrar la misa. El joven párroco, don Benoni Ambarus, conocido sencillamente como «don Ben», se presentó en su saludo al Papa como «rumano-romano».

Aunque la iglesia es muy grande, la misa fue al aire libre, celebrada sobre un altar situado delante de la puerta del templo, ya que los fieles ocupaban no sólo toda la plaza sino también una colina cercana. Terminada la ceremonia, Francisco recorrió el barrio en «papamóvil» para que le pudieran ver otros vecinos. Juan Pablo II visitó esta barriada de la periferia de Roma en 1997, cuando todavía no tenían iglesia, por lo que su encuentro con los fieles tuvo lugar en un garaje.