El Papa Francisco impulsa la transparencia de las finanzas vaticanas
El capitán de La Roma, Francesco Totti, entrega una camiseta del equipo al Papa Francisco tras la audiencia general - AFP

El Papa Francisco impulsa la transparencia de las finanzas vaticanas

El primer informe de lucha contra el lavado de dinero refleja sólo seis casos sospechosos

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El Papa Francisco impulsará el esfuerzo hacia la plena legalidad y transparencia de las finanzas del Vaticano, según aseguró el nuevo director de la Agencia de Información Financiera, René Bruelhart, un abogado suizo de 41 años, en la presentación del primer informe anual. A su vez, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, prometió que las conferencias de prensa de los responsables económicos del Vaticano serán cada vez más frecuentes.

La Agencia de Información Financiera (AIF), creada en el 2010 y operativa desde abril del 2011, se encarga de intercambiar información con el Consejo de Europa y todos los países del mundo para aplicar las leyes internacionales contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.

En su primer ejercicio completo, el del año 2012, la AIF detectó seis operaciones sospechosas de lavado de dinero o financiación del terrorismo, de las cuales denunció dos al Fiscal del Vaticano, que investiga los potenciales delitos.

A su vez, pidió información a un estado extranjero y respondió a tres consultas de estados extranjeros. En cuanto a las declaraciones de transporte de cantidades de dinero metálico superiores a 10.000 euros, la AIF presentó 598 declaraciones de entrada en el Vaticano y 1.782 declaraciones de salida. En conjunto, se trata de números modestos como corresponde a un Estado muy pequeño.

La tarea más importante de la AIF es conseguir que el Estado del Vaticano cumpla las leyes internacionales y pueda recibir la certificación positiva de Moneyval, el comité del Consejo de Europa que, el pasado mes de julio, dio un «aprobado raspado» en su primer informe.

En el próximo informe, previsto para el mes de diciembre, el Vaticano espera mejorar sus notas con vistas a llegar, en uno o dos años, a la «lista blanca» de estados virtuosos en esta materia. Aparte de la obligación moral de dar ejemplo de legalidad, el Estado del Vaticano es muy pequeño y apenas tiene actividades económicas, por lo que no hay excusas para embrollos como los que han provocado numerosos escándalos en los últimos años.

Así se financia el Vaticano

Lo que normalmente se conoce como «el Vaticano» consiste en realidad en dos entidades muy diferentes: el Estado del Vaticano, que es el ente territorial, y la Santa Sede, que es el órgano de gobierno de la Iglesia.

El pequeño Estado del Vaticano, de menos de medio kilómetro cuadrados, tiene un presupuesto anual de unos 250 millones de euros -similar al de una ciudad de 300.000 habitantes en España-, y cuenta con 1.800 empleados.

Sus principales gastos son el mantenimiento de los edificios, de los Jardines Vaticanos, de la Gendarmería, los bomberos y otros servicios. Su principal ingreso son los billetes de entrada en los Museos Vaticanos, hasta el punto de que el último balance disponible, el del 2011, se cerró con un superávit de 21 millones de euros.

En el Estado del Vaticano opera un banco «sui generis», el Instituto para las Obras de Religión (IOR), con unas 33.000 cuentas corrientes y depósitos por valor de 6.300 millones de euros, lo cual le sitúa a nivel de una caja de ahorros pequeña de España antes de que se integrasen.

La gestión de inversiones en inmuebles, valores en bolsa, etc., produce beneficios para los clientes y también para el propio Vaticano, de modo que en el 2011, el IOR pudo entregar 49 millones de euros como donativo al Papa. Por desgracia, la mala gestión del banco ha producido también escándalos que han representado un descredito para la Santa Sede.

Un alemán al frente del Banco vaticano

El nuevo presidente del IOR, Ernst von Freyberg, nombrado el pasado mes de febrero, es un empresario alemán que mantiene su cargo de presidente de los astilleros Blohm and Voss, de Hamburgo, dedicado a buques de crucero y miembro del consorcio que fabrica cuatro fragatas para la Marina alemana. La principal misión de Ernst von Freyberg es asegurar que todas las operaciones sean limpias y hacer frente a las continuas infiltraciones de poderosos personajes italianos que intentan utilizar el IOR para burlar las leyes de su país.

A su vez, el presupuesto anual de la Santa Sede –la Curia romana dedicada a gobernar la Iglesia universal- , asciende a 210 millones de euros, que se gastan en el funcionamiento de las congregaciones, pontificios consejos, nunciaturas, la Radio Vaticana, el diario L’Osservatore Romano y otros organismos al servicio de la misión universal del Papa.

La Santa Sede cuenta con 2.800 empleados, y el balance del 2011 se cerró con pérdidas de 14 millones de euros.

En ese ejercicio, aparte de los recursos propios, los ingresos de donativos consistieron en 53 millones de euros de colectas entre los fieles -el llamado «óbolo de San Pedro»-, a los que se añaden 25 millones de euros enviados por diócesis de todo el mundo, un millón de euros donado por órdenes religiosas y 49 millones de euros donados por el IOR.

La «galaxia» de entidades de la Santa Sede incluye también las Obras Misionales Pontificias, la Caritas Internationalis, la Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada y otras organizaciones que han distribuido unos 300 millones de euros de ayuda a actividades de evangelización en todo el planeta.

En conjunto, las sumas dedicadas a las misiones y la ayuda humanitaria son muy superiores a las dedicadas al gobierno central de la Iglesia. Diócesis grandes como Colonia o Los Ángeles, tienen presupuestos diez veces mayores que la Santa Sede. Tienen también un control de gestión mucho mejor, al que Roma intenta llegar mediante el esfuerzo de la Prefectura de Asuntos Económicos, encargada de supervisar los balances de una galaxia de doscientas entidades, todavía completamente separadas hasta que avance la reforma de la Curia vaticana.